12 de octubre de 1492

El escritor y editor chileno radicado en Mendoza desde hace 25 años, nos deja un elevado poema sobre la célebre fecha del desembarco europeo en el continente americano.

“No faltan por acá, terminaba, grandes maldades y ofensas de Dios, que por falta de justicia ni se han castigado ni descubierto: placerá a Nuestro Señor que con la venida del Santo Oficio su Divina Majestad sea servido y sus ofensas castigadas”.
Historia del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Lima




El parpadeo del mar
como una mano asustada en abanico:
                                   es el día. La última mañana.
El remolino histérico del animal extraño azuza la pupila y cabecea un sueño,
corta de cuajo la risa.
                                       La espada es un miembro entumecido que vigila.

Un hombre, como si alzara a otro hombre divide el horizonte.
Lo repite una sombra seca. Remedo de Dios. Su flema.

El hombre se inclina y besa la tierra que no es suya.
                                 (El amor parirá en la ceniza embarazada por los siglos sin
destino)


No es el silencio el que curva las piedras arrinconadas: el terror
de la tierra que ignora el volumen de sus gritos,
el tejido sin hebra de los hombres. El dibujo arenoso aconchado en sus ojos.
                                       Las barbas rubias pasean y son fósforos
amenazando la tela oscura del territorio sin cenizas
.

(La sangre volverá en onzas descosidas
alimentando el pulmón de trapo que sostiene la escuadra hambrienta de los reyes)


La tierra es un caldo de venas.
El espinazo irreverente de los cerros
provocaron el disparo y sus caballos.
La cordillera que se burla y multiplica en la melena de crin
como un río de flechas.
El corazón ingenuo del pueblo sobre la piedra  coagulada de la Historia.

Es tarde.
La lluvia cuelga  sus lianas inútiles. (Un tiro bastó para asustar
la bestia dormida del tiempo).

(Es tarde)

El ojo tuerto de la Historia parpadea.
Ellos, los vencidos, no necesitan el chillido escuálido de sus palabras
sin vergüenza.

La vergüenza o Dios es otra plaga de las naves.
Un arco roto donde se clavará el destino.




* Nota: Dionisio Salas Astorga ha publicado "Sentimiento" (Valparaíso, 1982) y "Sábanas sin flores" (Mendoza, 2003) en poesía. Su novela "Las aventuras de Cepillo el león" (2007) fue llevada al teatro. Es docente y editor de "Promiscuos&Promisorios", antología de la poesía en Mendoza para el siglo XXI.

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4 de Diciembre de 2016|13:38
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4 de Diciembre de 2016|13:38
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  1. Nosotros, nuestro país, todo lo que somos y queremos existe solo por ese 12 de octubre de 1492. Dejen de maldecir su origen, y así podremos tener un futuro provechoso.
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