Deportes

El año en el que el tenis dejó de ser "el deporte blanco"

El fin de la inocencia llegó para el tenis en 2007 con las sospechas sobre apuestas ilegales. En la próxima temporada Federer puede igualar a Graff si gana los cuatro Grand Slam y el oro olímpico en el mismo año. Mirá el balance de los tenistas.

Fue el año en el que el tenis terminó de perder la inocencia. El 2007 que se va vio al ex "deporte blanco" por momentos contra las cuerdas, acusado de ser el nido de peligrosas mafias de apostadores. La esperanza de sus protagonistas es que en 2008 vuelva a hablarse de deporte, porque la temporada que se inicia en pocos días puede ser histórica.

"¿El Golden Slam? Uf. Antes de pensar en eso tengo que ganar tres Grand Slam", dijo Roger Federer a Dpa en el final de la temporada. Pero lo cierto es que el suizo tiene la posibilidad de igualar lo hecho por Steffi Graf en 1988, cuando la alemana ganó los cuatro Grand Slam y el oro olímpico en Seúl. En Pekín ­-otra vez Asia- podría vivirse un momento único.

Es una temporada con muchos momentos singulares. Porque antes de concentrarse en el sueño del oro olímpico Federer podría celebrar el 6 de julio en Wimbledon un récord absoluto de títulos de Grand Slam. Ya tiene 12, a sólo dos de la marca de Pete Sampras. Si gana en Australia, ­nada sorprendente -la última vez lo hizo sin ceder un set-, buscará demostrarse a sí mismo que puede ganar Roland Garros. Si conquista París, ¿quién lo frenará en Londres, Pekín y Nueva York?

Algo similar pasa por la cabeza de la belga Justine Henin. Tras conquistar el Masters y el número uno de la temporada en Madrid en 2006, Henin tenía un plan ambicioso. "En 2007 buscaremos jugar todas las finales de Grand Slam, que es la manera de intentar ganar los cuatro grandes", dijo por entonces a Dpa Carlos Rodríguez, el argentino que entrena a la belga.

La solidez incontestable de Henin
Pero el tenis y la vida ofrecen muchas sorpresas. Henin terminaba 2006 en medio de una crisis matrimonial, y su divorcio la llevó a renunciar al Abierto de Australia. Comenzaba el año y la hazaña ya era imposible, aunque luego ganara dos de los tres restantes Grand Slam, el Masters y otros siete torneos más para sumar 10, algo que no se lograba desde hacía una década. Un dato más alcanza para demostrar el dominio de Henin: el último partido que perdió la belga fue la semifinal de Wimbledon 2007.

Serena Williams ganó Australia para demostrar que puede ser grande en el tenis si se lo propone, algo que también puede decirse de su hermana Venus, campeona en Wimbledon. Maria Sharapova se hundió entre dudas y lesiones, sobre todo en su hombro, un lastre para su servicio desde el mes de marzo, aunque renació en el final del año.

La continuidad de Nalbandian
En 2008, muchos pondrán su mirada en el argentino David Nalbandian, protagonista de un asombroso final en 2007 que le permitió capturar los títulos de Madrid y París-Bercy ­fulminando dos veces a Federer y a Rafael Nadal- y reconquistar un lugar entre los 'top ten' que parecía irremediablemente perdido este año.

"Nalbandian dejó pasar un poco la oportunidad de luchar por el número uno", dijo en marzo a Dpa Federer. El argentino, que tomó debida nota de esas palabras, le respondió con su triunfo en la final de Madrid. "A ver qué dice ahora", comentó. La verdad, comenzará a verse en Australia, torneo en el que en enero de 2006 Nalbandian perdió en semifinales ante el chipriota Marcos Baghdatis un partido que tenía ganado. A eso se refería Federer, barrera infranqueable en enero para el chileno Fernando González en la final de Melbourne.

La confirmación de Djokovic
Un 2008 en el que el serbio Novak Djokovic deberá demostrar que puede seguir avanzando tras el notable año que lo instaló como "tercero en discordia" entre Federer y Nadal. Fue un curioso 2007: Federer perdió muchos más partidos que el año anterior - ­nueve-, incluyendo dos derrotas consecutivas sobre cemento ante el sorprendente argentino Guillermo Cañas-, pero si se toman los puntos clave del año, sólo le faltó ganar un encuentro: la final de Roland Garros ante Nadal. Sólo ese partido lo separó de la gloria del Grand Slam.

Las dudas de Nadal
Nadal, un nombre de luces y sombras. El español volvió a demostrar en 2007 que tiene una mentalidad de hierro. Ganó los grandes torneos de la temporada sobre arcilla, conquistó Indian Wells y, por segundo año consecutivo, hizo sufrir a Federer en la final de Wimbledon.

Pero en el final del año surgió la duda sobre su futuro. Toni Nadal, su tío-entrenador, se sinceró en unas sorprendentes declaraciones al 'Diario de Mallorca' en las que calificó de "muy grave" la lesión crónica del jugador en el pie izquierdo. "¿Pero es verdad que no puede correr?", insistió el periodista. "Es un poco más que eso".

El número dos del mundo no quedó especialmente feliz con las frases de su tío. Pero su mejor defensa, antes que en comunicados de prensa, está en la cancha y con la raqueta en la mano. Que es lo que todos esperan ver en 2008, el año en el que el tenis coquetea con la historia, el año en que por primera vez en 12 años, EEUU volverá a defender la 'Ensaladera' como camepeón de la Copa Davis.
Opiniones (0)
7 de Diciembre de 2016|17:24
1
ERROR
7 de Diciembre de 2016|17:24
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes