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La columna sobre Maradona que generó debate en el mundo

En su edición de hoy el diario El País de Madrid publicó una columna escrita por el periodista John Carlin que generó importantes debates en todo el planeta. Leela y sacá tus propias concliusiones.

En la edición de papel del diario El País de Madrid John Carlin y Carlos Pierini escriben una dura columna sobre Diego Armando Maradona. En ella se compara a Diego con el peronismo, con los sistemas populares y con la realidad política del país.

Dicho escrito generó en las redes sociales varios debates interesantes, protagonizados en su gran mayoría por periodistas de diferentes nacionalidades y estilos.

Aquí la columna de Carlin y Pierini y el link con la web oficial del periodico español.

Maradona como metáfora argentina

Se dice con frecuencia que la solución a los problemas de la África subsahariana es la educación; que los recursos naturales abundan y si solo se pudiera proporcionar un buen nivel educativo a la gente el continente despegaría. No necesariamente. Miren el caso de Argentina. Todos los recursos naturales que quieran, una bajísima densidad de población y, a lo largo de la mayor parte del siglo XX, índices escolares que no han tenido nada que envidiar a Europa occidental. Pero hoy, en un país que hace 100 años era uno de los 10 más ricos del mundo, la tercera parte de los recién nacidos están condenados a crecer en la pobreza, si es que logran crecer. Ocho niños menores de cinco años mueren al día debido a la desnutrición en un país que debería ser, como hace tiempo fue, el granero del mundo. Semejante aberración florece en un contexto político en el que a lo largo de más de medio siglo juntas militares han alternado el poder con Gobiernos populistas, corruptos o incompetentes. El actual Gobierno peronista de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (como el anterior, de su marido Néstor Kirchner) es más afín al de Hugo Chávez en Venezuela o al de Daniel Ortega en Nicaragua que a los Gobiernos pragmáticos y serios de Brasil, Chile o el vecino Uruguay donde, por cierto, hoy se consume más carne per cápita que en Argentina. ¿Dónde ha quedado la famosa Justicia Social proclamada hasta el cansancio por el peronismo que ha gobernado la mayor parte del período democrático instaurado en 1983? ¿Cuál es el problema?

El problema es Diego Maradona. O, para ser más precisos, lo encarna, como símbolo, Maradona, el "Diez", "el Dios Argentino", el ídolo nacional por goleada. La idolatría a los líderes redentores, el culto a la viveza y (su hermano gemelo) el desprecio por la ética del trabajo, el narcisismo, la fe en las soluciones mágicas, el impulso a exculparse achacando los males a otros, el fantochismo son características que no definen a todos los argentinos, pero que Maradona representa en caricatura payasesca y que la mayoría de la población, aquella misma incapaz de perder la fe en el peronismo, aplaude no con risas sino con perversa seriedad. El punto de partida es la negación de la realidad. Este es el terreno en el que opera Maradona y en el que su legión de devotos se adentra -como por ejemplo los 20.000 que fueron al aeropuerto de Ezeiza para darle las gracias tras la desastrosa actuación en el Mundial de Sudáfrica- para adorarle.

Esos mismos que disfrutaban como locos con las grotescas actitudes y dichos del ídolo -"¡que la chupen!"- fueron en manada a vitorearlo al llegar a Buenos Aires después de la goleada de 4-0 que Alemania le propinó, expulsando a su selección del Mundial. Presos de la nostalgia, no olvidan nunca que "ÉL" hizo el famoso gol con la "mano de Dios"; o sea que su mano y la mano de Dios son la misma mano. "EL" es uno con "DIOS". La manada entonces, mientras grita para adentro, "¡Si estamos unidos a Dios Maradona compartiremos toda su gloria!", grita para afuera: Maradooooooona, Maradooooooona. Y no olvidemos el dicho nacional, al mismo tiempo jocoso y lleno de convicción, "¡Dios es argentino!".

Diego Maradona fue un monumental jugador de fútbol. Pero la fama justificada no da títulos, ni derechos, ni conocimientos para opinar con absoluta certeza acerca de casi todo y al mismo tiempo desautorizar a todo aquel que no esté de acuerdo con sus ideas. En Argentina, mientras avergonzaba a algunos, hacía gritar de entusiasmo a muchos más. Creían, orgullosos, que unidos al " ídolo" todo el mundo "se la chupaba". En realidad el que se ha chupado todo, desde alcohol hasta cocaína, ha sido Maradona. Nadie lo acusa ni lo maltrata por su triste enfermedad. Solo se trata de señalar su soberbia desconsiderada, de carácter profundamente narcisista, base de sus penosas afecciones del alma, metáfora de la patología crónica de un país.

