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El Azul no se puso colorado en busca de su identidad

El duelo que ayer Independiente Rivadavia protagonizó ante su homónimo de Avellaneda, significó más que una mera presentación de un nuevo sueño ante su gente. Fue la apertura a un ciclo con aristas diferentes, con virtudes y defectos jóvenes, en la lucha por el ansiado protagonismo.

Claro que las esperanzas se renuevan, cambian, mutan, ante un panorama que se presenta complejo. Como la paleta misma de colores que tiñen las camisetas de los equipos de la B Nacional. Esos que aparecerán de a uno, y atestiguarán el camino de la Lepra y de su gente.

Por supuesto que ante tantas frustraciones, en el parque se sueña con un torneo venturoso, lejano a las pasadas ediciones, que en lugar de amilanar a los de Trotta, debe cargar de confianza a aquellos que con la lección aprendida, hacen de una caída la base necesaria para empujarse más alto. 


No hay dudas de que este Independiente presenta desde el fondo características disímiles de la pasada temporada, y confluye como embudo en su ofensiva, con las caras conocidas y algún nombre que pueda potenciarlo.

Ayer en la derrota 2 a 0 ante Independiente de Avellaneda se expusieron variantes interesantes, en lo bueno y en lo malo, para seguir trabajando.

Y más allá de que está claro que en los partidos de pretemporada el análisis no resiste demasiado, línea por línea el Independiente que nos importa esgrimió potencialidades interesantes. Sobre todo en la segunda parte del juego cuando la mitad del campo fue de dominio absoluto para el local, sustentado en una superlativa actuación de Fileppi, y un apoyo constante de los laterales Moroso y Mainguyague, muy predispuestos al despliegue.

Pero algunos metros más atrás también jugaban, y si bien el resultado final no condice con el desarrollo del partido, Menghi y Méndez tuvieron sus desacoples por momentos, aceptados por la búsqueda de una identidad que debe sustentarse desde el fondo, con Ayala como estandarte y repartiendo las cargas en sus cuatro hombres de marca.

Porque este Independiente no puede sufrir en el marcador cada ataque del rival, como sucedió la temporada pasada, y para eso Trotta debe saber moldear a quienes son nuevos en la búsqueda de este objetivo.
Seguramente que con ladrillos firmes que puedan sustentar la ilusión, el armado de un equipo sólido hacia arriba será más fácil. Con hombres conocidos, a los que se les suma la experiencia y virtud goleadora de un nueve como Salmerón.

Ante el Rojo el Azul no tuvo reparos en ir a buscarlo y mostrar a todos cuales son sus pergaminos. Sin embargo, no fue más que la antesala de lo verdaderamente importante, y para no quedar en veremos, el momento donde de una vez por todas debe encontrar la identidad futbolística que le permita soñar.
Opiniones (1)
7 de Diciembre de 2016|17:35
2
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7 de Diciembre de 2016|17:35
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  1. Te creiste de primera por un ratito, que tristeza darte cuenta que sos de otra CATEGORÍA NO?, QUE FRIO HACIA EL VIERNES, SI , VENIA DEL SUR
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