Mendoza en la historia: nuestras escuelas más antiguas
Las viejas escuelas de Mendoza inspiran mucho más que respeto. Las primeras se instalaron a mediados del siglo XVI, muchas resistieron los terremotos y otras fueron experimentales, como el Colegio Nacional Agustín Álvarez, ya que fue el primer edificio en el que se utlizó cemento armado.

Cada vez que pasamos frente a uno de esos edificios asaltan nuestra memoria cientos de imágenes. Muchas veces propias, porque transitamos por sus aulas, corrimos por sus pasillos, formamos desordenadas filas en sus patios y enviamos y recibimos nuestras primeras cartitas de amor.

Otras veces, esas imágenes vuelven a través de las fotografías de nuestros padres o familiares cercanos, que fueron antes que nosotros alumnos de esas escuelas o maestras y directoras de impecable guardapolvo blanco apostadas en la puerta de la Dirección con gesto tan severo como amable, esa extraña mezcla de emociones que sólo muestran los rostros de los docentes.

Todos los viejos edificios de Mendoza inspiran respeto, sea por su belleza o por su admirable resistencia frente a los temblores y terremotos que han destruido una parte no menor de nuestra arquitectura.

Pero con las viejas escuelas, el sentimiento es otro. Al respeto se le suma la admiración, las miles de historias de niños que alborotaron sus aulas, el caos de garabatos en pizarrones y cuadernos, la reminiscencia del olor a goma de borrar, a tiza y a patio recién baldeado y la banda sonora que sólo producen los niños: el rumor de risitas, murmullos, golpes, corridas y llantos.

La Escuela Patricias Mendocinas fue creada en 1915.

Nuestras primeras escuelas

En los primeros años de poblamiento del actual territorio argentino, entre 1550 y 1700, la educación estuvo centrada en la escolaridad primaria a cargo de las órdenes religiosas (franciscanos, dominicos y más tarde, jesuitas) y basada en la evangelización y en el uso del idioma español con carácter obligatorio. Pero entre 1700 y 1800, la burguesía criolla adoptó los ideales de la Ilustración y con ellos, la educación se orientó hacia el comercio, la agricultura y los oficios, con carácter práctico y utilitario.

La educación siempre fue una preocupación en la comunidad mendocina. Las primeras escuelas estuvieron relacionadas con la educación religiosa. Los jesuitas ya en 1757 tenían un colegio en nuestra provincia, reseña el investigador Esteban Fontana.

La orden de la Compañía  de María, fundada en Francia a principios del siglo XVII y orientada la educación de las mujeres, abre su convento en Mendoza 1780 y pero la novedad radicaba en que junto con el internado poseían una escuela pública gratuita destinada a niñas blancas, indias y esclavas. El edificio original, ubicado en lo que es hoy la manzana de Córdoba, Corrientes, Salta y Federico Moreno quedó destruido con el terremoto de 1861. En 1867 se instalaron en su actual ubicación: San Martín  2494 de Ciudad.

Entre 1800 y 1852, lograda la emancipación y ante la carencia de profesionales de la educación se implementó el sistema lancasteriano (el general San Martín fue uno de sus defensores) que, apoyándose en alumnos monitores, intentaba compensar las desigualdades del simultaneísmo en el aula. Se trataba de una educación memorística sustentada en una férrea disciplina.

“Hacia 1820 cuando gobernaba la provincia Toribio Luzuriaga, existían unas 17 escuelas con una cantidad de 1.600 alumnos. Estaban divididas en dos escuelas del Estado para varones y seis particulares, cinco escuelas particulares para niñas y cinco en la campaña. Muchas de estas escuelas funcionaban en las propias casas de las maestras o en viviendas que se adaptaban para tal fin”, explica la arquitecta Nora Codoni.

La Constitución Nacional de 1853 tuvo un rol fundamental en la creación de escuelas, ya que estableció que el derecho a educar y enseñar era una responsabilidad de los gobiernos provinciales. En esa dirección, se realizaron las primeras experiencias en varias provincias mientras que las bibliotecas populares cubrían la instrucción de las mujeres.

