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Así fue como Sudamérica hizo historia en el Mundial

Sudamérica hizo historia al meter cuatro equipos en cuartos del Mundial, hecho inédito, y coquetea con la chance de armar unas semifinales '100% Mercosur' por una combinación de factores que se basan en experiencia, madurez de figuras, cuadro favorable y solidez grupal.

Brasil, Argentina, Uruguay, todos campeones del mundo en el pasado, y Paraguay también aprovecharon el terreno neutral que supone Sudáfrica, primer Mundial en suelo africano y segundo fuera de América y Europa, perfilándose como favoritos a inclinar la balanza de títulos (9) que comparten con Europa.

El técnico argentino Diego Maradona tiene sus argumentos para explicar la proeza regional.

"Es que la clasificación es mucho más competitiva que en Europa. Ecuador podría estar sin ninguna duda. En cambio en Europa... juegan contra Islas Feroe...", dijo con ironía el 'Diez' al inicio del torneo.

El franco-uruguayo Pablo Correa, actual DT del Nancy galo, suscribe profundizando el análisis.

"El estado físico tuvo su influencia en los fracasos de las formaciones europeas. Los sudamericanos reanudaron sus campeonatos en marzo mientras que los europeos llegan al final de toda la temporada. La altitud y el frío también influyen", estimó.

Pero "eso viene quizás del modo de las eliminatorias, hay más partidos en Sudamérica y debido a ello los jugadores se juntan más. Se ve incluso que Argentina juega más en equipo y no descansa sólo en sus individualidades", añadió Correa.

Dos de las grandes novedades de Sudáfrica respecto a otros Mundiales fueron la altitud de muchas de las sedes y el frío, propiciado en este caso por estar el país en el Hemisferio Sur, por lo se encuentran en pleno invierno, igual que los países sudamericanos.

Además, el ambiente ruidoso de los estadios, debido sobre a las criticadas vuvuzelas, se asemeja más a los recintos sudamericanos que al de los tranquilos en general estadios europeos.

En América del Sur, los equipos deben enfrentar rivales que a veces ponen estadios en altura (Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia), por lo que esa experiencia previa existe en el jugador latino y no en el europeo, que además viene a contrasentido con el clima (verano-invierno).

Por otra parte, Sudamérica saca ventaja con un sistema de 18 partidos de todos contra todos, casi el doble de los que tienen las selecciones de la UEFA, lo que sirve para conocer el rendimiento de los jugadores en situación límite y, además, unir el grupo en ambientes complicados, con rivales rugosos, sin tener los viajes vacacionales a San Marino, Liechtenstein, Malta, Andorra o Islas Feroe.

La unión de grupo, aunque haya también voces discordantes entre las selecciones latinoamericanas, también funcionó para no encontrar problemas externos que sí han desconcentrado a otros grandes como Italia o Francia, acorralados por la prensa por las críticas al pobre juego, las actitudes en las negociaciones de primas y las divisiones internas como se constató en los Bleus con el caso Anelka.

Sin olvidar que Fabio Capello tuvo que desarmar un principio de rebelión en Inglaterra por su estilo de conducción militar, según la visión del líder John Terry.

Los africanos también sufrieron por ello. En Alemania-2006 Togo había protagonizado un papelón porque sus jugadores amenazaban con hacer huelga sin no arreglaban los premios en medio del torneo. En Sudáfrica, Camerún pagó los platos rotos por "divisiones internas" que sacó a la luz la misma federación.

Costa de Marfil y Nigeria, por su parte, no lograron enderezar una buque con capitán nuevo: unos meses antes del Mundial sus federaciones echaron a sus técnicos por malos resultados en la Copa Africana y les dieron la batuta a Sven-Goran Eriksson y Lars Lagerback, técnicos con otra filosofía de juego.

En cambio, los sudamericanos cuentan con técnicos que se hacen respetar, ya sea por su mano dura, como Dunga, por su leyenda, como Diego Maradona, por su experiencia y palmarés, como Oscar Tabárez o por la sabiduría mostrada en los últimos años, como Gerardo Martino.

Por otra parte, muchas estrellas sudamericanas, que se han fogueado en difíciles partidos de la región, que les ha obligado a crecer en carácter competitivo, han acabado de pulir su futbol y su físico en afamado clubes europeos como los uruguayos Luis Suárez y Diego Forlán, los paraguayos Roque Santa Cruz y Nelson Haedo Valdez, los argentinos Leo Messi y Gonzalo Higuaín, los brasileños Luis Fabiano, Robinho y Kaká.

A todas estas causas hay que añadir, obviamente, un buen sorteo y cuadros favorables, como los casos de la Celeste y la Albirroja.
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10 de Diciembre de 2016|23:30
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