Caricias con rayos X para la famosa "Gioconda"

La investigación ha desvelado las capas y pigmentos, cuantitativa y cualitativamente, del misterioso sfumato de Leonardo, ese sutil efecto que dominaba gracias a su genio y a una técnica pictórica en la que "las luces y las sombras se mezclan como humo y no se aprecian ni pinceladas ni contornos". La fantástica obra jamás pasa de moda y siempre es motivo de análisis.

"Cuando tienes La Gioconda tan cerca, fuera de la urna de la que no la sacan nunca, pues... a mí me parece más grande de lo que dicen, no es un cuadro tan pequeño, y he apreciado detalles artísticos, del velo por ejemplo, en los que nunca me había fijado antes", comenta Armando Solé. Él es físico y solo gracias a una investigación muy especial ha tenido la oportunidad de acercarse al famoso cuadro de Leonardo da Vinci. Se ha acercado y lo ha acariciado, con rayos X.

La investigación ha desvelado las capas y pigmentos, cuantitativa y cualitativamente, del misterioso sfumato de Leonardo, ese sutil efecto que dominaba gracias a su genio y a una técnica pictórica en la que "las luces y las sombras se mezclan como humo y no se aprecian ni pinceladas ni contornos", explican ellos mismos.

El sfumato ha merecido numerosos estudios, análisis y opiniones en la historia del arte. Pero, desde el punto vista estrictamente químico y, sobre todo, de la estructura física de las capas, ¿cómo meterle mano a un cuadro de Leonardo sin correr el mínimo riesgo de dañarlo? Ahí es donde entró Solé (científico del sincrotrón europeo ESRF, en Grenoble), junto con cuatro colegas del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS, Francia). Ellos han aplicado técnicas no invasivas de rayos X para penetrar virtualmente en siete cuadros de Leonardo, sobre todo centrándose en los rostros, que es donde esperaban encontrar más claramente ese gradiente del claro al oscuro, el sfumato.

"Usamos rayos X, como los de las radiografías pero de menor energía, enfocados en puntos elegidos del cuadro -una docena en el rostro de la Mona Lisa-, se excita la muestra, porque los átomos absorben y emiten a su vez rayos X, y cada sedimento deja su firma química en esa emisión", explica Solé.

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