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Copa Davis: se perdió algo más que una serie

La Selección argentina de tenis entregó lo mejor que tenía, pero cayó en semifinales en la ciudad de Lyon ante un rival superior como Francia y se ventilaron los problemas internos.

LYON.- Era simplemente una derrota que se fue decantando con toda limpieza, ante un adversario altamente calificado y en este caso inobjetablemente superior, en un terreno muy complicado. Es decir, no ameritaba mucho más que la comprensible desilusión del caso, porque la Argentina entregó lo mejor que tuvo en la circunstancia y deportivamente abandonó la Copa Davis con dignidad, después de una temporada positiva desde muchos puntos de vista. Pero el tenis, de hace ya décadas, parece estar asociado fatalmente a las situaciones traumáticas, a la controversia que se recicla puntualmente con cada caída más o menos dolorosa. 

Esta que ayer quedó consumada en la semifinal frente a Francia por 3 a 0 también se anota en esa lista a partir de las polémicas ventiladas, las broncas, las reacciones y, desde ahora, un panorama futuro incierto respecto de la estabilidad del cuerpo técnico. Hoy el personaje central, o el hombre cuyo futuro como capitán empezó a ser materia de discusión y especulaciones varias, es Tito Vázquez. El capitán mastica una desagradable sensación desde anteayer, cuando escuchó objeciones públicas de parte de un David Nalbandian que acababa de perder su punto frente a Gael Monfils. La procesó durante toda la noche posterior y la tradujo en un puñado de respuestas firmes que admiten más de una lectura y que también habría que hilvanar cuidadosamente entre la maraña de conjeturas que aquí circularon desde que se desató el problema. 

La crítica de Nalbandian reinstaló viejas especulaciones, especialmente la que desde hace tiempo señala la falta de sintonía fina en la relación entre el capitán y el jugador cordobés, que seguramente no ignoraría que sus palabras de anteayer no podían sino afectar a Vázquez. "De menor a mayor", describió durante la semana Tito la evolución de su trato con Nalbandian, de quien también dijo que "no necesita técnico". ¿Se podía leer allí esa distancia? La más clara señal de esa comunicación entrecortada está en el hecho de que en las horas posteriores a los dichos del cordobés no se hayan sentado para zanjar diferencias, según lo admitió ayer el propio capitán. Tratándose de alguien de tanto peso en la historia como Nalbandian, que inmediatamente hayan empezado a tejerse suposiciones sobre la continuidad de Tito fue algo inevitable; hasta que circularan nombres de supuestos sucesores: Martín Jaite, Luis Lobo? Ayer, el propio capitán buscó ser muy claro al respecto. "Cuando nos convocó la Asociación, aceptamos con Caio (Ricardo Rivera, su compañero) estar en esa situación por un año; a fin de 2009 conversamos y creo que es digno que después de haber comprobado la capacidad para ser capitán, lo mínimo indispensable era una garantía de serlo por dos años. Eso es lo que hablamos y en eso estamos. Este es el primer año." Pero un rato antes, frente a otros micrófonos, había dicho lo mismo de forma más desafiante: "No veo ninguna razón para no seguir. Si hay problemas con alguien, los veremos, sacaremos los trapitos al sol y se acabó. Ya lo hice antes". 

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