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Uruguay: 40 años después

Con la victoria sobre Corea del Sur por 2-1, el seleccionado charrúa avanzó por primera vez a los cuartos de final desde el Mundial de México 70.

PUERTO ELIZABETH.- Llovía a cántaros, como si se hubieran abierto las compuertas del cielo. El aguacero dibujaba la escenografía perfecta de una trayectoria pródiga de maravillas y epopeyas. Emocionadísimo, Luis Suárez, ese superhéroe vestido de celeste, abría sus brazos como una ofrenda al destino, con una expresión soñadora en los ojos. Dos goles suyos, el segundo de lo mejor que se ha visto en el Mundial, guiaron a Uruguay hacia la historia. Hace apenas siete meses, los uruguayos penaban ante Costa Rica por clasificarse para Sudáfrica y ayer se aseguraron un lugar entre los ocho mejores seleccionados del mundo, un logro que esperó 40 años, desde aquel cuarto lugar en la Copa de México 70.  

Los goles de Uruguay frente a Corea del Sur (Canal 7)

Si la memoria es abundante en momentos fuertes, es válido comenzar con ese remate combado de Luis Suárez que dio en un poste para que la pelota se metiera enroscada en el arco de Jung Sung. A diez minutos del cierre, el delantero de Ajax hizo estallar a Uruguay con un gol que se pareció a una obra de arte, magnificado por un contexto con tono de proeza. El tanto fue un desahogo, un grito que llegó en el momento justo, después de que Corea del Sur había emparejado un partido que tuvo mucho de genética charrúa. Uruguay, para el recuerdo, jugará ante Ghana en el Soccer City, el viernes, por los cuartos de final.  

Después de un arranque dubitativo, Uruguay se encontró antes de los diez minutos de juego con un obsequio del arquero surcoreano y su defensa. El centro raso de Diego Forlán surcó el área de izquierda a derecha y, desde atrás, como un fantasma, surgió Suárez para empujar la pelota a la red. La ventaja parcial reagrupó a los ganadores, que se posicionaron para agredir de contra, una decisión riesgosa, que los hizo transitar por abismos de angustia.  

El recorrido a la victoria se podría haber allanado, de no haber sido por algunas fallas del árbitro Wolfgang Stark. El alemán sancionó posición adelantada en un avance solitario de Suárez y no advirtió una mano de Sung Ki en un remate de Álvaro Pereira al término del primer tiempo.  

Por momentos, la vulgarización del fútbol se apoderó de Corea del Sur. Lejos de ser aquel semifinalista de 2002, éste es un equipo sin sorpresas, en ocasiones falto de reacción y reflejos, errores que se reflejaron también en la goleada que sufrió con la Argentina, en la etapa de grupos. Park, acaso, es el único que se sale del molde.  

 

El hecho de haber alcanzado la igualdad fue tanto mérito propio como pecado uruguayo. Después del 1-0, la última línea charrúa retrocedió excesivamente -Diego Lugano, en ocasiones, se ubicó en el área chica- y de esta manera el empate se presumía que podía llegar en cualquier instante. Y así fue. Una mala salida de Fernando Muslera y un imperfecto rechazo defensivo le permitieron a Chung Lee marcar de cabeza, que fue el primer gol que recibió el arquero celeste.  

Riguroso y meticuloso del orden táctico, Oscar Washington Tabárez no alteró la planificación. El DT uruguayo propuso siempre una zona media poblada, con "perros de presa" en la marca y jugadores en estado atlético envidiable, como Diego Pérez. En igualdad, Uruguay recuperó la pelota y devolvió al juego a sus referentes en la ofensiva: Forlán, Cavani y Suárez.  

Tras el empate de Chung Lee, la presunción parecía guiar el partido hacia el tiempo extra. El diluvio hizo del césped del Nelson Mandela Bay un escenario de batalla. En este contexto, Uruguay apeló a la insolente bravura de su historia y se sobrepuso rápidamente a los minutos de pesadilla que habían provocado la igualdad a fuerza de voluntad, con los ánimos hervidos.  

El desenlace fue novelesco, con raptos de angustia y sufrimiento, como ese remate de Dong Lee atajado a medias por Muslera y salvado en la línea por Lugano. Pero también con brotes eufóricos, como cuando Uruguay recuperó la pelota y reapareció Suárez, que trasladó su buena temporada en Ajax (47 goles en 46 partidos) al seleccionado uruguayo.  

La celebración emocionadísima del final de los muchachos de celeste, bajo la lluvia, con lágrimas, abrió las puertas a la historia de un equipo que aún sueña con ser leyenda.  

  • Cristina también festejó
    Desde Toronto, donde participa del G-20, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo estar contenta por el triunfo de Uruguay ante Corea del Sur. "La verdad: me puse muy contenta porque ganó Uruguay", señaló la jefa del Estado durante una conferencia de prensa en la ciudad canadiense. La Presidenta se negó a responder si hoy se tomará un descanso de las deliberaciones del G-20 para ver el partido de la Argentina ante México. "No me hagan hablar de esas cosas", dijo.
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