Un héroe fantasma atrapado en la historia

Entretenida desde lo literario, ilustrativa desde lo histórico y sumando el apoyo de la información on line como herramienta didáctica, Claudia Piñeiro propone en "El fantasma de las invasiones inglesas" una novela más que recomendable para jóvenes lectores.

El fantasma de las invasiones inglesas. Buenos Aires en 1806, de Claudia Piñeiro. Buenos Aires, Norma, 152 páginas.

Con un ingenioso recurso, interpelando directamente al joven lector, Claudia Piñeiro propone una doble aventura: la literaria y la histórica. A través la pereza que implica ir a la escuela, de acomodarse a la rutina de una materia tras otra, de un puñado de  guiños alusivos a redes sociales y blogs, la autora establece una suerte de complicidad con el lector adolescente para introducir al personaje que narrará sus propias peripecias.

Se trata de un fantasma, el del adolescente Julián Espósito, que lleva 218 años rondando los parajes donde está la escuela al que concurre el lector/ alumno. Julián es un fantasma por que recibió la maldición de un espía que lo condenó a errar desde 1806, desde las invasiones inglesas, por la zona de la actual Plaza de Mayo.

El pedido de Julián es que el lector, al que se dirige con el vocabulario de un chico de hoy, lea hasta el final la novela que lo tiene como protagonista y que la “flaca” de Literatura ha llevado a clase. Sólo llegando al final de la novela, el joven podrá liberar a Julián de esa prisión de espacio y tiempo.

Y Julián, en su calidad de fantasma, es un testigo privilegiado de lo que ocurrió en la Plaza de Mayo desde 1806 hasta hoy. Desde la perspectiva de sus eternos 14 años, Julián desgrana los hechos que precedieron a las invasiones inglesas y describe usos y costumbres del Buenos Aires colonial, con su puerto, sus logias y sus personajes históricos.

Así, aparecen el virrey Sobremonte, el espía británico Peter Brand, Encarnación Casamayor, Santiago de Liniers y La Perichona, el general William Carr Beresford, Juan Martín de Pueyrredón y Martín de Alzaga, entre otros.

En su relato, el joven Julián, criado en la Casa de Niños Expósitos, retrata cómo interactuaban las diferentes clases sociales, cómo se agitaba el clima político entre los criollos que querían la Independencia y los que querían mantenerse fieles a España.

También destaca el papel de la imprenta, donde trabaja como aprendiz; y describe de manera muy didáctica cómo trabajaba una imprenta de tipos móviles. Pero sobre todo, pone de relieve el papel histórico que tuvo justamente la imprenta de la Casa de Niños Expósitos porque fue la que, entre otros miles de documentos, imprimió, la invitación al Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810.

Entre las numerosas iniciaciones de Julián, a la social y política, se le suma la del amor. En efecto, el adolescente se enamora de Encarnación Casamayor y es correspondido. En un apéndice, se relata que al morir el prometido de la joven durante las invasiones inglesas ella enfermó de pena; en 1810 se casó con Federico de Alzaga y tuvo tres hijas; participó activamente en las acciones de Mayo de 1810; y llevó flores hasta su muerte, en 1845, a la tumba de Julián Espósito, su primer amor.

Con pericia, Piñeiro siembra el relato con referencias a las nuevas tecnologías y vincula así momentos históricos, vocabulario, referencias topográficas con páginas de Internet, entre las que destacan Wikipedia, YouTube y el blog http:elfantasmadelasinvasiones.blogspot.com.

Así, entretenida desde lo literario, ilustrativa desde lo histórico, sumando el apoyo de la información on line como herramienta didáctica, Piñeiro propone una novela más que recomendable para jóvenes lectores.

Patricia Rodón

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9 de Diciembre de 2016|08:43
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