Reyes Aramayo reveló que recibieron instrucciones sobre cómo torturar

Luego del interrogatorio al testigo Fidel Portela, le tocó el turno a Roberto Reyes Aramayo, músico de la Banda de la Policía de Mendoza que en el momento del golpe militar fue puesto como custodia de Tribunales junto a guardiacárceles. Contó que recibieron instrucciones para torturar y otras anécdotas de su estadía allí que demuestran que “no todos eran iguales”.

Aramayo ya era músico de la Banda de la Policía cuando fue el golpe militar de 1976. Sin darle espacio a demasiadas preguntas lo mandaron a custodiar durante 45 días junto a otros policías la Departamental. Allí conoció a varios detenidos y tuvo buen trato con ellos. No le consta que haya habido traslado de convictos a la Municipalidad para ser interrogados, al menos durante su trabajo en ese lugar.

Este policía figura en el acta de liberación de Tripiana pero ignora qué fue de él luego de que salió del edificio. Sabe que lo subieron a una camioneta y se lo llevaron junto a otros liberados. Ignora completamente qué fue de él.

Explicó que “la policía estaba subordinada a las Fuerzas Armadas y que éstas tenían una orden emanada del Poder Ejecutivo Nacional de exterminar a los subversivos”. Aclaró que “esa orden la tomó María Estela Martínez de Perón antes del golpe de Estado”. 

Por otra parte Aramayo contó anécdotas que mostraron un costado humano durante su estadía en la Departamental con los detenidos. Por ejemplo, el ex Gobernador Martínez Baca necesitaba gotas para los ojos, y él personalmente fue hasta su casa a pedírselas a su esposa, arriesgándose a ser tomado como traidor. 

En otra oportunidad, la madre de uno de los detenidos, Alfredo Porras, que le llevaba comida todos los días, le dijo que “cómo sabía ella que esa comida le llegaba a su hijo, si no tenía certeza de que estuviera con vida”. Le permitió entonces al detenido, salir al patio que llevaba hasta los baños de bomberos y que su familia lo viera desde la esquina del hogar Las Mercedes para que comprobaran que estaba bien.

Mientras estuvo dentro del ejército hizo un curso de capacitación “antisubversiva” dado por los “Rangers” norteamericanos. En él aprendió tácticas militares y hasta métodos de tortura para obtener información. “Nunca puse esos métodos en práctica”, aclara aunque no duda en que otros sí lo hicieron. Sin embargo también hizo un curso de enfermería. Aramayo dice al respecto “como militar aprendí a matar y como licenciado en enfermería aprendí a salvar vidas”.

Se considera un verdadero “milico” ya que por tradición siempre hubo militares en su familia. Pero destaca sus valores afirmando que “dentro de la ley todo, fuera de la ley, nada”.
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25 de Julio de 2017|13:55
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