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Liverpool fue adquirido por un inversor norteamericano

El acuerdo se cerró en una suma cercana a los 400 millones de euros. Ahora los Reds pertenecerán a los dueños de una conocida franquicia de béisbol en Estados Unidos.

Liverpool le encontró la salida a su flagrante crisis económica. ¿Cómo? El club será vendido a New England Sports Ventures (NESV), que son también los dueños del equipo de béisbol que juega en la Liga de Estados Unidos, los Red Sox de Boston.

Ojo, el club ya dio el ok y estaría todo listo, pero aún la operación debe ser aprobada por las autoridades de la Premier League, así como también se aguarda la solución de una disputa que involucra a los miembros de la comisión directiva, y a otros asuntos, señaló el club en un comunicado.
"Estoy complacido de que hemos sido capaces de concluir exitosamente el proceso de ventas que ha sido minucioso y extenso", aseguró el presidente de los Reds, Martin Broughton, en un comunicado publicado en la web oficial.

"La comisión directiva decidió aceptar la propuesta de NESV sobre la base de que cumple mejor con el criterio que habíamos expuesto originalmente para un nuevo propietario adecuado. La nueva filosofía de NESV es ganar y lo han demostrado con creces con los Medias Rojas", agregó el mismo comunicado.

Así, se ve cristalizado el deseo de varios hinchas que desde la web www.spiritofshankley.com, pedían que los actuales propietarios, también estadounidenses, Tom Hicks y George Gillett, dejen el club en otras manos. Ellos habían adquirido el club en febrero de 2007, a cambio de 218,9 millones de libras esterlinas, es decir 347,5
millones de dólares.
En abril, ambos le dieron el ok a Barclays Capital para que encontrara un comprador. Para supervisar la venta fue elegido el presidente de British Airways, Broughton, quien afirmó sentirse decepcionado porque tanto Hicks como Gilett habían "intentado todo para evitar que la operación se produjera".

La deuda del Liverpool es clamorosa. El cinco veces ganador de la Champions League debe 237 millones de libras esterlinas a sus mayores acreedores, Royal Bank of Scotland, que ha fijado un plazo hasta el 15 de octubre para que la deuda sea refinanciada.
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