María Guerrero: pintora, autodidacta y apasionada por el arte

La artista mendocina inauguró, junto a amigos, familiares, colegas e invitados especiales, una muestra de pinturas en el centro integral Pura Vida, de la Quinta Sección. Agradecimientos, cóctel, música y una amena reunión fueron parte de la apertura. Fotos de los presentes y de algunas de las obras, en esta nota.

Se llama María Guerrero, es mendocina y desde los cuatro años se dedica a pintar. Hoy asegura que lo hace “por amor al arte y porque es su forma de vivir”. Es ama de casa, madre de tres hijos y actualmente expone doce de sus obras en el centro integral de salud y estética Pura Vida –Emilio Civit 572, de Ciudad-, en el marco del ciclo “Arte, música y bienestar”.

 

“La madre y el niño” y “Desnudo” (I y II) son la creaciones que uno puede apreciar en el hall de entrada del espacio. Allí mismo, la artista plástica aprovechó la inauguración de la muestra para dar gracias a varias personas que fueron y son muy influyentes en su carrera: “Al maestro (Orlando Pardo) y a Chela (Pardo) les debo mucho más que un aprendizaje de técnicas pictóricas; me enseñaron a ser libre con mis expresiones y a no traicionar mis ideales”.

 

"La madre y el niño" -técnica mixta-.
"Desnudo I" -técnica mixta-.
 
Y fue justamente la curadora y esposa del reconocido maestro del arte quien se refirió a María y su obra. “Cuenta con una vitalidad sorprendente; se percibe generosidad e inhibición en cada uno de sus trazos y las pulsiones psicológicas son un intangible en el que tiene valor tanto lo físico como lo psíquico”, comentó y para finalizar agregó: “El gran collage del mundo de María Guerrero, así sintetizo la vasta producción de esta novel artista”.
 
Eugenia Bellastar y Silvina Manrique.
Mayra Domíguez e Itatí Esteso.
 

Apertura, cóctel y muchos invitados. La inauguración de la tercera muestra del ciclo de arte fue una gran reunión social. Estuvieron presentes desde los dueños de casa, María y Leonardo Bravín, hasta familiares, amigos y colegas de la expositora. Luego de los discursos y agradecimientos, hubo un brindis con espumantes y algunos bocaditos salados.

 

Los invitados recorrieron las distintas salas en busca de las obras expuestas y se deleitaron con la sesión de música en vivo. “Nuestra idea es lograr la conjunción entre arte y bienestar, de allí

el nombre del ciclo. No queremos, solamente, embellecer el lugar. Intentamos brindar un espacio de exposición a gente amiga y que los asistentes sientan placer y disfrute cuando vengan a realizar sus actividades o tratamientos”, comentó María Bravín.

 

La expositora, María Guerrero, con un gran ramo de flores que recibió esa noche, junto a Chela y Orlando Pardo y su hijo, Carlos Schmidt.

 

Algunos datos más de la carrera de la pintora. María Guerrero cursó estudios de pintura y escultura con prestigiosos artistas, como Luis Pozo, Luis Ciceri y Orlando Pardo, quienes la formaron en el dibujo y la pintura figurativa. Posteriormente, y después de varias experiencias como autodidacta y de clínicas realizadas en Buenos Aires, decide sumergirse en la abstracción, que la llevó a estar en una permanente búsqueda de la diversidad de su obra. 

 

Cursó estudios con Marita Lavoisier y Martín Villalonga, hasta que nuevamente fueron el maestro Pardo y su esposa quienes, con su incentivo, ayudaron a darle forma y personalidad

propia a su obra que, hasta la actualidad, sigue perfeccionando.

 

Datos de interés. La muestra, con entrada libre y gratuita, permanecerá abierta hasta la primera semana de septiembre en el centro Pura Vida. A partir de esa fecha, será Ignacio Nazar, el próximo expositor.

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