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La desfachatez de un maleducado del fútbol

El habilidoso volante es una alternativa más que válida dentro de un plantel muy rico; "a Alemania se le gana jugando a la pelota", sostiene, y explica: "Hay que esperar el momento justo para atacar".

PRETORIA.- "Me quedé con ganas de poner un rato a Pastore?" Eran ya casi las cinco de la mañana del 4 de marzo y Diego Armando Maradona seguía despierto en su habitación del hotel de Munich, dándole vueltas y vueltas al partido amistoso que la selección argentina le había ganado a Alemania, sólo unas horas antes. En su cabeza empezaba a tomar forma un equipo y, más que eso, un plantel. Aun no eran 23, todavía eran 20. Y Javier Pastore ya estaba entre ellos, firme y seguro, a pesar de contar sólo con unos minutos de juego ante Cataluña y? ninguno contra los alemanes.  

-¿No le tenés miedo a su falta de experiencia?  

-No, nada, me alcanza con lo que le vi en los entrenamientos. Ese pibe entiende todo? Te lo firmo, va a estar.  

Está Pastore, acá está. En Sudáfrica. Es el más joven de los 23 jugadores que ocupan las instalaciones del HPC, el búnker de la selección argentina en Pretoria. Cumplió 21 años hace unos pocos días. Tenía 20, todavía, cuando se expuso como los demás a una zona mixta masiva con la prensa y en la que más de un rato estuvo solo, sin demandas de más periodistas que un italiano, que aprovechó para preguntarle sobre su futuro en el calcio, y de los amigos cordobeses, contentos de saber que su tonada no se había perdido. Fue bueno cruzar un par de palabras con él aquella tarde, porque resultó ser el único que habló sin cassette sobre el sistema del equipo para el debut en el Mundial, algo que por entonces no estaba del todo claro: "Por lo que estoy viendo, vamos a jugar más parecido a cómo lo hicimos contra Canadá que contra Alemania", decía, con el candor de quien no tiene nada para esconder porque no hay nada para esconder.  

Con el mismo espíritu se sienta frente a dos centenares de periodistas -los caminos del Mundial "se angostan" para los equipos y para la prensa también- y dice, como si fuera lo más natural del mundo: "Sí, me veo con chances de jugar. Las chances están, Estoy acá y tuve la suerte de entrar en los segundos tiempos de los dos partidos. Y me vi muy bien, por suerte. Eso se notó. El equipo me ayudó mucho. ¿Qué me faltaría? Me faltaría jugar más? Si tengo más minutos, podría demostrar más. Seguramente tengo que mejorar mucho todavía, pero no sé lo que me faltaría".  

Este pibe alto, altísimo, y flaco, flaquísimo, nació el 20 de junio de 1989 (ay, Dios, ni siquiera puede recordar haber visto en vivo a su DT en Estados Unidos 94 y vio el Mundial pasado por tele, como cualquier pibe de? 16 años), mide 1,87m y pesa cinco kilos más desde que, hace sólo una temporada, se fue a jugar al fútbol italiano, al Palermo: "Ahí engordé, pero sin hacer ningún trabajo especial. Por ahí por lo que se come, por el entrenamiento, nada especial".  

Especial es, en cambio, lo que dice sobre lo que aprendió tácticamente en el calcio: "Creo que el juego italiano me ayudó muchísimo en la forma táctica y en la forma de retroceder cuando no tengo la pelota. En Huracán no lo hacíamos, porque teníamos jugadores de otras características. En Italia me tocó jugar siempre por el medio, pero poniéndome al lado del cinco. Por afuera tengo más recorrido, es cierto", dice. Y no parece nada inocente la definición. Se parece, más, a cuando tiraba caños a propósito, en Huracán, para seguir sumando puntos en el ranking Lírico del Líbero. Se parece más a un mensaje a su DT: "Mirá que yo puedo jugar de cualquier cosa, ¿eh?", debe estar pensando. Pero dice, como espantando esos pensamientos: "Creo que me da confianza que la gente hable bien, que Diego hable bien, que mis compañeros estén conmigo? Después, son decisiones que va a tomar él; yo no estoy en la cabeza de Diego. Seguramente, las posibilidades están, como dicen todos. Yo estoy muy contento en lo personal, por cómo ha jugado el equipo".  

Rafael Emilio Santiago, un enorme periodista de Bahía Blanca, se queda con una frase que Pastore dijo al pasar y entonces vuelve sobre ella, para indagar un poco más.  

-Dijiste que a Alemania se le gana jugando a la pelota, ¿qué es jugar a la pelota?  

-Como juega siempre la Argentina, tener la pelota y esperar el momento justo para atacar. Porque las situaciones, jugando bien o mal, siempre las tenemos, ¿no? No sé si la pelota la tenemos mucho. Contra Grecia la tuvimos mucho; con México, en parte. Te repito: eso es lo que queremos hacer; a veces no sale. Pero los goles llegan, porque tenemos jugadores para eso. Y yo me considero un jugador de ese estilo.  

No se esconde Pastore al hablar, como no se esconde al jugar. Y eso, claramente, es lo que lo caracteriza, lo que lo define. Aunque, mejor que nadie, lo definió el propio Maradona: "El Flaco Pastore no me sorprende para nada, es un irrespetuoso total, es un maleducado del fútbol, te encara a los ojos, te limpia a tres como si hubiera jugado tres Mundiales. Cuando lo puse, le dije; andá y divertite, volá?".  

Eso hace Pastore.  

18 minutos jugó Pastore en el Mundial 2010; 14 en el partido que la Argentina le ganó 2-0 a Grecia (sustituyó a Sergio Agüero), mientras que frente a México apenas estuvo 4 minutos en la cancha, al reemplazar a Maxi Rodríguez.  

*Información provista por canchallena.com
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Opiniones (1)
3 de Diciembre de 2016|09:14
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3 de Diciembre de 2016|09:14
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  1. QUE RICO QUE ESTA ESTE PENDEJO!!!!!!!!
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