Deportes

Con la selección, Kayseri se tiñó de celeste y blanco

Los hinchas argentinos se hacen notar y también contagian con su fervor a los locales.

KAYSERI.- Caminar por los pasillos del estadio Kadir Has una hora antes de un partido de la Argentina es como pasear por Corrientes y 9 de Julio, en pleno centro porteño. Los hinchas invaden las tiendas de ropa, los bares y las zonas de juego que están dentro del estadio. Es como una isla albiceleste dentro de Turquía, un pequeño reducto en el que el público no entiende de distancias y todos se unen bajo los mismos colores.  

Cerca de 150 argentinos llegaron a la ciudad de Kayseri para alentar al seleccionado en la primera fase de la Copa del Mundo. Y, como siempre, se hacen sentir. Desde el típico "¡Vamos, vamos..!", para recibir a los jugadores; pasando por el clásico "Oh, oh, oh.", durante el Himno Nacional y hasta los reclamos a los árbitros en las jugadas polémicas, fueron parte del espectáculo que brindó la hinchada argentina durante los primeros dos partidos del equipo de Hernández, con un extraordinario pico de aliento en el vibrante final del choque ante los australianos.  

Banderas de todo el país se ven en las gradas y todos se sienten como en casa. Leyendas como Tucumán, Santa Fe y Comodoro Rivadavia flamean por todo el estadio. Pero no todos tuvieron que cruzar el océano para llegar al país euroasiático. Ariel llegó desde Barcelona para poder alentar a la selección. "Me estaba por volver a vivir a Buenos Aires, pero como me gusta mucho el básquetbol y lo jugué toda mi vida, decidí pasar antes por acá", asegura. Vino solo, pero rápidamente se juntó con otros dos argentinos. Uno de ellos es Julio, que llegó a Turquía sin entradas ni alojamiento. "Vine con una mano atrás y otra adelante", cuenta. No hay grandes grupos. Son muchos, se hacen sentir, pero la mayoría de los argentinos se cuentan de a pares o tríos. Y hasta los hinchas locales se suman a la moda: se pueden distinguir turcos vestidos con la camiseta nacional y hasta niños con la cabeza pintada con los colores celeste y blanco.  

Los argentinos contemplan Turquía de diferentes maneras. "Son lo más parecido a nosotros que vi", asegura Marcelo, quien llegó al país con la idea de ver el Mundial, pero, sobre todo, de conocer lugares nuevos. Sin embargo, las mujeres sufren las tradiciones de los nativos de Kayseri. Magdalena acompañó a su marido, Héctor, que es fanático del deporte, pero encuentra en los partidos un recreo. "Lo mejor que me puede pasar es venir a la cancha; en el hotel, las mujeres no pueden entrar en la pileta", desliza.  

Pero en la tribuna no hay viajeros únicamente. Los futbolistas argentinos que juegan en la Superliga de Turquía no dejan pasar la oportunidad de estar cerca de sus compatriotas. El ex Independiente Ismael Sosa y el salteño Cristian Zurita llegaron sobre la hora, enfunfandos con la camiseta del seleccionado de fútbol, y acompañan con aplausos los cánticos argentinos. Más abajo está Franco Cángele junto a su familia. El ex Boca es ídolo en la ciudad y no puede evitar firmar autógrafos ni sacarse fotos con sus admiradores. Es una estrella que sigue un torneo repleto de figuras del básquetbol mundial.  

No importa si vienen de la Argentina, de países cercanos o si viven aquí. Los argentinos se juntaron en Turquía para alentar a Hernández y sus dirigidos. Y, por ahora, lo hacen notar.  

  • Bombos, sí; papelitos y vuvuzelas, no
    Ayer, la FIBA permitió a los hinchas alemanes el uso de bombos, que, aunque pequeños, fueron bastante ruidosos. No pasó lo mismo con los papelitos que quisieron arrojar los fanáticos argentinos. Pero parece que fue más una cuestión de limpieza que los organizadores turcos no aceptaron.
    Lo que está expresamente prohibido es el uso de vuvuzelas. Después del auge en el Mundial de fútbol de Sudáfrica, la FIBA las prohibió. ¿Imaginan lo que sería en un lugar cerrado?
 

  • Delfino festejó los 28 antes y después
    Ganar fue un regalo, sí. Pero no sólo porque a la Argentina se le hizo cuesta arriba el partido contra Australia, sino porque ayer Carlos Delfino cumplió 28 años. Aunque el desahogo por el complicado éxito no fue el primer festejo. En la noche del sábado, en el hotel, el plantel le hizo honores al santafecino, una de las figuras del equipo de Sergio Hernández.
 

LA VENTA DE ENTRADAS
Por qué los estadios no se llenan  

La FIBA había anunciado un mes antes del Mundial que las entradas estaban agotadas. Sin embargo, los estadios del Mundial de básquetbol no se muestran completos, algo que ya no sorprende en los grandes acontecimientos. Hay explicaciones, como que las entradas se vendieron por jornada, la gente va y viene, o mira un solo juego, el que más le interesa, y luego se va. Además, en todos los estadios se dejó un pequeño remanente para vender en el día.  

AGUA DE LA CANILLA
Una explicación para los malestares  

"En este país te dan todas las bebidas casi al natural. Entonces, les pedís que te las enfríen y te traen hielo. Pero resulta que ese cubito que te traen está hecho con agua de la canilla. Claro, ¿cómo no te vas a agarrar estas descomposturas?", sonaba la voz de queja de Sergio Hernández, el entrenador de la selección argentina de básquetbol. Y es comprensible, luego de la enterocolitis que sufrió él mismo hace unos días y por la de Fabricio Oberto, ayer.  

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10 de Diciembre de 2016|23:11
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