El viejo de literatura, episodio 7: "Continuidad de las clases"

Nuevo capítulo de la imperdible serie narrada por el escritor y docente José Niemetz. El sentido de la educación en los tiempos modernos, pintando con pluma maestra y sentido del humor. Un texto esencial.

ELVIEJODELITERATURA

(Historieta con aire sainetero sobre ciertos episodios antojadizos de nuestra cotidianeidad escolar)


7


MARTES

Había reservado para mi clase de Lengua y Literatura de 2º de Polimodal (pibas y pibes de unos 16 años de edad, pero de ambiguos aspectos mezcla de niños con gigantes), uno de los textos que personalmente, más me gustan del programa: “Continuidad de los Parques”, de Cortázar. Es más, mientras mi “Duna Blanco” realizaba “Rápido y Furioso”, la travesía desde la escuela en la que había dictado el primer módulo (7:30-8:50) hacia la otra en la que ingreso 9:00 hs, hasta las 11:10 hs. para regresar, nuevamente, a la primera, en la que concluyo la mañana a las 13:10, iba pensando que ese vía crucis que tantos docentes realizamos como hacia algún destino, pero que en realidad concluye en el punto de inicio (aunque en realidad, ni se inicia ni se concluye, como el huevo y la gallina o el perro y la cola o Sísifo y la piedra o….), a Cortázar, posiblemente, le hubiera resultado muy cortazariano. (Tengo que poner más atención al manejar; la ciudad se está poniendo brava; mi Duna Blanco, debe ser sólo un medio de transporte, no la sala en la que planifico mis clases… debo conseguir tiempo en algún sitio).

Para comenzar, pregunté a mis alumnos qué recordaban de Cortázar (conocían “Las Ménades”, “La señorita Cora” y “La autopista del Sur”). Alcancé a escuchar los tubos fluorescentes, mala señal. Silencio insufrible. Algunos comenzaron a recordar los cuentos. Muchos… ni idea.

¡Chicos! –dije intentando estimularlos- ¡Vamos! Los hemos leído hace menos de tres meses. ¿Cómo puede ser que no se acuerden nada?

Algunos de los “memoriosos” colaboracionistas aportaron con más misericordia hacia a mí que sabiduría literaria, sus evanescentes recuerdos. Mencionaron comentarios tales como: “el cuento ese del pibito ese que se enamora de la enfermera esa  y al final se muere… ¿te acordás?”, o “ese del embotellamiento en la ruta, que pasan meses y meses hasta que logran salir, ja, ja, ja, manso copados”, o “ese que están en el ’recital de una banda’ (sic) y la gente se pone como reloca con la música y empiezan a romper todo… re fantasma”.

Con estos ayuda memorias, Cortázar comenzaba a renacer de sus cenizas.

- Ah, ya me acuerdo – dijo, con cierta inocencia y promoviendo una carcajada general, Ricky (que firma sus pruebas como “Ricky”, no Riki, ni Riqui y que ni siquiera se llama “Ricardo”, sino “Richard”), 17 años, eximio guitarrista, pelo larguísimo atado con elastiquines, piercing, carpeta con imágenes del Che, los Rolling y los Redondos. 
- ¡Muy bien, Ricky! ¡Bravo! –dije con cierto tono de sarcasmo del cual me arrepentí al instante.
- Es que… profe, de verdad, le canto la posta, yo leo bastante, profe, pero… sólo leo cosas que me sirvan –añadió Ricky como justificándose.
- Y, decíme una cosa, Ricky ¿a qué le llamás “cosas que te sirven”? -pregunté interesándome sinceramente en el tema.
- Leo de rock nacional, de guitarra, de guitarristas… de esas cosas ¿vio? todo lo que encuentro en Internet.
- ¡Qué bueno! –exclamé esta vez con sinceridad, y agregué: - Y decíme una cosa, Ricky…. un cuento… ¿No te “sirve” para nada?

Ricky, ni siquiera se molestó en contestarme. La respuesta era más que obvia. Ricky siente que leer “Continuidad de los Parques” no le “sirve” para nada. Y parece bastante claro que a Ricky le ha tocado vivir en un mundo que ha definido el término “servir” con un significado, en principio, bastante arbitrario y, por sobre todas las cosas, un significado extremadamente pequeño. Un mundo macdonaldizado es un mundo aparentemente muy funcional, muy aséptico, muy nutritivo, muy cajita feliz, muy materiales descartables. Un mundo en el que lo que se desea es lo que se ofrece en los medios. Y se obtiene fácil (siempre y cuando se cuente con qué pagarlo) y rápido. Muy rápido. Cada vez más y más fácil y más rápido. (La ciencia ha extendido enormemente la esperanza de vida; sin embargo cada vez vivimos más apurados). Un mundo del que Ricky, no es responsable, es sólo un poco quien lo goza y un poco quien lo sufre. 

