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Otros nombres, con Messi y el mismo arsenal ofensivo

Con la rotación de intérpretes, el punto más alto estará intacto; con Agüero, el 10 gana al lugarteniente que mejor lo complementa.

PRETORIA.- La Argentina se encuentra en una posición inmejorable al frente del Grupo B, pero el pasaje a los octavos de final todavía necesita el visado estadístico. ¿Tantas modificaciones pueden dañar la versión colectiva? Para intentar una respuesta, vale repasar qué trazos del equipo se pondrán en riesgo. La defensa aún no logró desprenderse de algunos desacoples y la zona medular ha expuesto la solitaria tarea combativa de Javier Mascherano y todavía adeuda una elaboración más orquestada, mientras que la ofensiva ha sido copiosa e intimidante. La selección estable y reconocible atropelló a los rivales que se le cruzaron y, a la vez, todavía no alcanzó un sostenible control del juego. La versión alternativa recibirá este desafío, sin perder de vista el objetivo prioritario de abrochar la clasificación.  

Con el ingreso de Mario Bolatti y el retorno de la Bruja Verón, el eje central mejorará la posesión y la distribución del juego. Una ventaja para Lionel Messi, que no tendrá que retroceder tanto porque el primer pase entre líneas será confiable. Como la selección conservará su saludable espíritu ofensivo, por pasajes podrá quedar algo desbalanceada ante una pérdida en un sitio inconveniente. Atención: no estará el equilibrista Mascherano, el dueño de todos los secretos de los relevos. Bolatti, con una presencia más elegante, no tiene la lectura táctica del capitán ni cuenta con la misma velocidad para las coberturas. Entonces, al medio campo le convendrá cuidarse desde la tenencia de la pelota para no complicarse. Por cierto, conviene apuntarlo antes: es acertado preservarlos a Mascherano y Gabriel Heinze porque la Argentina los necesitará en los octavos de final, campo minado por la eliminación directa.  

Verón está recuperado tras el reposo en la segunda fecha, pero su gemelo derecho es traicionero. Un condicionante si el partido con los griegos se plantea áspero e intenso. Más aún en la posición de volante recostado hacia la izquierda, donde intentará hacer un recorrido más largo de lo usual porque no jugará como doble pivote. Conviene recordar que esta función, aunque por el otro andarivel en el debut con Nigeria, sólo le permitió jugar hasta el minuto 74. Si el encuentro lo permite, si los europeos, aunque necesiten ganar, ceden definitivamente la iniciativa, Clemente Rodríguez podría acoplarse a la línea de medios y así permitirle a Verón cerrarse para recortar su desgaste físico.  

Con Maxi Rodríguez nuevamente en la posición de 8, el lateral derecho -siempre una zona conflictiva- tendrá un dique de contención. Esta vez será Otamendi la referencia para un sector sin un jugador natural y con Jonás Gutiérrez suspendido. Como sucedió en aquel amistoso ante Alemania, en Munich, el defensor de Vélez ocupará el lateral con más agresividad que oficio. La retaguardia sí ganará fluidez con Clemente por la banda izquierda, aunque perderá altura en las batallas de las áreas por la ausencia de Heinze. Queda por ver la adaptación emocional al momento y al estreno mundialista para ambos, un cálculo imposible de mensurar, pero que es capaz de cobrarse alguna víctima. La producción de Di María en la primera fecha en el Ellis Park lo demuestra.  

Es positivo que no se desactive el arsenal ofensivo. Pero ¿por qué justo Messi, el futbolista del plantel que más partidos arrastra de la temporada europea, no se tomará un respiro? El as está pleno, fresco y confiado. Messi le pidió a Maradona no perderse ningún partido del Mundial, y Maradona también lo quiere siempre en la cancha, prefiere que no interrumpa su momento mágico, mientras la Pulga continúa tras ese bálsamo anímico que es sacudir la red adversaria. Con Messi en la cancha, el entrenador se asegura conducción, asistencia y ejecución, tres valores esenciales si el partido toma un rumbo incómodo. Sí, en principio, la idea es que no participe de los 90 minutos como lo hizo con Nigeria y Corea del Sur.  

Cambiarán siete nombres de la formación, pero se mantendrá el dibujo (4-3-1-2) y ese rasgo arrollador que tanto ha cautivado a la crítica internacional. Con rotación de intérpretes, el punto más alto estará a salvo. Lo que funciona no debe desarticularse. Messi seguirá como el comandante del eje pirotécnico y el tan promocionado potencial de recambio aparecerá para corroborar el incomparable poder de fuego albiceleste: saldrán Higuaín, el goleador del Mundial, y Tevez, y los reemplazarán Diego Milito y Agüero. Nadie en esta competencia se puede hacer esa panzada. Tienen tanta calidad los sustitutos que bien podrían integrar la alineación base, especialmente Agüero. A Messi y Kun los atrapa una química futbolística especial. En el ciclo Maradona, jugaron juntos desde la titularidad cuatro partidos: Francia (2-0), Venezuela (2-0), Colombia (1-0) y Paraguay (0-1). Probablemente el crack de Barcelona gane al lugarteniente que mejor lo complementa.  

  • La ausencia del gran equilibrista
    Mascherano es un especialista para leer las necesidades defensivas, las coberturas y los retrocesos. Su dinámica combativa ha sido vital para intentar equilibrar las descompensaciones que sufrió el equipo. Será una ausencia importante; el equipo tendrá que cuidar muy bien la posesión.

  • El apetito ofensivo, intacto
    El rasgo más destacable del equipo, su apetito ofensivo, queda a salvo pese a los siete cambios. La voracidad no se recorta. El tridente de ataque seguirá liderado por Messi, ahora escoltado por Milito y Agüero, otros dos futbolistas de elite. La Pulga y Kun siempre arman una sociedad atrayente.

*Información provista por canchallena.com
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4 de Diciembre de 2016|19:05
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