Deportes

Cuatro años después, la revancha

En junio de 2006, con la eliminación de la Argentina ante Alemania, Messi, con 19 años, jugó poco y fue criticado; hoy, premiado por todos, está ante su gran oportunidad.

PRETORIA.- - ¿Podemos hablar dos segundos?  

-Y qué querés que te diga?  

-Es simplemente para conversar un poco y saber cómo te vas del Mundial?  

-Qué querés que te diga, la Argentina tenía un plantel bárbaro, con unos jugadores increíbles. Sé que la gente estaba ilusionada con este equipo. Mi vieja me contó que en la Argentina estaban todos prendidos con nosotros y?  

El día después de la eliminación de Alemania 2006, sentado en un banco de esa ciudad en sí misma que es el aeropuerto de Fráncfort, Lionel Messi compartía sus sentimientos en una charla con LA NACION. Se frotaba los pelos que por entonces sobresalían de la nuca y la angustia le entrecortaba la voz. Pocos minutos antes de dejar la sede de la Copa del Mundo anterior, intentaba reacomodarse entre tantas imágenes que tenía en la cabeza. Una de ellas tenía que ver con él sentado en el banco de suplentes, con la mirada perdida, mientras sus compañeros se juntaban para consolarse mutuamente en el campo de juego del estadio Olímpico de Berlín.  

En intimidad reconocería que se trató de una de las jornadas más triste de su corta y vertiginosa carrera deportiva, con la eliminación del seleccionado que vio desde afuera. Algo imposible de comprender para sus 19 años recién cumplidos. "Sé que estuvieron diciendo que yo no sentí la eliminación? Pareciera que yo no siento nada, que soy de piedra, que no tengo permitido sentir a mi manera?", declaraba en medio de la inmensidad de la Terminal 2 del aeropuerto. La ansiedad y los nervios eran notorios en el movimiento permanente del pie derecho en una entrevista que culminaba con la frase: "No sé si voy a tener más oportunidades en la selección. Soy joven y tengo mucho por delante. Yo quiero jugar y nada más. Y si es por mí me quedo a vivir en la selección".  

Cuántas cosas han cambio en su vida desde el 30 de junio de 2006, cuando sentado observaba desde afuera cómo el "machete" de Jens Lehmann eliminaba a la Argentina en la definición por penales y el por entonces proyecto de crack no se marchaba como quería de su primera Copa del Mundo. 122 minutos fue el tiempo que lo utilizó José Pekerman en todo el Mundial (70 con Holanda, con la formación casi alternativa cuando el equipo ya estaba clasificado para los octavos de final); como consuelo le quedó que anotó su primer tanto en un Mundial en el 6-0 frente a Serbia y Montenegro, en el recordado partido en Gelsenkirchen. Hasta ahora el único.  

Pasaron cuatro años y? es el futbolista más premiado del mundo producto de un ascenso desenfrenado. Siete títulos consiguió con Barcelona en este tiempo, la gran mayoría en su inolvidable 2009, donde consiguió todos los premios a nivel de club y también a nivel individual (entre ellos, el FIFA World Player y el Balón de Oro). Mal que le pese, hizo todo para alimentar las comparaciones con su actual entrenador Diego Maradona, irrumpió en la cima del planeta fútbol entre figuras como Cristiano Ronaldo y Kaká y por primera vez desde el retiro del "Diez" la Argentina puede sentir que tiene a un número 1 entre sus filas. En Alemania 2006 utilizaba el N° 19 y ahora viste la mítica N° 10 que le sirvió en bandeja la renuncia de Juan Román Riquelme al seleccionado.  

En lo que va de Sudáfrica 2010, Messi ya acumula 360 minutos y es uno de los tres futbolistas con más tiempo acumulado en el plantel (los otros son Martín Demichelis y Sergio Romero). Pero para Messi la gran asignatura pendiente es el gol, a pesar de ser el futbolista argentino que más veces probó al arco: 23 disparos, delante de Gonzalo Higuaín (con 13) y Carlos Tevez (con 8). Aunque no ha marcado, la Pulga participó en cinco de los 10 goles que tiene el conjunto dirigido por Maradona (en tres con asistencias directas y determinantes). Los 267 pases y un 73 por ciento de aciertos -según las estadísticas de la FIFA- confirman que con su conducción a la Argentina se le hace más fácil el camino a la red. Por si hace falta dejarlo en claro, y más allá de que su rendimiento haya sido bueno hasta el momento, él sabe y siente que debe sacarse cuanto antes el karma que arrastra. Quienes lo conocen en la intimidad dan fe de su autoexigencia y de lo que le gusta ser partícipe y vencedor de los partidos. Sus palabras posteriores del triunfo ante México lo confirman. "Ojalá el gol llegue contra los alemanes o en una instancia superior. Perdí la apuesta con Diego porque no metí ningún gol. Tengo que hacer un doble o nada con Alemania."  

*Información provista por canchallena.com
Copyright 2010, SA LA NACION

Opiniones (0)
10 de Diciembre de 2016|22:56
1
ERROR
10 de Diciembre de 2016|22:56
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    15 fotos de la selección del año de National Geographic
    8 de Diciembre de 2016
    15 fotos de la selección del año de National Geographic