La arqueología se abre al turismo cultural

El interés por las culturas antiguas fue uno de los principales motivos de creación del turismo moderno cuando las élites europeas viajaban a Grecia e Italia para conocer los restos monumentales de las grandes culturas clásicas. Los yacimientos arqueológicos se abren al público e impulsan este turismo cultural. Se dan modalidades como el arqueodiving, el arqueotreking o el arqueosailing.

Hubo una época en que el turista amante de las excavaciones arqueológicas se dirigía, cada verano, en sagrado ritual, hacia las ruinas de Empúries. Unía así, a la vez, su sed histórica y el placer de las vacaciones. Hoy –especialmente en la última década– el abanico de posibilidades arqueoturísticas se ha multiplicado, entendiendo por arqueoturismo una variante del turismo cultural que, a pesar de contar cada vez con más adeptos en el mundo, sigue siendo una opción nueva para muchos.

El interés por las culturas antiguas fue uno de los principales motivos de creación del turismo moderno cuando las élites europeas viajaban a Grecia e Italia para conocer los restos monumentales de las grandes culturas clásicas. Es lo que se conocía como Grand Tour. Hoy, el arqueoturismo se ha desarrollado en destinos como Egipto, Grecia, Israel, Italia, Jordania, México, Perú, Siria, España o Turquía, con larga tradición en valorización del patrimonio y con yacimientos considerados iconos culturales. En España, sólo Altamira aparece en la lista de iconos turísticos.

Este verano se ha iniciado, entre otras, la campaña de excavaciones de Atapuerca 2010, con el asentamiento llamado Hotel California –quinto año consecutivo que se excava– y la participación en este mes de julio de un total de 150 personas en yacimientos de la sierra burgalesa. Pero esos modelos clásico –visitas museísticas o campos de trabajo para universitarios– ya no son los únicos que funcionan. A ellos se han añadido verdaderos ingenios arqueoturísticos en formato viaje.

España se encuentra entre los primeros diez destinos arqueoturísticos según un estudio realizado por la Universitat de Barcelona y la Red Ibertur para la Asociación Española de Expertos Científicos en Turismo (AECIT) en el 2009. Ocupa el sexto lugar. Italia, Egipto, Grecia, México y Perú están por delante. A su vez, Catalunya, Andalucía, Cantabria y Madrid son los principales destinos del país. Y los considerados más atractivos y con más visitas anuales los siguientes: los museos integrados en el arqueoticket de Barcelona, los conjuntos arqueológicos de Tarragona (502.430 visitas al año) y Mérida (415.766) con la Vía de la Plata, el teatro de Málaga, el Museo de la Alhambra, el Museo y la Neocueva de Altamira, el Museo Arqueológico Nacional, el yacimiento grecorromano de Empúries (l"Escala, 328.161 visitas), integrado en el Museu d"Arqueologia de Catalunya, y el conjunto de Madinat al-Zahra en Córdoba. Se suma el acueducto de Segovia.

¿Cómo es el retrato robot del turista arqueológico? Según los expertos, hay más mujeres entre los turistas internacionales y más hombres entre los nacionales, tienen un nivel de estudios superior y un nivel de renta medio y medio alto. Son ciudadanos que suelen viajar durante todo el año, por lo que contribuyen a la desestacionalización y la mayoría de ellos se sitúan en dos intervalos de edad: entre los 25-34 y los 35-44 años. Las parejas con hijos menores de 18 años son el grupo que más valora las visitas a lugares arqueológicos.

