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Una leyenda emocionante

El señor de los gritos imposibles, el hombre que no le teme al ridículo, debutó y en sólo 10 minutos consiguió lo que Messi persigue y no logra: el gol.

POLOKWANE.- El señor de los goles imposibles volvió a acudir, metódico, a su cita con la mitología. Su irrenunciable pacto con el gol conmueve. Estremece. Cuando alguien cree que Martín Palermo ya corrió los límites del asombro hasta un punto sin retorno, él los empuja un poco más. Hace 11 años, en la fatídica noche paraguaya de los tres penales desperdiciados, las torpezas del Titán lo dejaban en evidencia: la selección le quedaba grande.

Hoy, la Argentina afirma con triunfos su marcha en el Mundial y decora el resultado con un gol del Loco . Claro, ayer fue 22. Un Loco que a cada paso elige reinventarse. La Argentina late y Palermo le regala su corazón. Desde un escenario de fábula, él es capaz de todo. Sí, de todo, incluso de lo impensado. El ciclo de este seleccionado muchas veces se construyó desde trazos ilógicos, y Palermo hace años se especializa en desobedecer a un escenario sensato. Imposible encasillarlo. Un elegido que, sin dudas, ha negociado algún trato con un destino de leyenda.  

Dos escenarios podían abrirle paso a Palermo en este Mundial: si la selección atravesaba por una desesperante situación que la impulsaba a abrazarse a cualquier opción, o un partido encarrilado frente a un rival tan inexpresivo como amarrete podía dar lugar al ingreso testimonial. Pues la segunda opción apareció y Diego Maradona no la dejó pasar. Palermo reemplazó al desahuciado Diego Milito a los 35 minutos del segundo tiempo y enseguida se enredó con uno de esos pasos dantescos y desgarbados que habilitan a las bromas. ¡Peligro! Palermo no le teme al ridículo. Entonces, siempre vuelve. Vengativo. Rencoroso. Convencido de que nuevamente podrá escribir otro capítulo para su vida cinematográfica. Jamás se queda en el intento. Prueba, tienta a la posibilidad, coquetea hasta con lo absurdo? Y casi siempre acierta un pleno.  

"Esto es increíble? Está más allá de todo lo que me tocó vivir en el fútbol, esto es increíble, nunca lo viví". Palermo lo repetía una, dos, tres, mil veces. No se cansaba y podía entenderse. Mezcla rara de felicidad e incredulidad. "Estaré agradecido eternamente a Diego. Es impagable la oportunidad que me ha dado. Diego me dijo «entrá y jugate la vida». Esta es una alegría única, representar a mi país, es, es?. El fútbol me dio buenas y malas, pero esto es impagable". El relato respeta un guión de la exaltación que Martín interpreta como nadie.  

-¿Esto entra en los sueños o está más allá?  

-Fue una locura, quería abrazarme con todos. No lo creía. En los 10 minutos que me tocó jugar fue la única oportunidad que tuve. Tengo la ayuda del angelito que tengo arriba [por Stefano, su hijo fallecido]. El de arriba siempre me toca. Siempre voy a estar agradecido por estos momentos que el fútbol me da, pese a los otros que la vida me ha hecho afrontar.  

-La famosa película?  

-Ojalá éste haya sido el penúltimo capítulo de la película, querrá decir que hay uno más? En la final del Mundial, ¿por qué no?  

-En este plantel, además de Messi, están Agüero, Higuaín, Tevez, Milito?  

-Ya lo sé? Peleo por un lugar con figuras, con grandes jugadores. Pero somos 23, no hay titulares ni hay suplentes. Y todos estamos detrás de lo mismo. ¿Sabés qué te demuestra cómo estamos como grupo? En el gol todos mis compañeros vinieron a abrazarme como si cada uno de ellos lo hubiera hecho.  

Lionel Messi, el jugador más desequilibrante del Mundial, lleva tres encuentros completos, sí, 270 minutos en la búsqueda del gol. Lo ensayó todo, con su arsenal de deliciosas virtudes. Se lo negó el palo ante los coreanos, pero Higuaín corrigió el recorrido y empujó a la red. Ayer ocurrió lo mismo, entonces apareció él. Exacto con su optimismo. La rebelde pelota Jabulani que tantas travesuras había hecho en el partido se entregó al mandato del goleador serial, el que conoce como nadie esa zona tan inhóspita, erizada de peligro, que es el área rival. Ni la acomodó. Un golpe seco, de primera, con el pie bien abierto. Y de derecha. Ocho minutos tardó en meterse en la historia. Ya nadie se lo quitará. Jamás.  

-Elegí un momento entre todo lo que te pasó...  

