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Los errores que no deben repetirse

El triunfo ante México dejó manchas, en especial los problemas defensivos en la zona central y el escaso control de pelota.

JOHANNESBURGO.- Cada minuto, cada segundo del partido con México, fue como si se estuviera proyectando el funcionamiento del seleccionado hacia adelante, para el partido con Alemania, en Ciudad del Cabo, donde la emoción correrá en forma acelerada y se jugará por los cuartos de final.

Sobre la base de estas cuestiones pendientes que quedan por resolver, deberían ir apareciendo las repuestas a las dudas, las que venían de antes y las que no tenían por qué desaparecer mágicamente a pesar del pasaporte a los cuartos de final. Lo que pasó en el extraño partido con México se lo puede encuadrar en el marco de lo ambiguo para el técnico Diego Maradona, pues la alegría de la clasificación no debe tapar los aspectos que tiene por mejorar el equipo.

Demichelis está fuera de tiempo. Desde estas mismas líneas se marcó cómo, aun llegando poco, Nigeria, Corea y Grecia, y ayer México, con simples avisos y pocos recursos, desnudaron sus errores en el retroceso. Y lo llamativo es que la mayoría de las equivocaciones que terminan en gol se dan en la zona de acción de Martín Demichelis: Javier Hernández volvió a ponerlo en evidencia en el descuento mexicano. El jugador de Bayern Munich es el defensor argentino de más bajo rendimiento en lo que va de la competencia. Maradona sabe que el zaguero no atraviesa un buen momento personal y la sensación de inseguridad que transmite impone un movimiento de piezas en la última línea.

Faltó posesión de pelota. En el equipo argentino faltaron acciones elaboradas. La Argentina nunca tuvo el control de la pelota que se espera de un equipo con las individualidades que posee. Maxi Rodríguez estuvo bien en los relevos, pero gravitó muy poco en ataque y allí el equipo tuvo otra descompensación porque Di María se proyectó con poco protagonismo por la izquierda. Dejar afuera a Juan Sebastián trajo sus consecuencias en la elaboración de las jugadas, algo que, por lo que demostraron esos minutos en los que jugó Javier Pastore, podría solucionarse con su presencia. La escasa tenencia del balón reclama respuestas. Nada se sostiene simplemente por descansar en la calidad de sus futbolistas o agruparlos como un montón de buenas individualidades, se necesita armar un funcionamiento y profundizar algunos movimientos para emerger como una selección con identidad colectiva.

Messi careció de socios. La actuación de Lionel Messi venía dando material para el asombro y el elogio desde que dio el primer paso en Sudáfrica. Si algo mostró el encuentro de ayer, es que sin socios que le pasen por los costados y sin alternativas de pase se le complica. Tuvo buenas intenciones, pero no logró destacarse como en los partidos anteriores. La falta de sociedades le exigió un mayor esfuerzo para buscar la pelota varios metros más atrás; ayer fue un jugador terrenal y, a pesar de sus intentos, se ubicó distante de las magníficas cosas que puede hacer en un partido.

Di María sería el primer fusible. Se sigue esperando la actuación de Ángel Di María, un volante zurdo de condiciones técnicas suficientes como para contar con una buena cuota de desequilibrio y juego por su sector. En el cuerpo técnico están preocupados con el rendimiento del jugador y podría convertirse en una de las piezas de cambio para el compromiso que se viene ante los teutones.

Romero no debe sobrar la jugada. Hasta ayer, el arquero había demostrado seguridad en los momentos que fue exigido; se acostumbró a tener escaso trabajo y a responder bien en las pocas jugadas de peligro que generaron los rivales. En cambio, en el encuentro ante México, se lo observó un tanto descolocado en los centros y se tomó más tiempo de lo ideal para resolver con la pelota en los pies.

Mascherano, solo. La actitud, la garra y la entrega son irreprochables en Javier Mascherano. Sin embargo, la conformación del mediocampo lo expone a un trajín constante, en el que sólo debe cubrir posiciones de otros, como cuando se ve obligado a meterse entre los centrales para frenar los embates del rival, claro que esa circunstancia lo hace perder presencia en su zona, la del volante central.

La Argentina tiene un interesante material técnico, y si bien se espera un funcionamiento más sostenido, nombres como Messi, Higuaín, Mascherano, Tevez o el mismo Verón, más allá de los condicionamientos físicos, siempre representan un estímulo. En el compromiso ante Alemania, la línea argumental pasará por el fútbol de uno u otro, y las cosas por corregir pueden ser vistas como una gran oportunidad.

16 disparos tuvo México contra 11 de la Argentina: por primera vez en el torneo, el equipo de Diego Maradona se vio superado en este ítem del Mundial de Sudáfrica.

5 tiros de esquina cedió la Argentina, su mayor cifra en un partido en este torneo; ante un equipo que tiene a Miroslav Klose, no es un dato menor.


(*) Información provista por canchallena.com. Copyrigth 2010. LA NACION SA
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