Sabores de mar y tierra unidos en manjares deliciosos

Nuevamente el hotel Sheraton preparó un festival gastronómico. Esta vez la cocina chilena fue la elegida, homenajeando así su bicentenario. Conocé la deliciosa carta servida y las especiales características del arte culinario del hermano país.

Nuevamente, un festival gastronómico tuvo lugar en el restaurante "Acequias" del hotel Sheraton mendocino. Esta vez el tema fue "gastronomía chilena", de la mano del prestigioso chef Joaquín Pérez (responsable de la cocina del lujoso W hotel, en Santiago) y del chef ejecutivo Mauro Pellegrino. Todos los asistentes que optaron por este deliciosa propuesta viajaron por los sabores, aromas y texturas de esta particular cocina del mundo.

Fusión indígena y criolla. La cocina chilena es producto de la mezcla de las tradiciones indígenas a lo largo de ese país y el aporte colonial español; combinando sus alimentos, costumbres y hábitos gastronómicos. Ha tenido contribuciones menores de cocinas europeas a través de los inmigrantes, como la italiana y alemana, pero en el siglo XX tuvo una importante y marcada influencia de la reconocida cocina francesa. Estos elementos conforman lo que se conoce actualmente como la cocina criolla de Chile, la cual destaca por su variado sabor y color, acompañada de bebidas alcohólicas como el vino y el pisco chileno.

La presencia de platos con mariscos cautivó a los comensales.

Por su extenso litoral, el hermano país trasandino se destaca por la cantidad de platos basados en pescados y mariscos.

Palabra del chef. “Entre las cualidades que diferencian a la gastronomía chilena de la de otros países podemos destacar su gran equilibrio en el uso de ingredientes provenientes del mar y de la tierra. Además del tomaticán, charquican o el pastel de choclo (todos platos terrenales); es innegable la riqueza de sus preparaciones en materia de pescados y “bichos del mar” –como comúnmente se les dice-. La larga costa chilena favorece la presentación de una carta marina de excelente calidad”, comentó el chef Joaquín Pérez, del W hotel de Santiago.

“¿Cuál es mi recomendación? Todos son deliciosos, pero no debes irte sin probar el pastel de choclo”, sugirió.

Los platos. A la manera de buffet, los comensales tuvieron una gran variedad de opciones con las cuales tentarse:

Los platos fríos incluyeron choritos en salsa verde, palta rellena con camarones y pollo, salpicón de atún, ensalada de apio y palta, perol de pulpo, ceviche de langostinos y tártaro de almejas y palta.

Cena romántica. Gabriel Fidel y Gabriela Ábalos.

En materia de delicias calientes, además del ponderado pastel de choclos, todos pudieron probar el famoso tomaticán, chorillanas, charquican y las costillas de cerdo.

Los postres causaron sensación. Arroz con leche, empolvados, mil hojas con manjar, chilenitos, mousse de pisco sour y torta de frambuesa (entre otros) deleitaron a todos y fueron el mejor cierre.

Música para acompañar. Además de los manjares típicos, los presentes tuvieron la oportunidad de escuchar música típica chilena de la mano del grupo “Alturas”. “Realmente, me parece estar en casa. Me produce una nostalgia enorme, y al mismo tiempo, una gran alegría. ¡Amo a mi país!”, comentó una chilena residente en la provincia desde hace años.

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