“En San Rafael no hubo ningún centro clandestino de detención”, dijo Ruiz Soppe en el 5º día de juicio

Hoy, en el comienzo de la etapa indagatoria del juicio por la desaparición forzada de Tripiana y otras víctimas, Ruiz Soppe decidió declarar voluntariamente desligándose de los delitos que se le imputan. Sus dichos intentaron minimizar su responsabilidad.

Raúl Alberto Ruiz Soppe (era jefe de la Unidad Regional II de la Policía de Mendoza), comenzó su discurso esta mañana poniéndose del lado de las víctimas diciendo “quiero dirigirme a la familia de las víctimas que sufrieron las detenciones y las presuntas desapariciones y decirles que yo también como ser humano siento profundamente la pérdida de que la situación se haya dado así”. Además le pidió disculpas al Fiscal Maldonado por haberlo tratado con improperios recientemente alegando que fue producto de sus nervios.

Soppe aclaró que su misión como policía era defender la vida y la integridad de los ciudadanos por lo que se presume que no se considera parte de hechos que justamente es lo que perjudican. Declara que el principal culpable de que él esté sentado hoy en el banquillo de los acusados, era un superior que tenía por aquellos años: el Brigadier de Aeronáutica Santuchone (imputado como jefe de centro clandestino, sección política, en CCD Departamento Central de Policía de Mendoza D2, Mendoza).

No reivindicó en ningún momento el golpe de estado y de hecho dijo que “fueron traidores a la Patria todos los miembros del Poder Ejecutivo desde 1975 hasta la vuelta a la democracia” y agregó que “los argentinos perdimos hasta el asombro”, refiriéndose a la cantidad de hechos delictivos que ocurrieron por aquellos años en los que surgieron grupos como la Triple A, el ERP, subversivos de izquierda y de derecha entre otros.

Contó que él llegó a San Rafael en 1976 para hacerse cargo del Departamento 2 de la policía, que estaba encargado de “algo fundamental para una sociedad”, como es el la parte de información. Aseguró que en esos tiempos conoció a otros de los imputados (Guevara, Mussere, Labarta y Egea Bernal). Con respecto a Mussere, dijo que era uno de los enlaces entre el ejército y la policía, es decir, persona que transmitía las órdenes de un cuerpo al otro.

Con respecto a las víctimas dijo “juro por mis nietos que no supe que desaparecieron pero sí que fueron detenidos”. Agregó no conocer a Tripiana aunque sí dijo haber estado presente el día de su liberación, junto a los otros acusados que firmaron al pié de el acta mediante la cual se les daba libertad a los detenidos y reconoció como propia la firma de dicho documento cuando se lo mostró el Presidente del tribunal Roberto Burad, junto con otro de iguales características pero de la liberación de Sandoval. Dichos documentos son del 31 de marzo de 1976 y versan que los detenidos, al momento de ser liberados “se encuentran sin signos de lesiones ni de violencia en la superficie de su cuerpo, psíquicamente normal y de la misma forma para actuar y discernir” y eso esfirmado por el médico legista (se refiere en este caso a Cristóbal Ruiz Pozzo, ausente en el juicio por encontrarse internado en estado terminal).

Aseguró que la policía de aquellos años estaba subordinada al ejército, por lo que él solamente hacía lo que se le ordenaba sin hacer demasiadas preguntas. Por tal motivo agregó que “le extraña que en este juicio no haya más militares y policías implicados”.

Según Soppe los lugares de detención de los “subversivos” durante esa etapa de la historia, eran la Compañía de Infantería, la Comisaría 8º y la 32º y el centro de detención de Tribunales. Sin embargo aseguró que “en San Rafael no hubo ningún centro clandestino de detención”.
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27 de Abril de 2017|02:25
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