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Los Murciélagos rumbo a un nuevo Mundial

La selección argentina de fútbol para no videntes terminó su preparación y viajará hoy rumbo a Hereford, Inglaterra para defender el bicampeonato luego de los títulos de 2002 y 2006.

Cae la tarde en el Cenard. Un hombre se para detrás del arco de una cancha de fútbol cinco y con una madera le pega varios golpecitos a uno de los postes del arco: "Derechaaaa", dice con voz fuerte. Luego se mueve hacia el otro costado y repite la acción, pero ahora exclama: "Izquierdaaaa". Hace lo mismo sobre el travesaño: "Centrooo". Después del pitazo llega el zapatazo, fuerte, bien direccionado. Es gol. 

Cuando la pelota se pone en movimiento de nuevo se escucha con mayor claridad el repiqueteo de los cascabeles que lleva por dentro. Es dura, más liviana que una de fútbol de salón, pero de similares medidas. "Contra la tabla, llevala contra la tablaaa.. Bieeeenn". Los jugadores la sienten con sensibilidad, la escuchan con mayor fidelidad. Saben que está ahí, pero no la ven. 

El estadio Monumental de River se ve con claridad desde la modesta canchita donde la selección nacional de fútbol para no videntes, Los Murciélagos , está realizando una de las últimas prácticas antes del Mundial de Hereford, Inglaterra, que se jugará entre el 14 y el 22 de agosto próximos. Hacia allí partirá hoy toda la delegación argentina con un objetivo: defender el bicampeonato tras los títulos de Brasil 2002 y Argentina 2006. 

Durante el entrenamiento en los últimos minutos del picadito se puede ver la motivación de los jugadores. Cada cruce es un choque fuerte; la posesión de la pelota se defiende dejando el cuerpo en la cancha; el sonido de los cascabeles se persigue hasta golpear contra las tablas. Así son los entrenamientos y así son los partidos por los puntos. Ahora Martín Demonte, el director técnico, le pone fin al entrenamiento y Los Murciélagos descansan, estiran los músculos, se levantan la venda que le cubren los ojos y se relajan. Todos son no videntes -excepto los arqueros-, pero una de las reglas de este deporte obliga a jugar con los ojos tapados. 

En el Mundial la Argentina integrará el grupo B y tendrá que demostrar su vigencia ante rivales del mismo nivel. Debutará el domingo con Francia, actual campeón europeo; el lunes enfrentará a Camerún, campeón africano; al día siguiente se medirá con China, campeón asiático y ganador de la medalla de plata en los Juegos Paralímpicos de Beijing 2008. La primera fase se cerrará el jueves con el clásico sudamericano: Brasil, bicampeón paralímpico y subcampeón mundial. 

El otro grupo, el A, está compuesto por Inglaterra, España, Japón, Corea y Colombia. Los dos mejores equipos de cada zona jugarán las semifinales el sábado 21 y la final el domingo 22. 

La preparación. Después de la Copa América del año pasado y desde enero de 2010 la selección sumó 2600 horas de entrenamiento. Ahora, en las días previas al debut, sólo le falta realizar trabajos regenerativos y comenzar la compensación para llegar en óptimas condiciones al debut. "Sabemos que hay un tercer título que revalidar y la responsabilidad es enorme. Hemos ido con pasos seguros y como resultado tenemos un equipo muy amplio, con grandes jugadores", reconoce Demonte. 

Además de ser bicampeones del mundo el equipo nacional de fútbol para no videntes tuvo otros logros: subcampeón mundial, Brasil 1998; campeón de América, Argentina 1999; subcampeón mundial, España 2000; medalla de plata en los Juegos Paralímpicos, Atenas 2004; campeón de América, Brasil 2005; subcampeón panamericano, Río 2007 y medalla de bronce en los Juegos Paralímpicos, Beijing 2008. Por eso, en Inglaterra será uno de los candidatos. "El objetivo es salir campeones", desafía el entrenador. "No nos gusta ir con esa chapa, pero con todo el trabajo, el esfuerzo, la mística y los jugadores tan vigentes como en aquel 2002 creemos que tenemos con qué soñar, con qué ilusionarnos". 
La temperatura ya obliga a abrigarse en el Cenard. Algunos atletas caseros desafían el frío y siguen corriendo alrededor de la pista. Otros ensayan salto en largo. Mientras terminan la rutina de elongación los jugadores se resguardan del frío. No quieren que nada quede librado al azar. Se sacan las gruesas canilleras que protegen sus piernas y van abandonando la cancha para merendar. Entre ellos asoma Silvio Velo con botinero en mano y con una camiseta argentina que demuestra la intensidad del entrenamiento. Pide cinco minutos para bañarse y al rato vuelve. 

El delantero es uno de los jugadores más determinantes del equipo y uno de los históricos. Fundamental en los títulos de 2002 y 2006 es la carta de gol para la cita en Hereford. A sus 39 años, y con cinco mundiales encima, se siente vigente. "Me veo útil para el equipo", cuenta. "Tengo las mismas ganas que hace cuatro años, ganas de entrenar, de compartir concentraciones.", dice e interrumpe el diálogo con una sonrisa por las bromas de sus compañeros: "¡Que pintita Velo!". 

Silvio dice que para el equipo "no es un peso extra" ser candidatos. "No nos cambiará la mística con la que jugamos todos los campeonatos. Eso no nos condiciona para nada". Y a pesar de su entusiasmo por el próximo objetivo no le esquiva al paso del tiempo: "No sé si habrá goles de Silvio para rato. Puede ser mi último Mundial y no sería loco no jugar el próximo. Por eso voy a disfrutar este". Tanto él como sus compañeros van por otro desafío. No parece haber límites para estos jugadores, sólo el que se pongan ellos mismos. 

Fuente: Canchallena.

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