En 1864 a instancias de Bartolomé Mitre, se fundó el Colegio Nacional de Buenos Aires; sobre este modelo institucional se crearon otros colegios nacionales en Mendoza, Catamarca, Tucumán, San Juan y Salta. Durante este período abrió sus puertas la Escuela Normal de Paraná, paradigma del normalismo y, a instancias de Sarmiento, arribaron al país 65 maestras estadounidenses que fueron afectadas a la formación de docentes.

Vieja foto de la Escuela Leónidas Aguirre, de Godoy Cruz.

Codoni, investigadora del Instituto de Cultura Arquitectónica y Urbana de la Universidad de Mendoza, señala que “el antiguo Colegio Nacional, fundado en 1864, funcionó en un edificio construido para el Hospital Provincial en la actual calle Belgrano, que por este hecho se conocía como “la Calle del Colegio”.

La investigadora destaca que en Mendoza “entre los primeros edificios que fueron construidos con el fin específico de enseñar cabe destacar la Escuela Normal de Niñas Avellaneda, hacia 1870; la Escuela Sarmiento (Normal de Varones 1872/76), luego Patricias Mendocinas (Graduada de Niñas - 1915) y la Escuela Nacional de Agronomía proyectada por el arquitecto Enrique Aberg del Departamento de Ingenieros Civiles de la Nación en 1876”.

“Resulta de interés destacar una serie de edificios escolares cuyas características técnicas y constructivas marcaron época y que aún existen. Podríamos mencionar, entre otras el Colegio Nacional Agustín Álvarez, la Escuela Mitre, la escuela Rawson, la escuela Urquiza en Maipú o la escuela Juan Gregorio en las Heras. Algunas de estas escuelas han sido declaradas patrimonio”, desarrolla la especialista.

La arquitectura de la Escuela Rawson señala que el edificio debía responder a necesidades físicas y psicológicas de los objetivos de la educación de la época.

Educación y arquitectura

Durante las últimas décadas del Siglo XIX y comienzos del XX, la educación tuvo un papel central en la constitución de la nación. En ese marco se sancionó la Ley Nº1420 de educación común, estableciendo su carácter obligatorio, estatal, laico y graduado.

En los primeros treinta los del Siglo XX la población escolar se duplicó, alcanzando al 70% de los niños de edad entre 6 y 13 años. Hacia 1910, en el marco de los festejos del Centenario, se profundizaron los contenidos patrióticos a fin de consolidar una concepción unificadora de la identidad nacional.

“Edificios como el del Colegio Nacional Agustín Álvarez de 1905 o la escuela Mitre de 1906 se construyeron cuando en Argentina el movimiento arquitectónico predominante era el Historicismo. Me gustaría rescatar los criterios que guiaron su diseño”, destaca Codoni.

“En este momento todavía estaban vigentes los conceptos educacionales de la generación del ´80. Esta consideró a la educación como una importante herramienta de progreso y de integración social. Sarmiento, tuvo un importante rol en esta definición  ya que  durante su viaje a Estados Unidos recogió una serie de datos sobre la forma de construir escuelas”, desarrolla la investigadora y cita a Sarmiento: “Nuestras escuelas deben por tanto ser construidas de manera que su espectáculo obrando diariamente sobre el espíritu de los niños, eduque su gusto, su físico y sus inclinaciones”.

Codoni explica que en esta época, “surgen en Argentina las escuelas que denominamos “palacio”. Estas escuelas tuvieron tal jerarquía que sus imágenes tomada por los fotógrafos Samuel y Arturo W. Boote fueron enviadas a la exposición de París del 1900. Se consideraba que una forma prestigiosa de presentarnos como país era dar a conocer la importancia de los edificios que la Nación argentina poseía dedicados a las escuelas”.

“Avanzando en el tiempo tenemos los primeros ejemplos del movimiento moderno. Además de las ideas de funcionalidad y racionalidad que caracterizan a este movimiento, se incorporan en los proyectos de los edificios escolares los conceptos del discurso médico/higienista. Esto se refleja en pautas tales como condiciones de habitabilidad, higiene, confort, escala y tipo de equipamiento. El edificio debía responder a necesidades físicas y psicológicas”, señala la investigadora.