Hace 15 días Maradona dio su primera entrevista desde la debacle de Sudáfrica. El ex director técnico de la selección argentina, al que se le oyó diciendo minutos antes de aquel partido que su equipo iba a dar una lección de fútbol a los alemanes, no ofreció ni análisis, ni explicación por la derrota, salvo decir que el portero alemán estuvo "muy seguro" y después del 2-0 "nos vinimos abajo". Con un poco de suerte (la magia de la suerte lo abandonó, ¿el otro Dios estaba en su contra?) el partido se hubiera ganado. Culpa por el desastre no aceptó ninguna.

En cuanto a la victoria argentina 4-1 el mes pasado contra el campeón del mundo, España, bajo el mando de un nuevo seleccionador, confesó que prefirió no ver el partido. Claro. Porque ver aquel partido hubiera significado chocarse con la realidad y arriesgar salir del autoengaño enfermizo que le permitió afirmar en la misma entrevista que -avalado por el ex presidente Néstor Kirchner, que en una reunión la semana pasada le "felicitó" por el Mundial- él seguía siendo el candidato idóneo para dirigir la selección. "Daría la vida", dijo, "daría un brazo" por recuperar el puesto.

El fracaso de Maradona en el Mundial fue el espejo del fracaso de Argentina como país. Por un lado, una falta de rigor y humildad en la planificación; por otro, un derroche de los recursos disponibles. Talento sobraba, salvo que por amiguismo, ceguera, populismo patriotero o sencilla idiotez Maradona decidió no convocar a la mitad de los mejores; no solo no explotó los recursos que tenía, no los quiso ni ver. El nuevo seleccionador, Sergio Batista, puso en el campo contra España a cuatro jugadores básicos que Maradona ni siquiera había convocado para Sudáfrica y lo que se vio fue un equipo sólido que hubiera sabido competir contra Alemania, como contra cualquiera en el Mundial. Es decir, el sentido común existe en Argentina; solo que demasiadas veces, obliterado por la luz maradoniana, brilla por su ausencia.

En el sistema maradoniano solamente brilla la ilusión. Dentro de este sistema de pensamiento las cosas terminan no teniendo ni pies ni cabeza. Resultado: fracaso en la vida y arrastrando en el fracaso, en este caso, a la selección argentina, pero también se puede arrastrar a toda una nación. Recorriendo la historia del siglo XX sabemos la potencia destructiva de la ilusión cuando no es contrabalanceada por la realidad terrenal, nunca tan agradable ella como los espejismos de la ficción.

Cuando llevados por la fantasía se eligen directores técnicos o presidentes o sistemas de características populistas, autoritarios y antidemocráticos, con pocos pies sobre la tierra, el resultado inevitable es el fracaso. Un director técnico que no tiene ni ha tenido capacidad para manejar su vida, que además no es director técnico (por preparación) y por lo tanto al titularse así toma las características de un impostor, tuvo como resultado el descalabro de la selección argentina. Puede ocurrir nuevamente algo similar con la Argentina misma si los directores técnicos, léase la pareja que lleva siete años en el poder, siguen el camino compulsivamente repetitivo de la tergiversación permanente de la realidad. El endiosamiento de seres Ídolos-Dioses a los que no se debe criticar, como a Perón, Evita, Maradona, Cristina Fernández o Néstor Kirchner, intocables seres sin errores, lleva al fracaso reiterativo y doloroso que arrastra a millones de argentinos al sufrimiento. El granero del mundo se va convirtiendo en un país lleno además de granos de pústulas creadas por el sistema: fracaso, pobreza, desnutrición, inseguridad, criminalidad, destrucción de las instituciones, ataque permanente a la prensa opositora, ataque a la ley, destrucción de la educación (eso también) y llegamos entonces a que la fantasía de ser un pueblo "protegido" por los Dioses cae en una triste y ridícula realidad.

Las sociedades propensas a alimentar estas ilusiones, caen en la seducción hipnótica de líderes de estas características. Son sociedades cerradas, como dice Karl Popper, con un fuerte carácter autoritario, convicciones inamovibles y preponderancia al pensamiento mágico. En estos casos el horizonte de expectativas está absolutamente distorsionado por las ilusiones y las consecuencias se traducen en un sinnúmero de fracasos compulsivamente repetitivos. Decía Albert Einstein que la locura era repetir lo mismo una y otra vez, esperando diferentes resultados. Eso es lo que propone Maradona al reafirmar su derecho a dirigir la selección de fútbol. Al apoyar su estrambótica candidatura, los Kirchner, eso sí, están siendo consecuentes. Ellos también piden, pese al fracaso mundialista de su gestión, como el de los regímenes peronistas que los precedieron, que se prolongue su dinastía en las elecciones generales del año que viene. Es probable que lo consigan. Sería la victoria del pensamiento mágico maradoniano, sobre el que el sol de la bandera argentina nunca se pone.



