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Pato, el crack al que no pudo romper ni un tumor

La enfermedad debilitaba sus huesos hasta convertirlos en "cáscara de huevo". El futbolista llegó a temer que le amputaran el brazo. El año pasado hizo dos goles en el Bernabéu y el sábado anotó otro par ante el Chievo.

Este martes, Alexandre Pato volverá a pisar el césped del Bernabéu, donde hace cosa de un año impartió un clínic. El Real Madrid, feliz tras haberle robado a Kaka al Milan, vio cómo el discípulo de éste le administraba una buena dosis de realidad -la primera de la temporada- en forma de doblete. El sábado le hizo otro al Chievo.

Los dos goles de Pato en Chamartín rubricaron la primera gran noche internacional de su carrera. Una carrera que estuvo a punto de ni siquiera serlo. Porque, siendo apenas un niño, Pato temió tener que dejar el fútbol.

"A los 11 años, antes de fichar por el Internacional de Porto Alegre, ya me había roto el brazo izquierdo dos veces por el mismo sitio. Me detectaron un tumor, y lo primero que pensé es que me tendrían que amputar el brazo".

Los temores de Pato no eran infundados ni infantiles. Su enfermedad era totalmente incompatible con la práctica de un deporte como el fútbol, en el que los golpes y las caídas forman parte del juego. Su familia había recabado la opinión de varios especialistas, pero ninguno acertó con el diagnóstico hasta que visitó a Paulo Roberto Mussi, un traumatólogo de Pato Branco, la localidad natal del jugador. "Tenía un tumor, un quiste óseo, que debilitaba la parte externa del hueso, hasta convertirlo casi en cáscara de huevo".

Mussi decidió operar a Pato. Extirpó el tumor y rellenó el hueco con un injerto óseo procedente de la cadera del chico y de un banco de huesos. “Sin la intervención, no habría podido jugar al fútbol. En cualquier caída se podía haber roto el brazo otra vez”.

Pato tardó seis meses en recuperarse de la intervención. Después, su talento -se dice que con ocho meses ya andaba y pateaba un balón- hizo el resto: Internacional le fichó en 2002, con apenas 13 años, y con 17 debutó con un gol y dos asistencias ante el Palmeiras. En 2007, el Milan paga 22 millones de euros por él, que aún no ha estrenado su palmarés como ‘rossonero’. Aunque dos goles en el Bernabéu siempre dan galones en San Siro.
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8 de Diciembre de 2016|19:43
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