Nueva inspección ocular en El Usillal

Luego de las indagatorias de esta mañana, el Tribunal en el juicio por delitos de lesa humanidad regresó con dos testigos a El Usillal para reconocer el terreno donde podrían haberse arrojado bolsas “con bultos”.

Rony Ortiz que declaró la semana pasada, contó que hace algunos años había ido a pescar a Los Reyunos y allí se encontró con un amigo que había sido policía llamado Rubén del Carmen Gómez. Comiendo un asado y luego de algunas copas, le confesó que durante el proceso militar tuvo la orden de apresarlo y matarlo pero no lo hizo. Además este hombre le habría revelado que “él integró el grupo de los que mataron a José Berón en el ‘cuartito azul’”, (el cuartito azul era el nombre de fantasía que tenía un móvil policial de la época). Pero Rony agregó que no estaba solo en aquella charla, que estaba presente otro hombre llamado Alberto Mario Rubio que fue citado para declarar esta mañana.

Rubio además de haber estado en ese asado, conoce a la familia Berón porque José era el hermano de la esposa de un primo suyo. Si bien recordó la ida a los Reyunos y el encuentro con Gómez, supuso que él debe haber estado haciendo el asado cuando Ortiz y el otro hombre mantuvieron esa reveladora conversación.

Sí bien no conoció a José Berón, le impactó que la supuesta confesión de Gómez de que fue asesinado en el furgón policial. Aseguró no haber escuchado esa parte de la charla que mantuvieron sus amigos.

Más tarde declaró Ana Irma Ponce, ex policía que trabajaba en Investigaciones en la oficina en la que se hacían los trámites para el certificado de buena conducta. Se trata de una mujer que estaba evidentemente muy nerviosa y que de tanto decir “no lo recuerdo”, hizo que el Fiscal Dante Vega le dijera “entonces díganos, ¿qué recuerda?” y el Presidente del Tribunal tuvo que recordarle en varias oportunidades que ella es testigo y no imputada. La mujer dijo que ella “fue una sola vez a la Departamental”, pero esto se contradecía con lo escrito en el acta de novedades que le mostró el Tribunal.

Si dijo que la vez que estuvo en ese lugar fue para custodiar detenidas, pero que no tuvo contacto con ellas. Su testimonio no sumó mucha más información ya que abundó su falta de memoria.

Después declaró el ex concejal demócrata Gabriel Juri que hizo el servicio militar en 1976 y conoció por eso a los imputados. En principio estuvo en Campo Los Andes y lo trasladaron a Cuadro Nacional.

Pasó por la Municipalidad donde dijo que había soldados y algunos suboficiales. Contó que la tropa dormía en lo que ahora es el Concejo Deliberante, mientras que los superiores lo hacían en el balcón del mismo (donde ahora funciona Comunicaciones de ese Cuerpo).

También trabajó en el lugar donde se había colocado el comando, es decir la bodega que está en la esquina de Urquiza y Castelli. En ese lugar se encontró con la hermana de su actual esposa y le preguntó “¿qué hacés acá?” a lo que la mujer le habría respondido que la habían llevado los mismos militares. Aparentemente esta mujer fue detenida por ser militante peronista. Luego de interrogarla la dejaron ir.

Ratificó lo dicho por testigos anteriores, que al ahora imputado Teniente Coronel Guevara lo vio en varias oportunidades con el Mayor Suárez, aunque no puede asegurar que fuera específicamente su asistente.

Luego del testimonio de Juri, el Tribunal junto con uno de los querellantes, uno de los fiscales, la prensa y el público se dirigieron con dos testigos al Usillal. Ya lo habían hecho el 20 de julio cuando fueron a ese lugar con uno de estos testigos, el ex soldado Daniel Lozano. En aquella ocasión fueron porque Lozano dijo que cuando era chofer, una noche le tocó ir en una camioneta hasta ese lugar con un militar de mayor rango que le indicaba el camino. En ese viaje en la parte trasera de la F100 del Ejército viajaban otros soldados que “llevaban algo para dejar”.

Al bajar de la misma, los soldados demoraron aproximadamente una hora y media en volver. Lozano arriesga a decir que puede que hayan llevado un cuerpo para enterrar allí, dada la hora de la noche y el tiempo que demoraron en volver.

Ese testimonio tuvo relación con el de Carmen Carrasco, mujer que vivía en esa zona y que recordaba que su padre le contó haber visto camionetas del ejército en ese lugar arrojando unas bolas en unos piletones.

Es por eso que Carrasco, Lozano y los demás viajaron al Usillal para una nueva inspección ocular. No encontraron tales piletones y una mujer que vive en el lugar, de apellido Moyano, aseguró que allí no había tales piletas, al menos hace cuatro años cuando ellos llegaron a vivir a esa finca.

El juicio sigue la semana que viene y el martes el Tribunal piensa dirigirse a realizar las inspecciones en la Municipalidad, en Infantería y en la Departamental.
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25 de Julio de 2017|13:57
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