Desde la Dirección Provincial de Arquitectura de la Casa de Gobierno y de la mano de arquitectos como los hermanos Civit se construyeron escuelas que siguieron estos principios: la escuela Daniel Videla Correas, en Ciudad; la escuela Juan José de Urquiza en Maipú y la escuela Guillermo Cano, en Guaymallén. 

Antigua fotografía aérea de la Escuela Hogar.

Entre los 40 y los ´50, el peronismo resignificó socialmente la infancia. Se redactaron nuevos programas educativos y se impusieron celebraciones y conmemoraciones a tono con el enaltecimiento de la figura de la pareja presidencial. En el país la ampliación del consumo y la vigencia de los derechos sociales repercutieron en la extensión de la matrícula educativa.

Por ello, “el peronismo en la década del ´50 con la idea de la educación para todos y como parte de los edificios públicos de sus planes quinquenales, construyó escuelas con proyectos realizados desde las oficinas nacionales. Estos se caracterizaban por tener plantas abiertas, con circulaciones de tipo galería, rodeando patios. Mampostería, estructura y cubiertas de hormigón que resultaron de una nobleza y durabilidad bastante notables”, explica Codoni.

“El más destacado en Mendoza es la escuela Hogar Eva Perón en el Parque General San Martín. El edificio no se limita aquí a dar cobijo a la tarea de enseñanza sino que amplía su capacidad con comedores y dormitorios buscando la igualdad de oportunidades para el acceso a la educación”, desarrolla la investigadora.
 
Para Codoni no hay duda en que los arquitectos que diseñaron las escuelas, respondían a la tendencia arquitectónica de la época. “Esto es tan así que podemos seguir avanzando en el tiempo con este análisis de los edificios escolares hasta el presente”, destaca.
      
“Cuando se plantea la ley Federal de Educación, la arquitectura responde a la estética y los criterios del momento. Por las exigencias de separación de edades y ciclos educativos se generaron proyectos de planta abierta, con gran articulación de sectores y bloques de aulas con galerías abiertas o cerradas, según las exigencias climáticas. En el Parque General San Martín, tenemos el edificio del Departamento de Aplicación Docente (D.A.D.) que intenta resolver el desafío presentados por el nuevo planteo educativo”, desarrolla la experta.

La Escuela Mitre fue inaugurada en 1906.

Escuelas y patrimonio

Mendoza cuenta con 14 escuelas con declararatoria nacional, provincial y municipal de Bien Patrimonial. Estas son la Escuela Mitre (Capital); Consejo Deliberante (antigua Escuela Rufino Ortega) (Malargüe); Escuela Argentinos – Uruguayos (san Rafael); Escuela de Música UNCuyo (antigua Casa de Domingo Bombal) (Capital); Colegio Nacional Agustín Alvarez (Capital); Escuela Patricias Mendocinas (antiguo solar Escuela Sarmiento) (Capital);  Escuela Guillermo Rawson (Godoy Cruz); Escuela San Martín (San Martín); Escuela Lindor Castillo (Tupungato); Escuela Antigua La Arboleda y El Zampal (Tupungato); Escuela Gregorio Las Heras (Las Heras); Escuela Primera Junta (La Paz); Escuela Normal (ex solar de Casa de Gobierno y de la antigua Jefatura de Policía de Mendoza) (Capital) y la escuela de San Carlos (hoy Comisaría 18 (San Carlos).

De estos edificios, muchos de los cuales están bajo la órbita de la Dirección General de Escuelas, destacan el Colegio Nacional Agustín Alvarez que es Monumento Histórico Nacional y Escuela Patricias Mendocinas, que tiene rango de Solar Histórico Provincial. Además, 56 escuelas distribuidas por todo el territorio de la provincia están registradas en la Red de Patrimonio.

Antigua Escuela de Malargue (actual Concejo Deliberante) y la Escuela Manuel Belgrano, de Godoy Cruz.

Para Codoni, estas escuelas son bienes patrimoniales, porque “se considera que los edificios escolares son un testimonio material de una forma de entender la realidad y  un elemento importante como sustento de la memoria colectiva. Actualmente existe un movimiento que busca resaltar su valor patrimonial”.

