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Un largo camino al cielo

España se consagró campeón del mundo por primera vez en su historia, gracias a un arduo trabajo previo y a una contundencia futbolística en los últimos 30 días. La consagración de una Selección que respira fútbol.

El trabajo de cuatro años a esta parte concluyó con éxito deportivo. Es que es difícil pensar y proyectar a largo plazo, pero pareciera que es la manera de obtener los logros. Luis Aragonés diseño este esquema español que tuvo su primera satisfacción hace dos años con la obtención de la Eurocopa, y que luego Vicente Del Bosque terminó de pulir esta modalidad de juego que se asocia con lo lírico y que por momentos estimula el ojo del amante del buen fútbol.

La Selección española pisaba suelo sudafricano como la gran candidata al título. Chapa que supo ganarse en los últimos años, con la manifestación de un fútbol que por momentos parecía perfecto, que sabía de táctica y que la contundencia no le escapaba a este equipo bien conformado por el ex adiestrador del Real Madrid. Pero más allá de ese juego virtuoso y contundente, el fantasma de no poder pasar los cuartos de final en una etapa final del campeonato mundial de fútbol resurgía y el gran interrogante se hacía presente no sólo en la prensa, sino también en los protagonistas. Más aún, cuando en el debut, la Furia caía por 1 a 0 ante Suiza y las chances de al menos alcanzar los octavos de final se esfumaban y la ilusión volvía a ser desencanto y frustración.

“Cura de humildad”, publicaba el diario deportivo español Marca minutos después de la primera desazón de la Furia a manos de Suiza y con gol de Fernandes. Las especulaciones crecían, las figuras no aparecían y hasta el próximo rival, Honduras, parecía de cuidado.

Con armas sólidas y un rendimiento colectivo que de a poco empezaba a ensamblar, España no tuvo problemas para batir a un rival que no fue obstáculo para un David Villa que comenzaba a demostrar su talento y que con dos conquistas conseguía los primeros tres puntos para una Selección que en la última fecha del Grupo se las tendría que ver con el Chile de Marcelo Bielsa.

Para la última jornada del Grupo H, España o Chile se jugaban el pasaje a octavos a todo o nada Los pronósticos daban como ganador a Suiza ante Honduras y al verdugo de España en la primera fecha metido entre los 16 mejores del mundo. Pero Suiza no pudo con el equipo centroamericano y el mundial terminó para ellos en el mismo momento del pitazo final. España no podía esperar de otros resultados e hizo lo propio frente a Chile. Volvió a parecer quien finalmente sería uno de los goleadores de la Copa del Mundo, David Villa, más el aporte de Andrés Iniesta, para el 2 a 1 ante la también Selección Roja sudamericana.

El primer objetivo estaba cumplido y era el turno de medirse con el conjunto portugués de Cristiano Ronaldo y compañía. Finalmente, Portugal poco pudo hacer ante un once español que desde ese momento hasta el final del certamen encontró solvencia defensiva por sobre todas las cosas, que no alcanzó a brillar como lo había hecho dos años antes en la Euro 2008, pero que consiguió formar un equipo equilibrado. El Guaje volvió a aparecer y la Furia ya estaba entre los mejores ocho equipos del planeta.

Ante Paraguay, tal vez, se vio el peor partido de España, ante un equipo que hace de su defensa un fuerte y es peligroso con el contraataque. España lo trabajó durante los 90 minutos, aunque Oscar Cardozo lo tuvo desde los 12 pasos a poco del final e Iker Casillas, una de las figuras a lo largo del torneo, le dijo que no a los guaraníes. Minutos más tarde, quién si no, David Villa, a siete minutos del final, sentenciaba el pleito y España se metía en las semis de Sudáfrica 2010 por primera vez en su historia.

En semis, los del Bigotón se toparon con una Alemania que venia de golear a Inglaterra y a la Argentina, pero que en esta instancia fue un mero espectador del fútbol desplegado por Xavi e Iniesta. El control del balón fue prácticamente de la Furia y el encuentro fue vibrante, con un equipo germano que contragolpeaba y también llegaba a posición de gol. España insistió y el grito esta vez fue de Puyol, luego de una pelota parada. Esto rompió con el esquema del técnico alemán, Löw, que no supo dar vuelta el marcador y para esa altura ya poco podían hacer Klose, Podolski y el resto.

La gran final era un interrogante para todos. Enfrente, la Holanda de Robben y Sneijder, un equipo que acumulaba 25 partidos invictos, que había ganado todos sus juegos en el mundial y que si bien no llegaba como candidato a esta instancia definitiva, iba a ser un hueso duro de roer para los de Vicente Del Bosque. Los 120 minutos de juego marcaron que el encuentro podría haber quedado en manos de cualquiera de los dos, aunque está claro que España fue quien más insistió para quedarse con el título. Cuando todo parecía definirse desde el punto del penal, como cuatro años antes pero con diferentes interpretes, Iniesta resolvió la contienda y España tocó el cielo futbolístico por primera vez en su historia. Un merecido título para un equipo que con sacrificio y talento descubrió la gloria que sólo pocos alcanzan.

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5 de Diciembre de 2016|09:57
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