Nuremberg busca a los antiguos dueños de 10.000 libros robados por los nazis

La ciudad alemana se comprometió a encontrar a las personas que sufrieron la sustracción de sus libros por los nazis, para que ellos o sus herederos los puedan recuperar. Aquellos libros, o bien fueron escritos por autores políticamente contrarios o desafectos al régimen nazi o pertenecían a judíos, masones, sacerdotes, izquierdistas, sindicalistas u homosexuales. Todos ellos fueron perseguidos por el régimen de Adolf Hitler

La Biblioteca Pública de Nuremberg, al sur de Alemania, publicó hoy en Internet una lista con los antiguos dueños judíos de unos 10.000 libros y documentos robados por los nazis en los años treinta y cuarenta, para que sus propietarios o herederos los puedan reclamar.

"Nuremberg es la única ciudad del mundo con tal volumen de libros y documentos robados en sus fondos", señaló Eva Homrighausen, responsable de la biblioteca.

A partir del 10 de mayo de 1933, en  al menos 21 ciudades alemanas hasta el mes de julio, miles de libros fueron sustraídos de bibliotecas privadas y públicas y quemados, robos que proseguirían por toda Europa hasta 1945.

Los que no ardieron en esos meses de 1933,  a pesar de las protestas internacionales, fueron almacenados. Hoy, esos libros que están en la Biblioteca de Nuremberg, buscan a sus dueños originales.

La operación de quema fue orquestada por el que fuera ministro de Ilustración Pública y Propaganda, Joseph Goebbels  y ejecutada por miles de miembros del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores, de las Juventudes Hitlerianas y de la Sturmabteilung (SA, grupo paramilitar nazi).

En el caso de los libros robados en Nuremberg y sus alrededores, el encargado de la razia fue el máximo responsable del órgano de propaganda nazi "Der Stürmer", Julius Streicher.

Aquellos libros, o bien fueron escritos por autores políticamente contrarios o desafectos al régimen nazi o pertenecían a judíos, masones, sacerdotes, izquierdistas, sindicalistas u homosexuales. Todos ellos  fueron perseguidos por el régimen de Adolf Hitler

La ciudad de Nuremberg suscribió en 1998 el conocido como Acuerdo de Washington, según el cual los estados, asociaciones nacionales y autoridades locales se comprometían a devolver cualquier obra de arte confiscada por los nazis entre 1933 y 1945.

En febrero de 2001, la Comisión de Cultura y Medios de Comunicación del Gobierno federal alemán comunicó a todas las bibliotecas del país que debían buscar entre sus fondos los ejemplares confiscados presuntamente por los nazis.

Además, debían trazar una historia de sus ejemplares, desde establecer quiénes fueron sus propietarios originales y en qué circunstancias se robaron.

Hoy en la Bebelplatz de Berlín, una placa dedicada al premonitorio poeta judío Heinrich Heine, muerto 116 años antes, recuerda la quema y robo de libros en Alemania iniciada el 10 de mayo de 1933: "Eso sólo fue un preludio, ahí donde se queman libros se terminan también quemando personas"
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10 de Diciembre de 2016|13:06
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