La especialista cita su colega, la arquitecta Marina Waisman, quien aduce que “la obra de arquitectura es considerada como documento de una cultura. El cual puede emplearse para entender variados aspectos, desde hábitos cotidianos hasta la concepción del mundo representada por su modo de concebir el espacio”.

Por ello, “creemos que los edificios escolares son un elemento pedagógico de gran valor en el momento de entender la evolución de nuestro medio que es parte de lo que somos hoy”, subraya Codoni.

Para la arquitecta, los edificios más interesantes desde el punto de vista de su valor patrimonial, son aquellos en los que “podemos encontrar las señas de identidad de nuestro pasado. Aquellos que marcan un cambio en la forma de construir, que representan una tipología de la cual ya no hay otros referentes y que resultaron un modelo proyectual para la construcción de muchos otros”.

“Entre estos podemos destacar al Colegio Nacional Agustín Álvarez que fue el primer edificio “contra temblores” y en cuya construcción se aplicaron los conceptos más avanzados de su época. Fue un prototipo experimental ya al construirlo se utilizó por primera vez en un edificio público en Mendoza el cemento armado”, explica Codoni citando la información de su colega, la arquitecta Silvia Cirvini, también investigadora sobre estos temas.

La especialista señala que, en su opinión, otras escuelas atractivas desde su valor patrimonial son “la antigua Escuela Mitre, cuyo edificio ha sido motivo de tantas disputas, ya que representa un modelo tipológico. Fue una de doce escuelas construidas en 1906 por la empresa La Constructora de Carrera, Knoll y Estrella, y la única aún en pie”. A ésta, se suma “la escuela Domingo Bombal, recientemente restaurada, cuyo edificio fue donado por Pedro Bombal como un homenaje a su padre”.

Fuentes: Reseña histórica de la Evolución de los Colegios Medio Superiores en Mendoza hasta la creación de la Universidad Nacional de Cuyo (1757-1939), de Esteban Fontana; www.argentina.gov.ar, www.bnm.me.gov.ar.

Patricia Rodón

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21 de Octubre de 2014|15:17
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cox17 de Septiembre de 2010|11:19
Mi padre, mis hijos y yo fuimos a esta gran escuela, lástima que este gobierno se dedica a "construir nuevas escuelas"(ja,ja) y deja totalmente deterioradas las más viejas. Por lo que he podido ver cuando participo en los comicios observo como se encuentra totalmente deteriorada, los baños destruídos, etc,etc. Cuando estuve en la Cooperadora de la escuela hicimos lo imposible por sacar la escuela de su deterioro, por lo visto fue momentáneo. Quizás, la dejan sin arreglo porque la "dinastía" que gobierna el municipio es del distrito de Gutierrez. Lástima que no sepamos respetar nuestro pasado!!!!
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tinibal14 de Septiembre de 2010|22:43
La esc Blanco Encalada de Junín es la segunda esc mas vieja de la provincia, lleva el nº 1-002 y hace varios años que cumplió 150 años y con el mismo edificio. Sres de la capi miren tambien para los departamentos.
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erasmo14 de Septiembre de 2010|18:48
SOY EX ALUMNO DE ESTA ESCUELA,DE LA QUE ME CIENTO MUY ORGULLOSO, EL DOMICILIO ERA EN JUAN B. JUSTO AL 400 ,EN FRENTE ESTABA EL FAMOSO CONVENTLLO EL 14.14. ESTA ESC. TENIA UN PLANTEL DE MAESTRAS QUE ERAN UNA MARAVILLA,MI PRIMERA MAESTRA FUE LA SEÑORITA JUANITA DE LLORENTE,RODRIGUEZ,ROSITA,BARBUZZA,GLADIS FARFAN,SARITA,BURGOS.
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elturco260714 de Septiembre de 2010|16:26
Me alegró mucho el leer el nombre de mi escuela primaria JUAN GREGORIO DE LAS HERAS, la cual es de fines del 1800. NO hace mucho pasé y ví que todavía conserva su antigua e imponente fachada.
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