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Una nueva generación asoma de la mano de Nalbandian

Comandados por el emblemático David Nalbandian, una nueva generación de tenistas está asomando en la Copa Davis 2010, para reemplazar a la que se denominó ‘La legión argentina’, que entre 2002 y 2008 alcanzó dos finales y tres semifinales pero que nunca pudo ganar el título.

El tenis nacional contó en la primera década del milenio con una generación dorada, que no sólo llenó de gloria las páginas de la Copa Davis sino que además gozó de momentos inolvidables como la final de Roland Garros 2004, en la que Gastón Gaudio derrotó a Guillermo Coria.

Entre 2002 y 2008, la Argentina alcanzó cinco semifinales en la Copa Davis, de las cuales Nalbandian participó en cuatro (dos fueron triunfos) y solo estuvo ausente en 2003, en España, por una lesión.

De los once tenistas que participaron en esas semifinales, cinco ya se retiraron (Mariano Zabaleta, Agustín Calleri, Guillermo Coria, Mariano Puerta y Guillermo Cañas) y cuatro están transitando los últimos pasos de su carrera (Lucas Arnold, José Acasuso, Juan Ignacio Chela y Gastón Gaudio), ya sin chances de estar a la altura de una Copa Davis.

La legión argentina estuvo a un paso de tocar la gloria en diciembre de 2008 cuando jugó la final como local ante España y terminó sufriendo una dolorosísima derrota, que tuvo como protagonistas a Nalbandian, Acasuso, Calleri y Juan Martín del Potro (la gran aparición del tenis argentino).

Con esa impensada caída se cerró una etapa, que marcó el final de varios tenistas en la Copa Davis y derivó en la salida del capitán Alberto Mancini.

El recambio en la capitanía llegó con Modesto Vázquez, que se encontró con dos jugadores insignia, Nalbandian y Del Potro y un puñado de aspirantes a los otros dos puestos, sin experiencia ni trayectoria en la Copa Davis.

Lesionados Del Potro y Juan Mónaco, Vázquez llevó a la primera serie de 2010 en Suecia, en marzo pasado, a Leonardo Mayer (con un solo partido en Copa Davis), y a los debutantes Eduardo Schwank y Horacio Zeballos.

Encolumnados detrás de la gran figura de Nalbandian, estos jugadores consiguieron un notable triunfo ante un conjunto sueco que tenía como máxima figura a Robin Soderling, en ese momento siete del ranking mundial.

Mayer aportó un punto fundamental al obtener su single el primer día y luego todo quedó en manos de Nalbandian, quien se impuso en el dobles con Zeballos y ganó el quinto y decisivo punto para cerrar el triunfo argentino.

Tras el triunfo ante Suecia apareció en el horizonte Rusia y otra vez Vázquez no pudo contar con Del Potro ni Mónaco, mientras que al igual que con los suecos, Nalbandian no estaba en condiciones físicas de jugar los tres puntos.

El capitán repitió los mismos cuatro que habían jugado ante Suecia y esta vez los triunfos llegaron en el doble con Zeballos y Schwank y en los dos puntos de single con Nalbandian, quien en una serie increíble derrotó a Nikolay Davydenko, número seis del mundo, y Mikhail Youzhny, catorce del ranking.

Como tantas otras veces, Nalbandian se calzó el traje de héroe y con actuaciones superlativas le aportó a la Argentina dos puntos fundamentales, sin perder un solo set y ante rivales de una enorme jerarquía.

La próxima escala será en Francia, donde el poderoso conjunto galo recibirá a la Argentina tras vapulear a España, actual bicampeón de la Copa Davis, por un lapidario 5-0.

Sin su máxima figura, Jo-Wilfried Tsonga, a Francia le alcanzó con Gael Monfils, Gilles Simon, Michael Llodra y Julien Benneteau para apabullar a España y meterse entre los cuatro mejores.

La parada será tan difícil como la que Argentina debió afrontar en Rusia. Pero Vázquez ya tiene la certeza de que sus espaldas estarán cubiertas por los mosqueteros de la nueva generación y el as de espadas de siempre: David Nalbandian.
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