El día que los marcianos invadieron la Tierra

¿Por qué la gente cree en seres extraterrestres, en fantasmas, en posesiones demoníacas o en enviados divinos? ¿O en las cirugías "psíquicas", en la "cara" de Marte o en las profecías de Nostradamus? ¿Son ilusiones colectivas? En esta nota, te contamos de qué se trata.

Ilustración de 1906 para la novela "La
guerra de los mundos", de H.G. Wells.

La anécdota es célebre. El 30 de octubre de 1938 una radio estadounidense anunció que los marcianos habían descendido en una granja de Nueva Jersey y estaban atacando a la gente con rayos caloríferos y gases tóxicos.

“Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado... ¡Espera un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien... o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos... ¿Son ojos? Puede que sean una cara. Puede que sea...”, decía con calculado énfasis el locutor.

Los oyentes que sintonizaban la transmisión –y que no habían escuchado la introducción que explicaba que se trataba de una dramatización de la obra La guerra de los mundos de H.G. Wells (1898)-, prepararon sus armas y se atrincheraron en sus casas.

La policía recibió cientos de llamadas que denunciaban la presencia de máquinas gigantes; la gente afirmaba haber respirado el gas tóxico, tener quemaduras causadas por el calor de los rayos o visto incendios provocados por los marcianos.

Los teléfonos de los diarios se bloquearon por las llamadas de oyentes aterrorizados y desesperados que intentaban protegerse de los ficticios ataques con gas de los marcianos. En sólo quince minutos cundió la alarma generalizada en todo Estados Unidos y la gente pensó que su país estaba siendo invadido.

La emisión radial, que duró casi una hora, fue una adaptación de la novela de Wells realizada por un grupo de actores liderados por el entonces jovencísimo Orson Wells. Los hechos se relataron en forma de noticiero, narrando la caída de meteoritos que posteriormente corresponderían a los contenedores de naves marcianas que derrotarían a las fuerzas norteamericanas usando una especie de "rayo de calor" y gases venenosos.

Al día siguiente, ante las protestas exigiendo responsabilidades y una explicación, el propio Welles pidió disculpas por la broma de Halloween. La histeria colectiva demostró el poder de los medios de comunicación de masas.

Orson Welles durante su famosa
transmisión radial.

Invasiones en castellano

Pero no fue la única ocasión en que sucedió algo semejante. A fines de 1944, cuando un guión similar fue emitido por una radio de Santiago de Chile, la gente asustada salió a la calle o corrió a esconderse. El gobernador de una provincia chilena llegó a ordenar la movilización del ejército.

En 1949 una adaptación muy realista de la invasión marciana provocó el pánico en miles de habitantes en Quito; éstos atestaron las calles para escapar del inminente ataque extraterrestre. Cuando se hizo evidente que la invasión era ficticia una turba enfurecida incendió el edificio de la radio que realizó la transmisión. Hubo quince muertos.

Episodios similares sucedieron en Rhode Island en 1974 y en Portugal en 1988. En 1998, con motivo del 60º aniversario de la histórica transmisión de La guerra de los mundos, la emisora XEART de México emuló a Orson Welles transmitiendo de nuevo una versión contemporánea, con los mismos resultados entre los radioyentes. El gobierno de México procedió, ante los rumores generados, a una búsqueda exhaustiva de los restos de un supuesto meteorito.

Ilusiones colectivas

Estas respuestas en masa se denominan ilusiones colectivas. Los sociólogos las definen como circunstancias en que un grupo de personas, durante cierto tiempo, acepta como verdadera una creencia falsa que se impone en sus mentes en forma rápida y espontánea.

Las ilusiones colectivas ocurren desde siempre y tienen un lugar importante a lo largo de la historia: los expertos detallan cómo las creencias falsas o exageradas a menudo pueden surgir de forma espontánea, extenderse rápidamente en una población y temporalmente afectar a una región, cultura o nación entera.

También se la conoce como histeria colectiva y hay muchos factores que contribuyen al surgimiento y expansión de tales ilusiones colectivas. Éstas incluyen los rumores, extraordinaria ansiedad pública o excitación, creencias culturales o estereotipos compartidos y amplificación de estos por los medios de comunicación masiva, así como el refuerzo de sus acciones por autoridades como políticos, policía o militares.

Picachu, Pokemon y su lluvia de colores.

Pokémon, el ilusionista

El 16 de diciembre de 1997, la televisión japonesa emitió el episodio 38 del dibujo animado Pokémon, que cuenta las aventuras de Pikachu y sus amigos en un mundo virtual.

En su viaje por el ciberespacio los viajeros son atacados con misiles pero Pikachu hace uso de sus poderes eléctricos y hace estallar a los misiles antes de que alcancen su objetivo. Por unos segundos la pantalla se llena de luces rojas rojas y azules intermitentes. En ese momento -era las 18.30 en Japón-, unos 12.000 niños que estaban viendo el programa tuvieron náuseas, convulsiones, desmayos, dolores de cabeza, vómitos o problemas visuales y respiratorios. La mayoría se recuperó pasados unos minutos, pero algunos tuvieron que ser hospitalizados.

Hay personas que son muy sensibles ante determinados estímulos visuales; de ahí que se pensara que la reacción de los niños era una respuesta del cerebro a la rápida sucesión de colores.

