“Quiero saber qué pasó con el padre de mi hijo”, le dijo Haydée Pérez de Tripiana al Tribunal

En la 6º jornada del Juicio a represores que se lleva a cabo en San Rafael, declaró un testigo clave para saber cómo fue la detención de “el negro” Tripiana. Su mujer declaró esta mañana y dio un testimonio detallado de cómo fue la noche que los militares se llevaron a su marido y todo lo que hizo para intentar hacer lo que finalmente no pudo: encontrarlo.

Ayer declaró el imputado Ruiz Soppe, y su testimonio hubiera continuado en el día de hoy, pero dado que sufrió un problema de salud no se sentía bien como para hacerlo. En sus palabras, Soppe habló de las actas que se labraban para liberar a los detenidos, por lo que hoy el tribunal pidió a secretaría leer la declaración indagatoria de Egea Bernal donde reconoce como propia la firma en la misma. También se leyeron otras declaraciones indagatorias de los demás acusados.

Luego el Presidente del tribunal Roberto Burad llamó a declarar a la testigo Haydée Nilda Pérez de Tripiana, esposa de Francisco “en negro” Tripiana Funes, que fue secuestrado por fuerzas de seguridad la noche del 23/24 de Marzo de 1976 en su domicilio de Ortiz de Rosas 651 de San Rafael.

Haydée señaló entre otras cosas que su marido era un hombre de 33 años, que militaba en la juventud peronista desde antes de casarse. Sin embargo sostuvo con énfasis que nunca estuvo involucrado en hechos de violencia, negó que portara armas y mucho menos que hubiera llevado una a la casa. Era pintor de obra y trabajaba en la cosecha. Dijo su esposa que “era un hombre de ideales” que recorría las villas donde llevaba alimentos, ropa o juguetes porque le molestaba que hubiera gente pasando necesidades. El Dr. Burad al respecto le dijo “tener un ideal es dejar un legado”.

Unos 10 días antes de la detención de su esposo hubo un allanamiento de similares características donde policías ingresaron violentamente a la vivienda al parecer dirigidos por un policía de apellido Olivares a quien Pérez señaló que luego fue comisario de la 8ª. Buscaban información, papeles que pudieran “comprometerlo” como propaganda política o panfletos. En ese allanamiento Olivares amenazó de muerte a Tripiana.

La noche del 23 de marzo de 1976, se estaba por acostar cuando vio una sombra que ingresaba a su hogar. Entraron 2 soldados con mucha violencia mientras policías custodiaban en la puerta. La madre de Haydée dormía y le apuntaron a la cabeza con un arma larga. Buscaban a Tripiana a quien encontraron y golpearon de un culatazo. Se lo llevaron sin decir mucho más y cuando su esposa preguntó donde podría encontrarlo le contestaron que fuera a Infantería.

Es sumamente importante aclarar que Haydée Pérez de Tripiana reconoció a uno de esos dos militares tiempo después en un desfile, se trataba del ahora imputado Aníbal Alberto Guevara. Burad le pidió a la mujer que se acercara al estrado y le mostró una fotografía de Guevara de esos años y ella volvió a reconocerlo, asegurado que se trataba de la persona que secuestró a su esposo esa noche de 1976. “Para mi fue muy duro y muy triste cuando se llevaron a mi esposo”, dijo.

Al concurrir Infantería la enviaron a la Departamental. Allí el entonces Mayor Suárez (después también comisario de la 8ª), le dijo que “no podía ver a su esposo porque estaba incomunicado”. Ella le pidió que dejara que Tripiana viera a su hijo de 8 meses pero se lo negaron. Le pidieron además que le llevara ropa y comida, cosa que ella hizo durante los días que estuvo detenido, hasta que 7 días después le dijeron que no fuera más a llevarle nada porque lo había liberado la noche anterior en la puerta de su casa. Ella dijo “no puede ser, hubiera entrado a vernos”, pero el policía le reiteró que había sido dejado en libertad. Lo buscó por diversas dependencias pero en todos lados le decían “no figura en la lista”. Nunca más lo vio ni supo nada de él.

Fue a ver al entonces juez Alfredo Porras para hacer un Habeas corpus, a lo que el magistrado se negó por la época en la que estaban. También buscó ser escuchada por el obispo, que directamente no la atendió.

En su declaración, Haydée contó a los magistrados que ella “siente que fue torturada psicológicamente”, ya que el hecho de que le negaran la presencia de su esposo y que hasta le dijeran que “quizás se fue con otra mujer”, le hacía mucho daño. Además, fue despedida del lugar donde trabajaba “por la situación en la que se encontraba su esposo”, se trataba de la fábrica “Valle de Oro”. 

La mujer se quebró durante su relato, “son cosas que uno trata de dejar en el pasado pero no se puede”. Pidió a los imputados que le digan dónde está el cuerpo de su esposo. No quiere ni busca la ley del talión (ojo por ojo), pero quiere hacer el duelo de una vez y darle cristiana sepultura a los restos de Tripiana. Aún así, asegura que no ha perdido la esperanza de volver a verlo con vida.

El testimonio de la Sra. de Tripiana duró más de dos horas. Al terminar, fue aplaudida por los presentes en la sala de debate.

El tribunal hizo un cuarto intermedio hasta mañana a las 9, hora en la que declarará el testigo Barahona.
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25 de Julio de 2017|13:54
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