Una cultura de “Manual del Usuario”. De “Instrucciones, paso a paso”. De “Facilísimo: hágalo usted mismo”. Ricky recibe este mensaje en la tele (“YA, YA, YA”), pero también en su escuela que cada vez más se parece a una “academia pitman” que provee fácil y rápido (y con títulos oficiales) a quienes logren desentrañar el manual, para insertarse (rápido, fácil) en la sociedad. Para los jóvenes, nada de ser protagonista (o al menos partícipe) en la construcción de la propia biografía.

Muchos docentes (cada vez más) con total desesperación se aferran (como el Di Caprio del Titanic, aterido al pedazo de piano flotante), a libros y librejos, revistas y pasquines, que en su interior contienen planificaciones completas, láminas, fichas de seguimiento, discursos para los actos escolares, evaluaciones, etc. porque de lo contrario, no sabrían qué hacer en clase. A diferencia de Di Caprio, tal vez no nos ahoguemos, pero que estamos ateridos, es seguro.

Un docente taxi, que planifica sus clases mientras conduce el auto, sus cuarenta horas de clase semanales (y que jura mentiras en sus declaraciones juradas de cargos para llegar a fin de mes) requiere, cada vez más de una pedagogía pret a porter. Una pedagogía hecha de moldes y que a su vez moldea. Una pedagogía que requiere de clases clonadas, una liturgia de la repetición, de la reproducción.

Estandarizar las recetas de la gastronomía escolar: fácil, rápida y económica. Recetas que tal vez no sean “sanas”, tal vez no sean inocuas, pero algún hambre urgente quitarán. Rituales repetitivos. Procedimientos expeditivos. “Sacarse” la tarea de encima. 

Al igual que Ricky, los docentes somos víctimas de esta situación (no se crea señora, que no se sufre, si no me cree, recuerde a Di Caprio). A diferencia de Ricky, tenemos responsabilidad (no toda, claro está, ni siquiera sé si es mucha o no pero que la hay, la hay) por haber llegado a este estado de cosas. 

Ah, imaginé mientras conducía mi Duna, que estaría bueno escribir un cuento sobre un docente (“El Dunauta  de la taxipista”) que mientras pilotea un Duna Blanco a través de la ciudad, imagina que un alumno, aparece de pronto en el asiento trasero alzando un cuchillo. En la última oración del cuento, el docente aparece muerto con la cabeza pulsando la bocina. Se podría titular, algo así como “Continuidad de las Clases”.

Opiniones (4)
9 de Diciembre de 2016|21:45
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9 de Diciembre de 2016|21:45
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  1. Cada vez que leo las historias de este profesor, me parece estar leyendo una novela muy actual. La descripción es fantástica, cuando alcanza a "escuchar los tubos fluorescentes"... no podría describir mejor esos segundos de silencio. Que siga deleitándonos con sus historias , no sé cuando tiene tiempo de escribirlas, pero no importa. Gracias
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  2. Que buena tu historia, sin duda el Duna Blanco da pie para estimular el pensamiento aun a falta de encontrar ese espacio de tiempo que cuesta tanto encontrar en éstos tiempos locos. Ojalá tu historia nos lleve a los adultos a reflexionar sobre prestar atención a los verdaderos intereses de los adolescentes, que cosas les motivan y llevarian a tener encendido su interes. Seguire tu historia. hasta la proxima.
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  3. No sólo hay rutina en la docencia.....
    Espectacular José. La repetición, seguir la rutina por miedo al error, a la verguenza o al que diran de ese que se atrevió a innovar, buscar lo facil rapido y seguro, se ha vuelta tan "común" que ya es casi un dogma del vivir diario. Aclaro no sólo en la docencia, sino el muchas profesiones y hasta como máma me pasa..."llego de trabajar, saludos a los chicos, le reviso la tarea, los mando a bañar mientras hago la cena, le doy un beso a mi esposo que llega de trabajar, le pregunto como le fue (no escucho la respuesta, no tengo tiempo), les doy la cena, acuesto los chicos, me fumo un cigarrillo a escondidas en la puerta de casa (a oscuras) ...y termino la rutina de madre de familia.... El nivel con el que expresas las cosas me encanta. Espero tu columna toda la semana.....
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  4. es nuestra triste realidad, es el mundo que hemos gestado T O D O S y lo mas dramatico (quisiera estar equivocado) es no ver el cambio... y recordando el Film de Bob Fosse "EL SHOW DEBE CONTINUAR" para el manejo anarquico de algunos/as
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