¿Dónde acudir si usted es un arqueoturista? En ocasiones son las propias agencias de viajes las que ofrecen "recorridos a medida" en cuatro destinos muy solicitados en este género: Perú, Siria, Jordania y Egipto. "Se presenta un grupo de estudiantes de arqueología o, simplemente, aficionados. Tienen muy claro los puntos concretos que quieren ver. Solemos montarles un viaje que incluya las visitas de los yacimientos por visitar –explican desde la agencia Orixà, de Barcelona– y eso sólo puedes conseguirlo bajo una condición: que tengas buenísimos guías en esos países". Otras agencias se presentan ya como especialistas "en viajes temáticos y personalizados". Es el caso de Viajes Próximo Oriente, cuyas rutas brindan la posibilidad de visitar remotos yacimientos arqueológicos (Ugarit, Amrit, Mari...) o las "ciudades muertas" de la milenaria Siria. Rafael López-Monné, geógrafo y fotógrafo, forma parte de ese grupo de adictos al arqueoturismo. En enero de este año hizo una ruta por Egipto que no duda en definir como "uno de los mejores viajes" de su vida. Navegaron de Luxor a Asuán "con una embarcación donde apenas caben diez personas. Visitamos tumbas prácticamente solos. Un modo de viajar extraordinario".

En cuanto a museos, el Egipci de Barcelona ha sido pionero en programar viajes con filosofía arqueológica. Desde finales de julio se ponen en marcha sus barcos-escuela por el Nilo: quince días cuestan alrededor de 2.000 euros. Pero también ofrecen las ya llamadas expediciones culturales a Egipto. "Los participantes en el viaje van siempre acompañados de un profesor universitario, egiptólogo o arqueólogo, que facilita las explicaciones en cada visita. Se trata de estudiar un curso in situ y, al final, incluso les entregamos un diploma", explica Bibi Solanes i Roca-Sastre, directora de expediciones culturales del Museu Egipci.

Sólo la economía ha sesgado en algunos casos el arqueoturismo. "En el último decenio, en ciudades como Barcelona, se había detectado un notable aumento en el interés por hacer viajes de interés cultural histórico. Pero con la crisis económica, dado que estos viajes están hechos a medida, son los primeros que se resienten", explica Carles Buenacasa, profesor especializado en Historia Antigua y Mundo Clásico de la Universitat de Barcelona. Su experiencia como profesor-guía en viajes del Museu Egipci le ha permitido dibujar un tipo de arqueoturista: "Normalmente son mayores de 45 años con cierta base histórica. La mayoría, autodidactas. Les ilusiona visitar los yacimientos sobre los que han leído tanto...". Personalmente, recomienda un viaje: los principales yacimientos arqueológicos de Asia Menor y un repaso que incluye Atatürk, yacimientos hititas, griegos, romanos, Éfeso, Pérgamo, Troya... "y al final, la que creo que es la ciudad más hermosa del mundo: Estambul".

En otro tipo de recorridos, ni siquiera la crisis ha conseguido frenar la ola arqueoturística. El equipo liderado por Jordi Tresserras, coordinador de Ibertur (Red de Patrimonio, Turismo y Desarrollo sostenible), realizó un estudio que incluye las principales claves para entender la evolución del "turismo de arqueologia". A pesar de la crisis, explica el experto, el resultado ha demostrado que "se trata de un segmento al alza. Los viajes más caros, en este género, como destinos en China, continúan funcionando a pesar de considerarlos de lujo".

También existen otras modalidades. "Desde el arquetreking (turismo de mochila, por ejemplo la ruta de los dólmenes del Empordà) al arqueosailing (mezcla de turismo náutico de vela o de yates con visitas a yacimientos arqueológicos, como la ruta de los fenicios en Sicilia) o el arqueodiving (yacimientos arqueológicos submarinos abiertos al público como Bayahibe-La Romana en República Dominicana). Son modalidades que se adaptan a todos los bolsillos porque lo que realmente contribuye al precio final -detalla Treserras- es el alojamiento, el medio de transporte y donde comes". Un 51,19% de los museos arqueológicos son gratuitos.¿Viaje fetiche? El que realizó en 1987: excavar en Penzhikent, cerca de Samarkanda, población de la Ruta de la Seda.

Fuente: La Vanguardia
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5 de Diciembre de 2016|01:42
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