-Veo a la gente? La gente gritándome durante el partido fue un apoyo muy grande para mí. Sabiendo que estoy peleando con jugadores inmensos. Vivir este momento? es único. Las sensaciones en la cancha, cuando suena el himno, la gente ahí? Mis viejos en la platea, mi hermano que ya lloraba cuando yo estaba por entrar? Es algo inolvidable.  

-¿Por qué hay que creer que este equipo llegará lejos?  

-Mantengamos la calma. Sí le digo a la gente que tenga mucha con- fianza en este grupo, en su mentalidad ganadora, inspirada por Diego. Y tiene una idea de juego mostrada en los tres partidos. Ojo que fuimos mejorando.  

Pareció absurdo que un hombre de 36 años, en el tramo final de una carrera tapizada de epopeyas, fuese invitado a participar de una Copa del Mundo. Pero es real y hasta se convirtió en el debutante con más edad en convertir en un Copa del Mundo. Desde la estricta realidad, la temporada de Licha López, por ejemplo, merecía una plaza en Sudáfrica entre tantos cupos ofensivos. Palermo se ganó el lugar una noche lluviosa y fantasmal de un 4 de octubre del año pasado, en el Monumental, cuando el agónico triunfo sobre Perú le abrió una ventana a aquella asfixiada selección. Maradona pagó gratitud con la camiseta N° 18 para Palermo en la Copa del Mundo. Si el fútbol fuese una ciencia, Palermo no tendría que estar aquí. Pero al fútbol lo anima un espíritu indómito? Y burlón.  

Nada quita que el Titán es un personaje querible, carismático, convocante y marketinero. Un tipo con una fortaleza emocional única. Ejemplar. Hace algo más de 11 años, salía sollozando por un oscuro y descascarado pasillo del estadio de Luque, en Paraguay, porque tres veces, tres penales, ante Colombia, no habían terminado en gol. Único. Como casi todos sus registros. De aquel 1999 a este 2010. Estelar. Impensado. Nadie dejó de abrazarlo en el final del choque con los griegos. Quizá, porque intuyen que de la mano de sus proezas, cada uno también se gana un papel de reparto en un film que tiene asegurada la taquilla. Explotarán los cines el día del estreno, que nadie lo dude.  

-Si recorrés rápido tu carrera, este momento...  

-No, no, con nada, con nada. Me ibas a preguntar con qué lo podía comparar, ¿no? Esto supera aquel gol a Perú, supera todo? Pero parece que siempre hay algo más. No sé cómo explicarlo.  

-En una palabra, tu virtud es? ¿la constancia?  

-La ambición. Siempre quiero más, mientras me vista de corto quiero lograr algo. Nunca había vivido esto en 18 años de carrera. Estar en un Mundial es único. Vuelvo a agradecerle a Diego, que me permite estar con 22 figuras del fútbol mundial y ser yo uno más.  

Nunca será uno más. Palermo también representa lo sobrenatural ¿O a alguien le quedan dudas? La carrera del Titán , con una fe recalcitrante y sus movimientos de robot, encierra algo de irracional: desde su gol 100 con los ligamentos cruzados de la rodilla derecha rotos, hasta el muro que se le cayó encima en Villarreal y le quebró una pierna. ¿Otro puede hacer un gol de cabeza desde 38 metros? En el Mundial de Maradona y Messi, imanes naturales de todos los flashes, se coló Palermo por una rendija de cuento. Discutirlo será un hábito entre los terrenales. Mientras, la leyenda crece con chapa inoxidable para emocionar.  

*Información provista por canchallena.com
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Opiniones (4)
10 de Diciembre de 2016|02:03
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10 de Diciembre de 2016|02:03
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  1. Palermo estuvo en el momento y lugar indicado. Sin lugar a dudas el gol de Messi hubiera estado precioso, pero Palermo dejó mas de una garganta irritada al grito del GOOOLLLLL!!! que no hay que confundir?? Milito tuvo mas de una oportunidad y no la metio ni de rebote, es mas, hasta atajo el primer tiro de Demichelis. Penicilio, yo no se nada de futbol, pero vos mucho menos!!
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  2. Decir que cualqueira puede definir estando solo frente el arco, es una verdadera falcedad. Justamente un buen número nueve es eso, estar en el momento y en el lugar correcto para simplemente embocarla. No importa como, solo meterla, empujarla, con el pie, con la cabeza, con el hombro, con lujo, a colocar, con torpeza, de chanfle, de puntin, a reventar, en fin, pero hacer el gol. Y eso es Palermo, te guste o no. Un numero 9 con mayuscula, un entusiasta del gol. No desmerezcamos su figura
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  3. Cualquiera que este parado frente al arco puede encontrarse un rebote que le permita hacer un gol. El merito es 100% de Messi, no de Palermo. Palermo tuvo suerte, nada mas...De que "leyenda" hablan???
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  4. Excelente nota, muy amena
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