Sobre la cocina de gas usé la olla de presión

Antes de desarrollar el tema de este artículo, deseo hacer conocer a la lectora que solicita la explicación de “si… no” y “sino”, que este tema fue motivo de dos artículos, en este medio: el primero se tituló “Si no lo sabe, él no está enojado sino triste”; el segundo se llamó “Si no lo leyó antes, léalo ahora”.

 

Hoy nos planteamos varias dudas, a partir de las siguientes oraciones en que encontraremos expresiones de uso corriente que no son correctas:

 

1.      Barcos a vela de numerosos países compiten hoy.

2.      Cuestiones a tratar lo preocupan.

3.      El joven fue a por agua.

 

Veamos las correcciones una por una:

  1. En la expresión “barcos a vela”, es aconsejable utilizar la preposición DE en  lugar de la preposición A. Así, pues, tendremos: barcos de vela, cocina de gas, estufa de leña. Algunas formas muy divulgadas, como avión a reacción u olla a presión, deberán sustituirse por las correctas avión de reacción u olla de presión.

2.      La expresión “cuestiones a tratar”, como todas las que se forman con sustantivo+preposición A+infinitivo, son calcos del francés que entraron en nuestra lengua a partir del segundo tercio del siglo XIX. Lo aconsejable es sustituir la preposición A por el relativo QUE o por las preposiciones POR o PARA, si con ello el sentido no varía. Así, en lugar de decir No había más temas a tratar, es correcto decir No había más temas que/por/para tratar.

 Sin embargo, hay ocasiones en que no es lo mismo utilizar en estas expresiones la preposición POR en lugar de la preposición A. Por ejemplo, decir materias por rendir supone que ya existe una cantidad de materias rendidas y que únicamente quedan algunas  que se deben rendir; en cambio, materias a rendir significa que es la totalidad de materias la que debe ser rendida.

 En algunos ámbitos, se han consolidado estas expresiones con la preposición A hasta tal punto que se puede elidir el sustantivo y decir A descontar en lugar de Monto a descontar.

 3.                                                                                                    En el matutino LA NACIÓN, del 20 de noviembre de 2006, la periodista Lucila Castro, escribe un artículo titulado “No es raro que un español vaya a por agua”, con lo cual responde a la inquietud de un lector al respecto. La periodista dice, textualmente, lo que se transcribe a continuación:

 

En otro tiempo, la Real Academia Española condenaba esta construcción como solecismo, a pesar de que la usaban buenos escritores. Hoy en día, ya no la censura y en el Diccionario panhispánico de dudas escribe: "El uso de esta secuencia preposicional pospuesta a verbos de movimiento como ir, venir, salir, etc., con el sentido de ‘en busca de’, se percibe como anómalo en el español de América, donde se usa únicamente por: «Voy por hielo y cervezas a la tienda» (Victoria Casta [Méx. 1995]). En España alternan ambos usos, aunque en la norma culta goza de preferencia el empleo de por: «¿Qué haces ahí? ¡Vete por el medicamento, por Dios!» (Aparicio Retratos [Esp. 1989]); «–¿Te vas? [...] –Sí, bajo a por tabaco» (M. Gaite Fragmentos [Esp. 1976]). En realidad, no hay razones para censurar el uso de a por, pues en la lengua existen otras agrupaciones preposicionales, como para con, de entre, por entre, tras de, de por, etc., perfectamente normales. La secuencia a por se explica por el cruce de las estructuras ir a un lugar (complemento de dirección) e ir por algo o alguien (‘en busca de’), ya que en esta última está también presente la idea de ‘movimiento hacia’".

 

El presente artículo está extraído del segundo tomo, de la obra Sé qué, pero no cómo, perteneciente a la autora de esta nota.

 


* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

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