Francia enfrenta un corralito financiero

Como consecuencia de la crisis bursátil de la semana pasada el banco francés BNP Paribas congeló fondos de ahorristas franceses.
Sin cacerolazos, los europeos se enfrentan a una jornada complicada.

El jueves pasado el banco francés BNP Paribas implementó una medida poco pensada por los ahorristas europeos: un corralito financiero.

La entidad financiera decidió congelar tres fondos que habían hecho inversiones en el sistema subprime, el crédito inmobiliario de riesgo en Estados Unidos.

La liquidez del mercado trajo consigo la ausencia de operaciones, que impedía que el banco pudiera dar un precio fiable a los títulos alojados en las carteras de esos fondos y, por lo tanto, tampoco podía evaluarlos en forma satisfactoria.

Los fondos congelados son Parvest Dynamic ABS, BNP Paribas ABS Euribor y BNP Paribas Eonia. La decisión de hacerlo, fue para impedir que los inversores continuaran realizando retiros masivos que, aunque relativamente limitados, no representaban una situación alarmante. En realidad, entre el 27 de julio y el 7 de agosto se retiraron u$s 544 millones y el capital de esos fondos cayó de 2000 a 1600 millones de euros.

Este corralito francés, a diferencia del argentino, contiene a suscriptores de esos títulos son, en su mayoría, inversores institucionales. Es cierto, sin embargo, que en segundo o tercer nivel detrás de los institucionales están los inversores privados. Por otra parte, el monto global de esos fondos (US$ 2176 millones) es apenas una gota de agua en comparación con los 490.000 millones que administra la filial especializada en inversiones BNP Paribas Investment Partners. Por lo demás, sólo un tercio de esos 2176 millones está invertido en títulos vinculados con "subprime".

Los inversores se preguntan quién puede ser el siguiente, y los bancos se muestran reacios a prestar dinero alegremente, como llevan haciendo estos años, entrando así en una situación en la que parece haberse cerrado completamente el grifo. El dinero se ha vuelto más miedoso y más caro.

Otros tres bancos también decidieron congelar sus fondos, el Union Investment, Frankfurt Trust y WestLB, y dos organismos de inversores franceses: el banco privado Oddo & Cie. y la empresa de seguros Axa.

La crisis de las hipotecas de alto riesgo en EEUU y contracción del mercado de crédito. Aunque diferentes, convergen en un mismo vértice: miedo a una fuga de la liquidez, una de las claves de la bonanza económica y bursátil de los últimos años.

Asimismo, las dificultades de entidades hipotecarias como American Home Mortgage o los problemas de varios fondos de Bear Stearns y BNP Paribas, han provocado un trasvase de fondos en el mercado de renta fija y un embudo en la liquidez del sistema financiero.

La división de fondos mutuos del grupo, DWS, dijo que su fondo ABS (por assed backed securities ), que ahora gestiona activos valorados en 2100 millones de euros, valía 3000 millones de euros a finales de julio.

Sin embargo, y a diferencia del francés BNP, el grupo señaló que el fondo permanece abierto.

Quizás con el retorno de la liquidez y la reactivación del sistema se levante el congelamiento de los fondos en el banco francés.

Al igual que el francés BNP Paribas, el Deutsche Bank, el mayor banco de Alemania, confirmó pérdidas registradas en un fondo de inversión que financiaba operaciones inmobiliarias. Sus acciones caían a su mínimo de cinco meses después de que anunciara que uno de sus fondos había registrado fuertes salidas de capital en agosto.

BNP Paribas opera en 85 países y tiene 150.500 empleados: 118.700 en Europa ( de los cuales 20.300 en Italia y 62.700 en Francia y sus departamentos de ultramar) 14.800 en Norteamérica y 5.700 en Asia.
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