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El contraste de los bancos

Mientras Sergio Hernández festejó el triunfo de la selección argentina, Rubén Magnano sufrió la eliminación de Brasil del Mundial de Turquía.

El seleccionador argentino de baloncesto, Sergio Hernández, alabó a sus jugadores Pablo Prigioni y Luis Scola, que fueron clave para que la Argentina logre su pasaporte a los cuartos de final del Mundial de Turquía. 

"Jugadores como Prigioni o Scola hacen mucho más fácil ser entrenador", dijo Hernández tras el triunfo por 93-89 en el clásico sudamericano. 

"En los últimos dos minutos hicieron muy bien el pick and roll , Brasil cambió tres veces la defensa, pero ellos lograron seis u ocho puntos seguidos", destacó. 

"Estamos muy felices, sabíamos que era un gran partido con dos grandes equipos, con objetivos similares", señaló. 

Sobre Lituania, su rival en cuartos el jueves, señaló: "El baloncesto es una religión en Lituania. Siempre tienen grandes equipos con talento y carácter. Le faltan jugadores, pero siguen jugando bien. Y tienen en un gran momento a (Linus) Kleiza". 

Hernández tuvo palabras para Rubén Magnano, su compatriota y técnico de Brasil tras haber llevado a Argentina a las cotas más altas. 

"Es difícil para Rubén, pero está haciendo un gran trabajo. Nadie tiene que olvidar lo que hay por un resultado, seguro que con Rubén en los próximos años Brasil será uno de los mejores equipos del mundo". 

Por su parte Rubén Magnano dijo: "Encontramos un jugador soberbio que se llama Luis Scola, no hubo forma de parar su juego ofensivo". 

"Quedamos fuera contra un gran equipo, pero la imagen que dejó Brasil fue muy buena. Es el inicio de un camino que hemos decidido tomar y recorrer, es una mezcla de sensaciones, tristeza por la derrota y un poco contento por cómo trabajamos para llegar a este Mundial. Toda derrota es una situación de aprendizaje", dijo el técnico argentino que llevó a su país a la plata en el Mundial de 2002 y al oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. 

"En los últimos tres minutos, cuando se quebró el juego, apareció un jugador como Jasen que tenía malos porcentajes y emparejó con dos triples consecutivos. Son cosas del basquetbol", sostuvo Magnano resignado. 

"Cuando empecé a trabajar en Brasil, les dije a los jugadores que debían ser un espejo de la estructura del basket de Brasil. Hay un vacío de muchos años que tenemos que recuperar con trabajo serio y sostenido en el tiempo. Estas actuaciones van a ayudar a que el basket de Brasil pueda insertarse en el concierto mundial". 
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