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Luz de esperanza tras la frustración mundialista

No es poco que la Selección argentina de fútbol haya recuperado el entusiasmo y comience a transmitirlo a la gente cuando está fresca una nueva frustración mundialista en Sudáfrica.

Por primera vez después de mucho tiempo pareciera que desde la AFA hacia abajo hubiesen tomado en serio la necesidad de trabajar con organización y coherencia entre las partes que forman un equipo nacional.

Y como si eso fuera poco, de regalo apareció un resultado que no estaba en los papeles de nadie, como el categórico 4 a 1 en un amistoso con la España campeona del mundo, tras seis días de trabajo intenso del cuerpo técnico con el grupo en el predio de Ezeiza.

La Selección argentina de fútbol mostró otra cara desde el inicio del "operativo amistoso con España", cuando todo empezó mirando el ejemplo de los vencedores de turno como el modelo a seguir.

En ese camino, todos se vistieron con ropas de trabajo (el famoso "overol") e incluso las grandes figuras, como Lionel Messi, salieron a la cancha a actuar como el más laborioso.

Un mediocampo poblado que combina capacidad de lucha con clase y una interesante trilogía ofensiva fueron las armas principales que el entrenador, Sergio Batista, opuso a la escuadra campeona.

En el fondo, una defensa experimentada, de altura respetable, con sobra de "fibra" y personalidad, en respaldo de un arquero que cuando fue exigido, respondió como el mejor.

Del otro lado, es cierto, no estuvo el "dream team" español sino una mezcla de figuras que fueron titulares indiscutidos en Sudáfrica con los menos conocidos por el público local.

España tuvo la pelota y mostró su capacidad de manejo en los primeros minutos, pronto se vio sorprendida con dos goles y cuando se recuperó del golpe, estuvo por achicar ventajas.

Pero la Argentina no se permitió demasiado tiempo de descanso y enseguida ajustó las marcas, recobró motivación -e inspiración- y rindió tanto con Lionel Messi como con Andrés D`Alessandro, quien en apenas un par de minutos colaboró en la gestación de un gol y devolvió con ese gesto deportivo la gratitud de la gente que pidió su ingreso, desde donde suelen ubicarse los hinchas de River.

Así, el equipo argentino entró al Monumental en ropas de trabajo y salió vestido con la indumentaria del eterno candidato al éxito, aunque unos y otros saben que el camino será duro y los compromisos, extremadamente difíciles.

Para el balance, hay nítidos ganadores como el técnico Batista
y la gran figura, Messi, quien no obstante deberá seguir rindiendo
exámenes, ya que nadie olvida que ayer, prácticamente jugaba un partido de "entre casa", como local, frente a la mayoría de sus compañeros del Barcelona.

También es cierto que en la cancha se vieron diferentes actitudes como el empeño de los argentinos que se sentían en deuda con su público y un conjunto visitante absolutamente relajado y prácticamente en tren de paseo.

Ya vendrán los tiempos de la pierna fuerte (en varias jugadas, no sólo en una, como en la víspera cuando David Villa le entró muy fuerte a Carlos Tevez) y los dientes apretados para poner en jaque y pedirle respuestas a la nueva gestión. Por lo pronto, estuvo lindo lo de ayer.
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3 de Diciembre de 2016|20:46
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