Pero el número de afectados fue mucho más grande y algunos de los síntomas fueron muy diferentes a lo esperado. El fenómeno parecía un típico caso de histeria colectiva.

Otro ejemplo de ésta fue el hecho que se produjo en una escuela de Florida, Estados Unidos. Durante el almuerzo, una nena anunció que la comida tenía gusto raro. Al rato, varios de sus compañeros se quejaban de dolor de estómago. El supervisor se asustó y les dijo que dejaran de comer porque la comida podía estar envenenada. Minutos después, más de 60 niños se sentían enfermos, pero en menos de una hora estaban todos bien. Los análisis químicos no revelaron nada anormal ni en los chicos ni en la comida.

Imagen de Marte en la que muchos creen
ver un rostro.
La locura de las muchedumbres

Las ilusiones e histerias colectivas no son cosa del siglo XX. Existen desde hace mucho tiempo y los estímulos que las produjeron han variado a través del tiempo.

Charles Mackay, periodista escocés y editor de Illustrated London News, comenta cómo de propensa es la gente a la sugestión en su libro Ilusiones populares extraordinarias y la locura de las muchedumbres (1841).

En la Edad Media estas ilusiones podían ser provocadas por la creencia de que algunas personas podían transformarse en lobos u otros animales; por la suposición sobre posesiones demoníacas que llevaron a la ejecución de miles de supuestos brujos y discípulos del diablo, en especial, mujeres; por los infructuosos intentos de transmutar elementos en oro o por la creencia de que los imanes curaban todos los males, entre cientos de ejemplos.

En las últimas décadas del siglo XX varias ilusiones colectivas fueron provocadas por el miedo a la contaminación ambiental o a la supuesta existencia de sectas que se dedicaba a secuestrar niños en las guarderías.

Pero también las ilusiones entran en juego de forma individual, desde los relatos de abducciones alienígenas –que son notablemente similares a los de abducciones de demonios en siglos pasados– a informes de cirugía psíquica y la ilusión personal de que la homeopatía cura los males. En algunos casos, podrían explicarse mediante una enfermedad que apenas empezamos a comprender: la parálisis del sueño.

¿Por qué hay personas que insisten en que hay una “cara” en Marte cuando se ha demostrado que es un truco de la luz, o que los círculos en los campos de cereales son artefactos alienígenas cuando los bromistas que crearon estos ingeniosos engaños demostraron cómo se habían hecho?

¿Por qué la gente sigue creyendo que hubo una civilización avanzada, ahora perdida, conocida como Atlántida cuando ingentes cantidades de arqueólogos dicen que no se ha arrojado ninguna prueba de su existencia? ¿Por qué tanta gente se ve atraída por las teorías de la conspiración, o las supuestas profecías del boticario francés del siglo XVI Michel de Nostredame, conocido como Nostradamus?

Estas reacciones grupales, estas ilusiones e histerias colectivas seguirán ocurriendo porque son un reflejo de los miedos que caracterizan a cada época. Pero no deberían sorprendernos nuestras limitaciones.

Fuentes: Superstición, de Robert Park; El mundo y sus demonios, de Carl Sagan; Ríos de sangre y otras curiosidades explicadas por la ciencia, de Raúl Alzogaray; Microsiervos.com.

Patricia Rodón

Opiniones (3)
11 de Diciembre de 2016|08:47
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11 de Diciembre de 2016|08:47
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  1. Estimada Patricia, le agradezco enormemente por su nota. La proximidad entre lo que Ud. relata y la "guerra por el papel" que los medios insisten en hacernos conocer... (por mencionarle solo uana de las tantas), me hace pensar en que su intención no era solo ilustrarnos sino hacernos conocer su punto de vista sobre el rol del periodismo. Pero quizás me equivoco y ando viendo marcianos yo también... un gran saludo y felicitaciones
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  2. ¿Porqué había mucha gente que decía que la tierra era redonda cuando todos sabían perfectamente que era plana? ¿Porqué mucha gente decía que viajar al espacio era posible cuando todos sabían que el hombre ni era capaz de levantar vuelo? ¿Porqué había gente que decía que la Tierra giraba alrededor del Sol cuando era bien sabido que era el Sol y los demás planetas que giraban alrededor de la Tierra? La respuessta al porqué , es que los científicos lo saben todo hasta que se dan cuenta que no saben nada . Lo que hoy nos causa gracia y nos parece una estupidez , puede que mañana sea la verdad más contundente . No la culpo a Patrica Rodón , porque esto lo sacó de otra publicación , pero la gente que escribió esto , el día de mañana , pueden que queden en la misma situación que quedó el Vaticanp cuando le dijo a Galileo que estaba loco , endemoniado y lo excomulgó!!!
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  3. QUERIDA PATRICIA RODON, EN ALGUNAS COSAS TENES RAZON EN ESTA NOTA PERO DEBERIAS INFORMARTE UN POCO MAS SOBRE LAS COSAS QUE VOS CREES QUE NO SON CIERTAS Y EN REALIDAD LA DEL ENGAÑO COLECTIVO SOS VOS QUE NO LAS QUERES VER PARA PODER SOPORTAR LA INSERTIDUMBRE. ESTOS SON TEMAS EN EL QUE HAY QUE ESTUDIAR MUCHO Y ASEGURAR LAS FUENTES DE INFORMACION. PERO PARA UNA NOTA DE COLOR ESTA BIEN.
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