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Magnano, entre la tristeza y la tranquilidad

En una jornada especial, el argentino Rubén Magnano se mostró dolido por la derrota de su equipo, pero elogió a la Argentina. “Nos encontramos con un Scola imparable”, destacó.

ESTAMBUL (De un enviado especial).- Fue un día de sensaciones encontradas para él. Por primera vez, Rubén Magnano enfrentó como entrenador a la Generación Dorada en un partido oficial. Aquel antecedente de Logroño, hace menos de un mes, donde sintió los primeros cosquilleos por ver a la Argentina desde el banco brasileño, quedó pequeño ante la intensidad con la que vivió el partido de ayer. 

Magnano ya había reconocido que se sentiría extraño. Así pareció estarlo, por ejemplo, cuando recibió el banderín de la selección argentina, la misma que él había llevado al oro en Atenas. Pero cuando comenzó el partido, lo vivió con el mismo fervor de siempre. Gritó, ordenó, protestó, festejó y se lamentó, siempre siguiendo de cerca cada acción de sus jugadores. 

Al final, claro, la derrota no le dejó el mejor sabor. Sin embargo, no dudó en reconocer el trabajo de sus dirigidos e insistió con la idea de que su trabajo se plantea pensando en el largo plazo. 

"Desgraciadamente, quedamos afuera ante un gran equipo como la Argentina, pero dejamos una muy buena imagen. Hicimos un gran torneo y esto es el inicio de un camino. Tengo una mezcla de sensaciones: tristeza por la derrota, pero alegría por cómo jugamos", señaló Magnano, que destacó la tarea de Luis Scola, autor de 37 puntos. "Esta noche nos hemos encontrado con un jugador soberbio como Luis Scola. No hemos tenido manera de pararlo", reconoció. 

También hubo alguna explicación para la definición del partido. "En los últimos tres minutos, cuando se quebró el juego, apareció un jugador como Jasen que tenía malos porcentajes y emparejó con dos triples consecutivos. Son cosas del básquetbol", dijo resignado. 

Y como si tuviera que justificarse una vez más por la derrota que dejó a Brasil fuera del Mundial, insistió con su satisfacción por el juego del equipo. "Siempre hay críticas cuando se pierde. Después de la guerra, todos son generales. Siempre después, nunca durante. Es el precio que hay que pagar. Pero yo estoy muy contento con este Mundial y nos vamos con una imagen muy buena", afirmó. 

El mismo pensamiento es el que les transmitió a sus jugadores, apenas terminado el partido, en el vestuario. Allí no hubo reproches, sólo palabras de aliento y agradecimiento. 

Tras el regreso a Brasil, llegará para Magnano el momento de definir los próximos pasos por seguir. El objetivo será seguir formando a un equipo al que pretende darle su impronta ganadora. El entrenador, que tiene como ayudante al también argentino Fernando Duró, tiene contrato hasta 2014, con la opción de extenderlo dos años más. La meta es llegar con el mejor nivel a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en 2016. 

A pesar de la derrota, Magnano está seguro de haber dado el primer paso en Turquía. "Estos jugadores serán el futuro de este básquetbol, porque tenemos que recuperar el vacío que hubo en los últimos años. Eso no se hace de la noche a la mañana. La imagen que dejó el equipo en el Mundial va a ayudar, pero en Brasil hay que hacer un trabajo serio y sostenido en el tiempo", señaló. 

(*) Información provista por Canchallena.com 

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