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Soccer City, un estadio con mucha historia

El estadio del Soccer City, conocido como "The calabasah" (La calabaza), acoge mañana la final de la decimonovena edición de la Copa Mundial de la FIFA, en la que las selecciones de Holanda y España, dos equipos que nunca fueron campeones del Mundo, disputarán un partido inédito.

El recinto que será sede de la final es un estadio que todos consideran nuevo, pero que se ha construido sobre la estructura del viejo FNB, escenario en su día de grandes acontecimientos deportivos y no deportivos y donde Sudáfrica se proclamó campeona de África en 1996, poco después de volver a la competencia internacional tras los años de "apartheid".

Por ello, según la FIFA, no es formalmente un estadio nuevo, sino que se trata de una instalación deportiva que fue "remodelada a fondo" para esta competición y cuyas obras fueron entregadas definitivamente en este mismo año 2010.

Ubicado aproximadamente a mitad de la ruta de poco más de veinte kilómetros que une el centro de Johannesburgo con Soweto, el estadio está inspirado en la figura de una calabaza y ofrece un aspecto majestuoso especialmente por las noches, tal y como se comprobará en el momento en el que se dispute la final, a las 20.30 hora local.

Se trata de un recinto deportivo situado cerca de los lugares del país donde más interés despierta el fútbol, ya que a muy pocos kilómetros de distancia está el centro de Soweto, donde reside un porcentaje muy elevado de la población de Johannesburgo y donde viven los grupos más mayoritarios de aficionados a este deporte.

Se trata de un recinto con una capacidad real de 94.000 espectadores, pero que en los partidos del Mundial queda limitada a para más de 84.000 espectadores, ya que la FIFA contempla una serie de requisitos como las localidades para medios de comunicación y otro tipo de necesidades que impiden un mayor aforo.

Pese a ello, el número real de localidades convierte a este recinto en el más grande de los estadios de fútbol del continente africano.

A la construcción del estadio se han destinado más de trescientos millones de euros, cantidad que superó en casi un cuarenta por ciento la inversión inicialmente prevista.

La nota más característica del campo, que se puede ver con facilidad desde muchos kilómetros de distancia, son los 30.000 metros cuadrados de placas metálicas en colores ocres, marrones y crema, que lo hacen inconfundible.

La forma del estadio, también conocido como "olla mágica", recuerda a una "calabash" o calabaza, tal y como se denominan en Sudáfrica las ollas tradicionales de cerámica local destinadas a la cocción y mantenimiento de alimentos.

En este estadio se celebró la ceremonia inaugural del Mundial el pasado 11 de junio, tras la que se abrió oficialmente el torneo con el primero de sus partidos, el que Sudáfrica, la selección anfitriona y conocida como los "bafana, bafana" y México empataron a un gol.

Tras aquel encuentro, el Soccer City de Johannesburgo ha acogido los partidos Holanda-Dinamarca (2-0), Argentina-Corea del Sur (4-1), Brasil-Costa de Marfil (3-1) y Ghana-Alemania (0-1), todos ellos correspondientes a la fase de grupos del Mundial.

Posteriormente fue escenario del Argentina-México (3-1) de octavos de final y el Uruguay-Ghana (1-1), en el que se clasificó el equipo uruguayo en los lanzamientos desde el punto de penalti, partido que correspondió a los cuartos de final del torneo.

El Holanda-España será el séptimo partido del Mundial en el Soccer City, escenario que se recordará por acoger la primera final africana de la historia de la Copa del Mundo.
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3 de Diciembre de 2016|01:54
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