Quesos y vinos, un matrimonio que congenia a la perfección
En una alianza con Ilolay, la bodega Navarro Correas organizó una degustación de estos dos deliciosos productos gourmet. Entre risas y charlas, los invitados aprendieron algunos secretos de este particular maridaje. En la nota, una imperdible galería de fotos y un resumen con los mejores consejos.

Unir vinos y quesos suele ser un delicioso manjar, ideal para comenzar una velada gourmet o simplemente, para degustar dos productos que ensamblan a la perfección. Lo más importante es recordar que el vino no debe competir con el queso, sino acompañarlo.

La bodega Navarro Correas organizó una cata dirigida, para invitados especiales, con el objetivo de adentrarse en ese mundo y conocer las combinaciones perfectas para agasajar a amigos. 

Se degustaron cuatro diferentes variedades de quesos, que fueron acompañadas con cuatro deliciosos vinos de la casa.

Una panorámica de la degustación, mientras el experto compartía conocimientos.

Dúos que congenian. El primer paso de la degustación estuvo formado por la pareja conformada por el queso Fontina y un vino Rosé de Malbec, de la Colección Privada de la Bodega. Luego llegó el turno del Gruyere junto a un Alegoría Cabernet Sauvignon. La cata continuó con un queso Trebolgiano maridado con un especial blend, selección del enólogo: 50% Malbec, 40% Cabernet y 10% Merlot. El último paso llegó de la mano de un espléndido tardío mixturado con queso azul.

Datos interesantes. La experiencia de Germán Recchimuzzi, el sommelier experto en quesos que dirigió la cata junto a Fernando Ravera y Ricardo Gattoni -dos profesionales de la bodega-, permitió a los presentes conocer interesantes secretos con respecto a estos lácteos.

“Es fundamental comenzar tomando el queso con las manos, colocarlo sobre la palma y hasta hacerle una leve caricia para evaluar ese tacto, sintiendo la textura y la grasitud. El queso, mientras más blando es, más grasa posee. En cuanto al color, debemos saber que cuando el amarillo del queso es muy intenso, quiere decir qe se le ha aplicado colorante. Esto no es malo, de hecho, es una cuestión estética. Cuanto más blanda es la pasta, más blanco es el queso", comentó.

Helena y Martín Villalonga junto a Laura Benítez.

Otro de los consejos que recibieron los invitados fue la importancia de tener en cuenta las "caudalías" o proporciones de cada elemento a degustar. El sorbo de vino debe ser parejo a la cantidad de queso que se lleva a la boca. Si comemos más de lo que bebemos será normal que nos parezca que la comida "le gana" en sabor a la bebida.

Sugerencias. A modo de pequeño resumen, para que estos "amigos inseparables" estimulen nuestro paladar lo mejor es combinarlos en el siguiente sentido:

- Vinos tintos: queso Blue, Cambembert, Chedar, Edad, Emmental (queso suizo), Fontina, Gouda, Mar del Plata, Regianito, Roquefort.

- Vinos blancos: Brie, Camembert, Chevres, Gruyere.

El queso y el vino: dos señores y una pareja encantadora.

- Para los quesos duros y de sabor fuerte, lo mejor son los vinos con cuerpo y personalidad. Por el contrario, los quesos blandos y suaves se llevan mejor con vinos frescos, jóvenes y rápidos de beber.

- Los quesos de cabra, roquefort y azules se acompañan muy bien con oportos, jerez dulce o un tardío.

- Provolone y Fontina: Cabernet Sauvignon, Malbec.

- Cheddar: Sauvignon Blanc, o un vino dulce de cosecha tardía.

- Parmesano: Chardonnay de buena intensidad o Cabernet Sauvignon.

Un comienzo auspicioso. "Este encuentro fue el que abrió la puerta del ciclo “El Arte de Maridar”, un programa pensado por Navarro Correas que continuará hasta julio del año próximo", anunció a todos los presentes Fernanda Vila, la responsable de Marketing y Turismo. 

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