John Carlin, periodista, vivió 10 años en Argentina; Carlos Pierini trabaja como médico psicoanalista en Buenos Aires.

Opiniones (7)
26 de Junio de 2017|21:38
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26 de Junio de 2017|21:38
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  1. No entiendo muy bien como es posible que: si somos un país de cuarta, tengamos dedicado una columna en el diario el madrileño... Por que sera? La presidenta fue electa en forma democrática y seguramente el próximo presidente también sera electo por el pueblo en su conjunto. Los medios de difusión, desde esta mañana, están levantando esta noticia como si lo fuera y no es mas que la opinión de estas personas. Bien por ello. Yo personalmente estoy mejor que en otras épocas. Creo que somos bastante llorones y nos gusta que nos critiquen. No me cae bien Maradona. Pero no creo ser el único argentino al que le pase esto.
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  2. felicitaciones
    por estos motivos y cansado de luchar contra esa forma de "pensar" es que estoy en españa,rogando cada día leer que en argentina se ha comenzado a pensar, pero en serio. ya sé, tanto este artículo como yo seremos muy criticados y maradona seguirá siendo un "dios"
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  3. Pero que comparación mas absurda y ridícula, como si maradona fuese Argentina. No tiene ni idea de lo que es Argentina este señor. Una cosita, quien le pone un micrófono en la boca a Maradona para que opine sobre lo que sea? Quien lo publica? Analicemos esto primero, no a un tipo inestable y endiosado hasta la enfermedad y del que todos viven y bastante bien, hasta este peridodista, que se esta haciendo famoso en el mundo porque puso la palabra mágica en el titulo de su nota.
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  4. No hay más verdad que la realidad. Aunque me molesta que este inglés que vivó en Argentina nos retrate asi, coincido en todo lo que exponen. Nada tiene que ver España, solo nosotros somos como somos, ya lo dice Cambalache, y con estos gobiernos lo seguiremos siendo. No demos pataletas de importente s y cambiemos el rumbo.
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  5. Que Maradona haya sido técnico de la selección forma parte de un pensamiento universal del fútbol: Si Pelé hubiera querido habría sido DT de Brasil, si Diego fuera italiano habría dirigido la azzurra, Beckenbauer dirigió Alemania y, Bielsa, Passarella, Peckerman y Basile (quién duda de sus capacidades) fracasaron en las últimos cinco mundiales. En definitiva: ¿cuál es el rol de un DT?...esta pregunta tiene miles de respuestas y todas son algo de verdad. Yo nunca estuve de acuerdo con Diego como DT pero entiendo el razonamiento oficialista. Al fin y al cabo el fútbol es sólo un juego. Que Maradona nos defina...uff, creo que ni ahí, el promedio no se parece al Diego en nada, la vida del crack no se parece a la de nadie. El gallego reflexiona como si el fútbol fuera una ciencia exacta: si haces todo bien te va a ir bien, se le escapa la tortuga: si el árbitro convalidaba el correcto gol de Haedo Valdez, España hubiera sido eliminada en cuartos como nosotros y el comentario sería otro: ¿se acuerdan lo que la prensa española decía de su equipo después del debut contra Suiza? Después te comento el resto...
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  6. Argentina no es sólo Maradona y en el caso que lo fuera España es Franco o una Monarquia retrograda. Y el nabo que dijo que publiquen esta nota es un gil que no quiere a su país, que con sus cosas malas: políticos, Maradona y todo lo que sabemos que tenemos de malo, no alcanza a ver que el en este país logró llegar a un alto cargo en un medio y es tan mediocre que le da espacio a un estupido que nos toma a los argentinos como boludos que idolatran a Maradona
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  7. Cuantos descendientes de españoles conforman la sociedad que el tipo este critica, que puede el decir de su país que vivio una guerra civil en la que se mataban entre hermanos, que puede decir un tipo que vive en un país en el que los más jóvenes viven quemados por la droga y el alcohol y que ahora que tienen una crisis no saben que hacer porque son inútiles. Hay cosas que son ciertas sobre nuestra idiosincracia pero también hay resentimiento, mis abuelos y mi viejo vinieron de españa y no tenían nada y acá gracias a este país lo tuvieron todo. Gallego p.uto mal agradecidos
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