Deportes

La relatividad del sistema

Mohamed tuvo un debut ideal: Independiente le ganó a Racing; eligió a Navarro, la figura, y dio un par de conceptos. "Actitud y entrega" fue lo único que pidió...

Sillón rojo sangre, reposo ideal para el guerrero que, en realidad, no juega. Sin embargo, está bañado en transpiración. "Y?, grité. Grité mucho porque todavía no nos conocemos tanto", cuenta, con la camisa blanca arremangada, mezclada de adrenalina. El hombre, bronceado en el rostro, con claritos en el cabello, fuma un habano. Apenas dos pitadas; largas, profundas, reconfortantes. "El triunfo es de los jugadores y de la gente? yo estoy para acompañar", lanza Antonio Mohamed, ese personaje, este técnico. Que relativiza el fútbol todo con su imagen, con su repertorio: este juego maravilloso, al final, no es más ni menos que un estado de ánimo. Porque Independiente -este desteñido Independiente que le escapa con sus volátiles argumentos a su inmensa historia- es el mismo que no lanzaba dos, tres pases seguidos días atrás, con Pancho Sá y Chivo Pavoni, con Daniel Garnero, como conductores. El Turco asume (el martes pasado fue la presentación, pero pudo haber sido un día antes, un día después), reúne al plantel y deja sobre la mesa dos conceptos. Apenas dos conceptos: "Lo único que no se negocia es la actitud y la entrega". Y los jugadores se tiran de cabeza para ganarle a Racing en su presentación. "Mi trabajo, en realidad, empieza ahora", dice. Reflexión sugerente del nuevo capitán del barco, que relativiza la función del entrenador. Al menos, en este instante, en este clásico. Cuando las palabras derriban pizarrones. 

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9 de Diciembre de 2016|01:01
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