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El uno por uno de la selección argentina en una jornada de pesadilla

Dentro de un seleccionado con actuaciones individuales muy bajas, sobresale la tarea de Lionel Messi, que con decisión y algunos arrestos individuales, se convirtió en el emblema de un equipo que terminó apabullado, vencido, como pocas veces se vio a una selección en los últimos mundiales. La franja derecha del equipo volvió a ser "free pass" y a partir de allí, Alemania construyó una goleada impensada.

Romero. En el gol se quedó sin reacción esperando a embolsar una pelota que fue cabeceada por Müller en el área chica. Luego, no tuvo responsabilidad en el resto de los goles. 

Otamendi. Tuvo un partido para el olvido. Hizo tres faltas en los primeros quince minutos, fue amonestado, cometió el foul en el primer gol, donde además perdió la marca. Nunca encontró el ritmo de juego. Impreciso y atolondrado en las salidas. En el segundo tanto quedó mal parado. 

Demichelis. Le llegaron por todos los frentes y en el segundo gol alemán salió lejos y quedó mal parado. Junto con Otamendi, de lo más flojo. Los tres goles llegaron por el sector derecho de la defensa. Fue un eslabón más de una última línea que sufrió mucho. 

Burdisso. Fue otra víctima del descalabro en el mediocampo. Tuvo que estar muy atento a los cruces y le cubrió la espalda a Mascherano en todo el partido. Perdió ante la potencia alemana y no pudo controlar a Klose. 

Heinze. Sin salida con la pelota en los pies, perdió en velocidad y estuvo muy nervioso. Le protestó más de la cuenta al árbitro. En el descalabro final, terminó jugando en cualquier posición. 

Maxi Rodríguez. Intrascendente. Comenzó jugando por la derecha y luego Diego lo mandó a la izquierda. Le costó tomar contacto con el balón y no aportó ni en ataque ni en defensa. 

Mascherano. Jugó solo como volante central y quedó muy expuesto con una Alemania que atacó mucho y copó la mitad de cancha. Le ganaron las espaldas y lo pasaron por arriba durante todo el partido. 

Di María. Más de lo mismo. Por izquierda sólo entusiasmó con un desborde que no llegó a buen puerto. Cuando ocupó el sector derecho tuvo más contacto con la pelota, pero insuficiente como para preocupar a los teutones. Luego se diluyó hasta ser sustituido. 

Messi. El mejor. Pidió siempre la pelota, fue el más claro y se animó a rematar al arco. Le faltó puntería, pero intentó contagiar a sus compañeros cuando la Argentina peor la pasaba. En la impotencia final, sacó la vergüenza deportiva y siempre buscó el descuento. 

Tevez. Le marcó el camino a sus compañeros con su entrega habitual, aunque estuvo fino con la pelota. Junto con Messi, el punto más alto en el primer tiempo. Luego, terminó jugando en cualquier posición como en el potrero. 

Higuaín. Le llegó poco la pelota y se perdió entre los centrales alemanes. Tocó poco el balón y le anularon correctamente un gol por posición adelantada. No supo resolver en las pocas acciones en las que participó. 
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