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Ramón el dueño de la pelota

Aún sin refuerzos de jerarquía y con ensayos deslucidos, la esperanza del Ciclón se respalda en el magnetismo de Ramón Díaz.

San Lorenzo, así como está, no invita a la esperanza. Primero, por el pasado: finalizó en el 15° lugar, 20 puntos en 19 fechas. Sufrió 11 derrotas, apenas superado por las 14 del descendido Chacarita. Un aplazo de Diego Simeone y de un plantel a media luz. San Lorenzo no se transformó demasiado: se ven las mismas caras. Se presentó un colombiano, volvió Cristian Tula, un experimentado Guillermo Pereyra, seguramente Diego Placente y, tal vez, Mariano Pavone. No es poco: tampoco mucho. Protagonista frecuente de la Sudamericana, esta vez, no se clasificó. Deudas con el plantel, deslucidas producciones amistosas. El Ciclón es una liviana brisa mezclada en el crudo invierno. Sin embargo, hay magnetismo en el ambiente. Un aura especial. Es Ramón Díaz, el creador de un espacio para el regocijo. Sí, para la esperanza. Pasó una semana de aquel: "En estas condiciones, no sigo" . Ramón grita, aconseja, provoca, conmueve. "Con Pavone, peleamos el título", lanza. "Vamos, corran, metan, jueguen, somos San Lorenzo", grita. "De acá me voy campeón", le cuenta a sus íntimos. Es Ramón Díaz el secreto a voces de la certeza de San Lorenzo de luchar a lo grande. Por el conductor y algunas otras pequeñas razones, San Lorenzo es candidato. Otra vez. 

El ambiente es otro. Risas, decisión, picardía. ¿Que la deuda económica es importante? Es cierto. ¿Que aún faltan refuerzos esenciales? Es verdad. ¿Que la formación es un vaga esperanza? Correcto. Pero algo tiene Ramón Díaz que todo lo puede. "Es el mismo de siempre, pero con más experiencia. Con él y con un buen plantel, San Lorenzo va a pelear. No tengo dudas", advierte Jorge Berrio, el manager y amigo del conductor enamorado de River, aunque con una debilidad más que pasajera con el querido Ciclón. Hay algunos hinchas que se burlan del frío polar de la ciudad deportiva. Todos, pero todos, gritan por Ramón. Los futbolistas no provocan ese shock de confianza. Ninguno. Por más capacidad, técnica y táctica que disponga. Todo por Ramón. 

Guillermo Pereyra volvió al fútbol argentino. De 30 años y de último paso por Murcia, conoce bien de qué se trata el personaje central de la historia. "Ya me siento en deuda con él. Y eso deben sentir la mayoría de los que fueron dirigidos por Ramón. Me genera una presión extra por rendir más y de retribuirle toda esa confianza que tiene en mí. Y teniéndolo como conductor, el objetivo es el mayor. Vengo a pelear", cuenta el volante. Queda en evidencia: al plantel no le sobran luces, variantes ni prestigio? pero tiene a Ramón. Ideal para expresar la voz de Cristian Tula. Capitán de aquel campeón del Clausura 2007, marchó al olvido en Arsenal y, de regreso, seguramente, le quitará la cinta a Diego Rivero. "Seguro que vamos a pelear. Primero, claro, hay que armar un plantel competitivo, pero con Díaz, ya se puede empezar a soñar", explica. De aquella imagen motivadora a esta fortaleza táctica. "Hay que ser muy profesionales", advierte todos los días. Y los jugadores se rinden ante la evidencia. Tanto que, como si fuese el seleccionado, aceptan descubrirse en rincones que con otros entrenadores no aceptarían. Pereyra, de ocho. "Soy un cinco bastante clásico. Pero con Ramón me fue bien en esa posición. Si ganamos títulos así?", explica Pereyra. Tula, de cuatro. "Mi posición es la de zaguero. Pero con Ramón salimos campeones conmigo de lateral, por lo que no tengo problemas", analiza Tula. 

El ambiente es otro. Los problemas, los de siempre. Pero Díaz provoca ese entusiasmo, casi, desde la desesperanza misma. Cuenta Rafael Savino, el presidente: "Ramón es un excelente entrenador. De lo mejor que hay en nuestro medio. Además, conoce muy bien el club y tiene la historia que lo demuestra. Hay que darle todos los gustos que se puedan. Pero no es sencillo". Toma el balón. Se ríe, hace jueguitos. Ramón Díaz es así. El dueño de la pelota? 

Triunfo amistoso contra Defensores
Los titulares de San Lorenzo vencieron a Defensores de Belgrano por 2-0 en un ensayo en el Nuevo Gasómetro. Los goles fueron anotados por Fabián Bordagaray y Emiliano Alfaro. ¿El equipo? Migliore; Meza, Tula, Bottinelli y Benítez; Fernando Gutiérrez (Rivero, con los suplentes), Torres, López Méndez y Gómez; Bordagaray y Alfaro.

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7 de Diciembre de 2016|05:51
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