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La Copa Libertadores, Godoy Cruz y los sueños

El 18 de abril de 2002, un gol de Abaurre y un increíble empate ajeno retenían al Tomba en la Primera B Nacional luego de caminar por la cornisa. Poco más de 8 años después el grupo que conduce Asad está a punto de lograr un objetivo que hace menos de una década era lisa y llanamente una locura.

Pueblo Viejo, el viejo estadio de San Martín de San Juan como escenario de una épica batalla. El Verdinegro tenía la oportunidad de mandar al Godoy Cruz de Luis Manuel Blanco al descenso. Alejandro Abaurre llenaba de expectativas a los atrevidos mendocinos que estaban en la cancha y a los miles que siguieron el partido con la radio pegada al oído. Pero Berza se iba a disfrazar de villano poniendo un empate que por el resultado en Vicente López mandaba al equipo mendocino al Argentino A. Las centrales informativas anunciaban en el entretiempo, con estos resultados Godoy Cruz jugaría la temporada 2002-2003 en el Torneo Argentino A.

Un 3 a 3 increíble en cancha de Platense entre el local y Racing de Córdoba los condenaba a ambos a descender y como efecto secundario y por el punto conseguido por los mendocinos en San Juan, Godoy Cruz salvaba la ropa y se encaminaba a jugar una serie con Arsenal que iba a terminar en derrota en el Viaducto. No importaba, el sueño estaba cumplido, la categoría estaba asegurada. Se cumplieron las promesas hechas en ese eterno entretiempo de la epopeya en territorio sanjuanino, se caminó al Challao, se invitaron asados, se convirtieron en brillantes peladas cabezas que antes lucían frondosas cabelleras y muchas cosas más. El promedio de los hinchas tombinos se ilusionaba con no sufrir hasta el final la próxima temporada, con ganar los clásicos y algunos locos soñaban con ascender, como para estar un añito y que vengan los grandes a Mendoza, por los puntos y no a pasear con la reserva en el verano.

El fútbol dio vuelta la página y menos de una década después los mismos que soñaban humildemente con no sufrir por el promedio en el ascenso, se frotan las manos en la popular Sur del Malvinas pensando en derrotar al Santos, en conseguir un triunfo épico en el Estadio Azteca y quien te dice, ya que de soñar hablamos, con una final de la Copa en Mendoza. Ya ascendieron, ya le ganaron a Boca, a River, ya se salvaron del descenso, ya se ganaron el reconocimiento de un país futbolero que a las provincias las mira por encima del hombro. Ahora se siguen ilusionando, como se ilusionan todos, lleven el color que lleven porque lo maravilloso del fútbol es que te da la oportunidad de cumplir los sueños y después todavía te quedan ganas de seguir soñando. 

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