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Bielsa vivió la eliminación del Mundial entre gritos y decepciones

El entrenador no dejó ni un momento de dar indicaciones detrás de la línea. Molesto con el desempeño de sus dirigidos, en el segundo tiempo, estuvo al borde del ataque.

"Tirá el centro", gritó, con un inocultable gesto de fastidio, Marcelo Bielsa. Iban 30 minutos del primer tiempo cuando Humberto Suazo reventó la barrera a 25 metros del arco cuando los defensores chilenos esperaban el centro en el área que custodiaba Julio Cesar, el arquero brasileño.

Nervioso, el entrenador de la selección de Chile vivió a los gritos la derrota ante Brasil. Caminó y dio indicaciones, pero también se sentó en cuclillas sobre el vértice del área para técnicos, una marca registrada de "El Loco". Ya en el segundo tiempo, durante algunos pasajes, se mostró extenuado, tomado de la columna que sostiene el banco de suplentes, al borde del colapso.

Comenzó inmutable el DT, café en mano, en permanente contacto con Eduardo Berisso, su asistente. A la hora de los himnos, como ya es costumbre, marcó el ritmo de la marcha chilena con sus pies. Su cara, inmutable, esta vez con un cuello polar para protegerse del frío. Pero su imagen se fue desdibujando con el correr de los minutos.

La primera indicación fue a los seis minutos, cuando le ordenó a Arturo Vidal que ajuste la marca de Dani Alves. Lo vivió en cuclillas, sentado en el banco o caminando hasta que los dirigidos por Dunga se pusieron en ventaja. A los 34, cuando Juan metió el cabezazo que abrió el marcador, sentado en el banco, el DT movió la cabeza con un gesto de desaprobación.

Tres minutos más tarde, con el tanto de Luis Fabiano, el partido se transformó en un infierno para el entrenador. Tras el segundo tanto, golpeó con fuerza sus manos contra sus piernas y volvió caminando al banco para analizar el nuevo escenario. Se juntó con Berisso, con una notable cara de malestar, movía las manos en una visible explicación de una circunstancia de juego. Enseguida, el ayudante sacó su pizarra y el entrenador cruzó sus brazos.

Explotó en el último minuto de la primera parte, cuando Mark González tiró mal un centro. Insultó al aire, golpeó la columna que sostiene el banco y se cruzó violentamente de brazos. El delantero no volvió al campo de juego en la segunda parte.

Allí llegó lo peor. Apenas comenzada la última etapa, se quejó tras un error defensivo y se tuvo que tomar de la columna que sostiene el banco de suplentes. Lanzó un soplido de respiración, exhausto, con su mirada clavada en el campo de juego, al borde del colapso.

Cuando terminó el partido permaneció parado, serio, en las puertas del banco de suplente. Finalizó impávido, tal como empezó el partido. Quizás, esta vez, con el sentimiento del deber cumplido.

Informe proporcionado por Canchallena.com
La Nación
Opiniones (2)
7 de Diciembre de 2016|15:29
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7 de Diciembre de 2016|15:29
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  1. Este tipo no ganó nunca nada importante con selecciones, no se porque lo agrandaban tanto, y digan lo que digan quedarse en octavos en un mundial es un fracaso.
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  2. No sé porqué en Argentina y otros lados siempre le dieron tanto crédito a Bielsa. A mí siempre me pareció un boludo... En la selección no hizo una gran demostración y había que ser adivino para entender sus terorías en un código extraño. Debe ser un gran profesional pero los resultados no lo acompañan. En Corea Japó 2002 con Argentina pasamos un gran papelón en el mundial de la mano dde él.
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