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Por abajo o por arriba, atacar la "zona" alemana

BLOEMFONTEIN.- Alemania ganó, goleó y gustó. En su mejor momento en el Mundial aplastó a Inglaterra y se medirá con la Argentina en cuartos de final. Ahora bien: ¿qué tiene para complicar? ¿Cuánto de cierto hay del poder ofensivo de este equipo que marcó nueve goles en cuatro partidos? ¿Cuántas ventajas puede dar una defensa que recibió sólo dos tantos? 

Veamos: Alemania no sólo presenta en Sudáfrica a su plantel con promedio de edad más joven en la historia de los mundiales, sino que en el juego también ofrece una frescura que invita al elogio. Sale a presionar bien arriba para no dejar jugar al rival, pero, al mismo tiempo, para imponer condiciones. Para recuperar balones más cerca del arco contrario y quedar siempre cerca del gol. Una prueba de esto es que busca desequilibrar con acciones elaboradas, como los tres primeros goles ante Australia; como los primeros contactos con la red ante Inglaterra. Después sí, como el último toque de Cacau en el debut y como en las dos corridas de Müller de ayer, surge inteligente para aprovechar los espacios por la vía del contraataque. 

Lo que más sufrió Inglaterra de Alemania fue, dentro de un esquema táctico 4-2-3-1 del vencedor, el póquer ofensivo compuesto por Ozil, Müller, Podolski y Klose. Si bien Klose es la principal referencia de área, ninguno juega con posiciones fijas. En el segundo gol, Klose recibe de Ozil como wing derecho y habilita de primera a Müller, quien llega a la posición de 9 y le entrega la pelota de gol a Podolski. Ayer tuvieron tanta movilidad, velocidad y explosión que se hicieron imposibles de tomar tanto para los laterales Jonhson y Ashley Cole como para los zagueros Upson y Terry. Lahm, lateral derecho, se proyecta y es casi un mediocampista más para avanzar (el gol de cabeza de Klose contra Australia vino de un centro suyo) y Schweinsteiger es, del doble cinco que compone con Khedira, el que más se aproxima a la medialuna del área. Alemania ataca con mucha gente y es peligrosa con o sin espacios. 

En el primer caso, el mérito en los contraataques de Alemania no reside sólo en sacar rápido un pelotazo hacia los costados y encarar, sino que un volante o un delantero siempre acompañe la acción. Esto fue lo que se vio en los dos goles de Müller. Nacen de un tiro libre cerca del área a favor de Inglaterra y con el propio Müller en esa posición defensiva, pero no sólo el balón le cae a Schweinsteiger -que encara-, sino que Müller empieza a correr en forma paralela al N° 7, pisa el área, se muestra como alternativa de pase y define con un derechazo al primer palo. En el 4-1 hace lo mismo al ver que Ozil pica como wing por la banda izquierda y que Barry ya no lo puede alcanzar. 

Ozil es la joyita zurda que deslumbra y cuyo rendimiento nada tiene que ver con el que mostró en el amistoso del 3 de marzo pasado en Munich, donde la Argentina se impuso por 1 a 0 gracias al gol de Gonzalo Higuaín. Ahora se medirán dos equipos en realidad muy diferentes de lo que mostraron aquella vez. Ozil había estado apagado, sin compromiso con la pelota, tibio. El Ozil versión Mundial es picante, encarador, capaz de desnivelar "a lo Messi", amagando con su zurda volcado desde la derecha, pero también por la otra banda, con su perfil (como en las asistencias a Cacau y Müller) o por el medio, desde donde puede asistir perfectamente a un compañero o sacar un zurdazo que rompa cualquier defensa, como hizo en un partido cerrado frente a Ghana, desnivelado gracias a un gol suyo. 

México, con mayoría de remates desde fuera del área, fue el primer equipo que atacó a la Argentina en el Mundial y desnudó sus falencias, aunque sólo le anotó un gol e ingresó apenas cuatro veces en el área de Romero con la pelota dominada. 

¿Qué debería hacer la Argentina? Primero que nada, mejorar el juego colectivo de ayer, apostar más al equipo y no tanto a lo individual. Después, ya sea por abajo o por arriba, atacar la "zona" alemana. Esto, teniendo en cuenta las virtudes del seleccionado que dirige Diego Maradona y las ventajas que pueden dar los dirigidos por Joachim Löw. Como todo equipo ofensivo, Alemania deja espacios en defensa y su última línea no es confiable. En el juego corto, Messi, Tevez, Higuaín, Di María le pueden pagar con la misma moneda. Con movilidad y sin referencias fijas, como también la Argentina demostró que es capaz de llegar al gol, puede ganarles en velocidad a los Friedrich, a los Mertesacker, a los Boateng; incluso intentar a la espalda de Lahm cuando éste se proyecte. Como Alemania no hace marcas personales, se puede atacar la defensa zonal de cuatro hombres por abajo, con paredes y desdoblamientos (allí sí haría falta un lateral como Clemente Rodríguez) o se puede vulnerar la misma defensa "zonal" con las pelotas paradas. En los córneres o en los tiros libres, Alemania no toma hombre a hombre, sólo se limita a cubrir los espacios, como hizo ante Australia, Serbia, Ghana e Inglaterra. Y si la Argentina mantiene el promedio de efectividad en los envíos aéreos? Con o sin jugadas elaboradas, puede complicarlo, como anotó Upson el descuento de Inglaterra; como le anotó Serbia: centro de Krasic pasado y Zigic se la bajó a Joranovic para que convirtiera de zurda. 

Como vienen actuando ambos y por las características de sus intérpretes, sería un partido abierto, de ida y vuelta, con mucha velocidad y explosión. La Argentina primero deberá jugar (y defender) mejor. Pero si ataca la "zona" alemana, puede encontrar ahí la llave hacia las semifinales. 

-12 es el promedio de situaciones de gol que generó Alemania en los 4 partidos que jugó hasta ahora. 

-9 goles anotó hasta aquí Alemania. Fueron obra de Müller (3), Klose (2), Podolski (2), Cacau (1) y Ozil (1).

 

(*) Información provista por canchallena.com. Copyrigth 2010. LA NACION SA

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