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La interna en Boca arde a dos semanas del Superclásico

Cuando quedan pocos días para el partido ante Ríver, Mouche reconoció la discusión con Palermo, Ameal expuso su desagrado por cómo juega el equipo y Riquelme reaccionó tras conocerse su millonario contrato.

Los malos resultados dispararon en Boca una serie de roces que ponen al club en primera plana por los escándalos que sólo serán disimulados por el regreso de Juan Román Riquelme.

El pasado domingo, ante Independiente, Martín Palermo mostró su bronca con Pablo Mouche y lo insultó en pleno partido, a la vista de todos, lo que motivó la respuesta del juvenil delantero, quien además acumula frustraciones por sus pocos minutos de juego.

"Lo tomé como una puteada para meterme en el partido, no creí que fuera ofensiva, quizá fue por la desesperación de conseguir un resultado", dijo Mouche en radio La Red con la intensión de aplacar lo ánimos.

Por sus pocas posibilidades de juego, en tanto, Mouche manifestó que tiene una muy buena relación con el cuerpo técnico, pero que necesita jugar y que trata de manejar profesionalmente su contrariedad cada vez que Claudio Borghi nombra el equipo titular y su nombre no suena.

Por otra parte, no cayeron bien en el cuerpo técnico ni el plantel las declaraciones del presidente Jorge Ameal, quien ayer declaró su decepción por el mal desempeño de Boca: "Nuestra expectativa era mayor, hicimos un esfuerzo grande y queríamos estar más arriba en la tabla", contó en radio Del Plata.

En cuanto al desempeño del equipo, el dirigente no tuvo filtro: "No me gusta como juega Boca. Ojalá que con la vuelta de Román todo pueda mejorar".

Mientras tanto, Juan Román Riquelme está que arde por la difusión de su millonario contrato: el enganche arregló su continuidad en Boca a cambio de 6 millones de dólares, con 600 mil anuales por primas y 300 mil que recibirá por un partido homenaje cuando se retire.

El enganche manifestó su profundo enojo: "A mí me secuestraron un hermano, hay que ser cuidadoso con lo que se habla en televisión, y mucho más cuando se trata de dinero".

Así las cosas, a dos semanas del clásico con River, Boca expone sus miserias mientras espera que el regreso de Riquelme sirva para enfriar el clima interno que tiene a todos en ebullición.
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7 de Diciembre de 2016|19:29
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