Científicos estadounidenses estudian el clima del pasado en la "Caverna de las Brujas"

Científicos estadounidenses de la Universidad de Georgia eligieron el sur de Mendoza para aplicar nuevas técnicas de datación de humedad y temperatura, y con muestras de las estalagmitas que se forman desde hace miles de años en la "Caverna de las Brujas", analizan los cambios climáticos que se dieron en la región de Cuyo.

"Si les hacemos un corte y las pulimos vemos que las estalagmitas son muy parecidas a los troncos de los árboles, en el sentido que en ellas se pueden identificar anillos de crecimiento", explicó a Télam el Geógrafo y director del Laboratorio de Datación de Luminiscencia de la Universidad de Georgia, George Brook.

El científico, que recorrió por cuarta vez la región de Malargüe, donde se ubica la conocida `Caverna de las Brujas´, señaló que el crecimiento de esos anillos "varía de acuerdo a las condiciones de humedad del lugar en el que se encuentra la cueva", y que a mayores condiciones de humedad que hubiera en la cavidad "más rápido será el crecimiento de las estalagmitas y viceversa".

Los primeros resultados recientemente obtenidos demostraron que las estalagmitas que allí están depositadas tienen al menos 80.000 años de antigüedad con un promedio de crecimiento de un centímetro cada 1000 años, por lo que su potencial para este tipo de análisis es muy auspicioso.

Tal como ocurre con esta conocida caverna visitada turísticamente todo el año en Mendoza, estas cuevas son conocidas como lugares de recreo donde los turistas se maravillan observando los espeleotemas (formaciones modeladas por el agua) y los carbonatos que allí tallan extrañas figuras desde hace miles y miles de años.

Silenciosamente y sin proponérselo, las fuerzas de la naturaleza guardan allí pequeños registros de información paleoambiental, que hoy son utilizados por los científicos para reconstruir las condiciones de humedad y temperatura que precedieron la historia actual.

Brook, quien esta semana recorrió nuevamente esa famosa cavidad, destacó que existe otro tipo de información menos visible en estos espeleotemas "que está relacionada con los llamados isótopos estables de Carbono 12 y 13 y de Oxígeno 16 y 18, los cuales pueden ser analizados en las mismas estalagmitas; o los granos de polen que quedan atrapados durante el crecimiento de las mismas".

"Los primeros nos pueden dar una idea del lugar del cual provenían las lluvias hace miles de años y así saber cómo funcionaban los ciclones y anticiclones en el pasado", indicó el investigador, quien se mostró entusiasmado por tratarse de un registro "de alta resolución temporal por ser registros muy continuos".

Por su parte el polen fósil atrapado en los anillos de crecimiento de las estalagmitas, "sirven para conocer el tipo de vegetación que había en los alrededores de la cueva y si ésta cambio con el paso del tiempo".

La técnica aplicada consiste en cortar un trozo longitudinal de una de las estalagmitas y tomar muestras de un milímetro a intervalos de distancia regulares, a partir de las cuales se puede obtener la antigüedad de los distintos anillos de crecimiento con el método de uranio-torio para luego analizar los valores de isótopos y conocer en mayor profundidad los regímenes de lluvia y de temperatura del pasado.

George Brook es profesor de la Universidad de Georgia y trabaja en diferentes proyectos alrededor del mundo que lo han llevado a Namibia, Estados Unidos, China, Belice, Egipto y ahora Argentina.

En Argentina trabaja desde hace unos cuatro años con investigadores de la Universidad Nacional de La Pampa y arqueólogos del Museo de Historia Natural de San Rafael, con quienes intenta mejorar el conocimiento del clima del pasado en la región sur de Mendoza.

En Belice, mediante la utilización de estas mismas técnicas de datación, estudió junto a un grupo de arqueólogos las causas de la desaparición de los estados Maya en el Yucatán, donde descubrieron que la desaparición de las grandes ciudades Mayas coincide con un período de grandes sequias en las selvas de esa región.

"Mi proyecto es continuar muestreando cuevas a lo largo de toda la cordillera argentina, desde Patagonia hasta el noroeste, ya que este trabajo es también importante para analizar el calentamiento global", dijo Brook.

La Caverna de las Brujas está ubicada en el cerro Moncol a 1831 metros de altura y a 450 kilómetros al sur de la capital mendocina, y al ingresar su geología soprende con la belleza indescriptible de las formaciones de estalactitas y estalagmitas.

Uno de sus rincones principales es la Sala de la Virgen, con amplios espacios abovedados donde el trabajo de milenios muestra curiosas formas.
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4 de Diciembre de 2016|15:06
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