Deportes

Uruguay es una locura de felicidad contagiosa

Tras la alegría por la clasificación a semifinales del Mundial de Sudáfrica, el pueblo uruguayo inundó las calles para festejar un grito que tenía 40 años de espera.

MONTEVIDEO. Es una locura que no tiene antecedentes. Inmediatamente luego del último penal, las esquinas más olvidadas de cualquier ciudad se llenaron de uruguayos con banderas, camisetas, gorros, tamboriles y caras pintadas. Igual que la última actuación destacada en un mundial, como en México ´70, Uruguay se metió entre los cuatro mejores, pero antes no se había festejado así 

El centro y algunos puntos de encuentro claves de la ciudad, como la rambla y las avenidas más transitadas, explotan de bullicio. Pero más que eso, la celebración se reproduce en familias y vecinos que se ponen al costado de los calles, de los caminos, y sacuden banderas azules y blancas con un sol que sonríe como nunca. 

Los canales de la TV local reproducen en imágenes una locura alegre y multitudinaria como nunca se vio en instancia deportiva, política o de cualquier otro tipo. 

Los monumentos quedaron embanderados con el pabellón nacional. La Plaza Independencia fue el epicentro del festejo ante una pantalla gigante y cantos murgueros y tamboriles candomberos. 

Hay un estallido de alegría en toda la rambla. Pocitos es impresionante: los autos no avanzan y la gente se cuelga de camiones, se sube incluso al techo de los ómnibus. La gente ha colgado banderas en los balcones, tanto en la rambla como en cualquier parte de la ciudad. Y los automóviles llevan banderitas uruguayas, todos, y los más hinchas colgaron grandes banderas o hasta pintaron parte del vehículo. 

La red de telefonía celular móvil no soportó la impresionante avalancha de llamadas y mensajes de texto enviados como felicitación. Todos querían contar lo que estaban viviendo o saber cómo su familiar o amigo estaba viviendo el inédito festejo. 

Casi no se ven insignias de clubes ni de partidos políticos, es todo celeste o todo blanco y azul con sol brillante. 

A las ocho de la noche, Montevideo se ha convertido en intransitable; no sólo las avenidas principales sino también entre barrios. 

Eso es una parte chica, porque los reportes de medios de comunicación de todo el interior cuentan una versión igual, con festejos que no tienen antecedentes. 

La fiesta seguirá por mucho, mucho rato. Porque los uruguayos no quieren dejar de celebrar y además porque no hay forma de caminar para volver a casa. "Soy celeste, soy celeste ..", es un canto que 

A las 20:25 horas de Montevideo, la televisión mostró en direto como Diego Lugano, el "Cacha" Arévalo Ríos, Suarez y otros más del equipo, llegaban al hotel cantando: "Volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos a ser campeones como la primera vez".

Y con lágrimas que hacen un surco en caras felices, unos y otros saltan y festejan. Y esto sigue de largo, porque había una ganas de festejar, porque había un grito contenido, porque había corazones que no soportaban tanta tensión. Porque la historia de la celeste sigue.

(*) Especial para canchallena.com. Copyrigth 2010. LA NACION  SA

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9 de Diciembre de 2016|04:59
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