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Wimbledon, contra zorros, heladas y palomas por el césped

La orina de zorras, las palomas hambrientas, las heladas europeas de mayo y las cortadoras de césped son algunos de los pocos problemas que enfrenta el encargado de las canchas del All England Club de cara al Abierto Británico, el torneo más famoso del tenis. La mayoría de los torneos, incluso los que solían jugarse sobre césped, actualmente usan canchas de cemento o polvo de ladrillo, pero para Eddie Seaward, el ciclo de crecimiento anual y cuidado del césped es parte de la alegría de su trabajo.

Los zorros que deambulan libremente por el frondoso y próspero barrio de Wimbledon, en el suroeste de Londres, son visitantes regulares del tradicional club All England, incluso pasando por entre las cabinas de transmisión de la Cancha Central. Los animales son bienvenidos siempre que se mantengan alejados del pasto.

"Pusimos una reja metálica alrededor de las principales canchas durante la mayor parte del año", dijo Seaward a Reuters mientras su equipo de limpiadores y empleados preparaban el prístino césped de la Cancha Central para la llegada del campeón defensor Roger Federer el lunes.

"El problema son las zorras, si orinan en la cancha, matan el pasto", agregó.

Métodos de antaño, que van de la mano con el amor de Wimbledon por la tradición, se utilizan para mantener alejadas a las palomas, que de otro modo se hartarían de comida con las semillas recién sembradas.

"Tenemos un halcón para asustar a las palomas. Vuela tres veces a la semana y eso las disuade", explicó el encargado. El halcón y su dueño están ocupados durante el torneo, para que las palomas no vuelvan y molesten a jugadores y público.

Seaward, jefe de encargados de canchas desde 1991, ha retrasado su retiro para quedarse hasta los Juegos Olímpicos de Londres 2012, en los cuales Wimbledon será sede de las competencias de tenis.

El empleado supervisó el cambio de una mixtura de pasto a un césped de centeno, que es más fuerte y ayuda a tener una superficie más dura.

Críticos dicen que las canchas se han vuelto lentas, perjudicando a tenistas aficionados al juego de saque y volea, pero Seaward, quien constantemente analiza el rendimiento de las canchas, aclara que la velocidad no se ha modificado.

Lo que sí se ha alterado es la altura del pique de la pelota.

"Es un poco menos denso (el césped), lo que permite mayor movimiento del aire a través del césped y eso ayuda a que el suelo sea más duro y rápido, y que la pelota pique más alto desde el primer día", explicó.

AÑO DIFICIL

"El pique era menor porque el suelo era más blando. Esa es la única diferencia", señaló Seaward.

El estoico encargado y su equipo de 14 empleados permanentes ha tenido un año particularmente difícil en cuanto al crecimiento del césped. Una helada producida en mayo, cuando todavía nada había germinado, obligó a cubrir las canchas con una membrana para crear un efecto invernadero y dar calidez al piso.

"Así era caluroso y seco, luego tuvo frío de nuevo, por lo que todo el tiempo hemos tenido que luchar con el clima este año. Pero eso es lo que hacemos, ese es nuestro trabajo", indicó Seaward, quien tiene pronósticos climáticos que le llegan cada una hora.

Mientras cruzaba una cancha a la perfeccción, el encargado se mostró comprensivo respecto a los problemas que sufre el césped del estadio de Wembley, en el norte de Londres, luego de haber sido muy criticado por necesitar una renovación.

Wembley tiene que mantener el césped en máximas condiciones durante todo el año, destacó Seaward, y necesita que el balón ruede más de lo que pica, por lo que tiene un suelo más arenoso.

"No creo que puedan compararse (el césped de Wembley y Wimbledon), son como la noche y el día. Nosotros hacemos crecer el pasto en el momento correcto del año -el verano- y tenemos que mantenerlo en sus mejores condiciones por apenas dos semanas", remarcó.

Para asegurarse de que eso, Seaward asigna una cancha a cada uno de sus ayudantes para que la misma tenga el mismo corte en la previa y durante el torneo.

Todas las máquinas cortadoras son diferentes, explicó Seaward, y todos los empleados tienen su propia manera de cortar. Si se utilizara otra máquina u otro cortador, las líneas no serían perfectas, la luz y la sombra no coincidiríán y la cancha se vería mal.

"Queremos tener todo bien", expresó el encargado.
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