Deportes

Poder de fuego

La tropa de delanteros, la explicación y la garantía para entender el comienzo de la argentina. Los especialistas coinciden en que nadie dispone de un caudal tan determinante.

PRETORIA.- No siempre una batería de delanteros de alto vuelo puede relativizar o sustituir otras necesidades estructurales de un equipo de fútbol. Pero a veces, sí. Mientras las potencias y los candidatos no logran desprenderse de una mochila de problemas durante el Mundial, la Argentina comienza a recibir aunque sea de reojo hasta las miradas más desconfiadas. La numerosa tropa de delanteros de elite del seleccionado ya atrapó a la crítica internacional. Es la explicación y la garantía para entender el comienzo de la Argentina en la Copa sudafricana.

Incluso antes del debut, se había apuntado que las dos razones centrales por las cuales se podía esperar una buena actuación del equipo de Diego Maradona en el Mundial eran la inusual cantidad, variedad y actualidad de sus atacantes, y el bonus track que representa el incomparable Lionel Messi. 

La consideración sobre cómo le irá a la Argentina a lo largo del certamen no es unánime, desde ya. Nadie pierde de vista que se trata de un equipo menos armado y confiable que otros, pero también muchos ponderan su poder de fuego como un argumento para ubicarla entre los candidatos al título. Los goles no solucionan todo, pero abren cerrojos, maquillan distracciones, reniegan de los proyectos y hasta pueden burlarse de los merecimientos.

Esencialmente, ganan partidos. La Argentina aún está cortada en la mitad de la cancha y habrá que observar cómo resuelve sus habituales desacoples defensivos cuando tenga enfrente examinadores más calificados. Pero intimida con su arsenal ofensivo. Nadie dispone de un caudal tan desequilibrante. 

Este seleccionado impresiona por los delanteros que reúne, lo cual no significa que pueda ser un gran conjunto. Pero lo impulsa a construir victorias. En el juego de las comparaciones, ningún otro país está en condiciones de presumir de tanta jerarquía y productividad en su nómina de ataque. Lionel Messi, Carlos Tevez y Gonzalo Higuaín son titulares. Entra Sergio Agüero y actúa como un revulsivo que es determinante ante Corea del Sur para sentenciar el partido. Y todavía, en el banco, espera Diego Milito, el hombre que selló la final de la última Liga de Campeones con las dos conquistas que coronaron a Internazionale. La presencia de Palermo completa el lote, pero su caso es bien distinto. 

La recorrida por varios favoritos certifica la presunción. Posiblemente, el seleccionado que más se acerque a la artillería de la Argentina sea Holanda. El equipo que dirige Bert van Marwijk ataca con un esquema 3-1, con Robin van Persie de referencia, llegando por detrás Kuyt, Sneijder y Van der Vaart. Pero además cuenta con el encarador moreno Elia, más Babel y Huntelaar. Además, después de sufrir una lesión ligamentaria en la rodilla, ayer ya se entrenó con normalidad la estrella del plantel, Arjen Robben, que hoy no jugará con Japón, pero estaría en condiciones de debutar al menos unos minutos en el cierre del Grupo E contra Camerún. 

Otro seleccionado que, incluso desobedeciendo su línea tradicional, apuesta por un esquema ambicioso y cuenta con intérpretes filosos es Alemania. Pero como se apuntaba líneas arriba, ni la búsqueda ni la calidad aseguran el triunfo. Ayer los dirigidos por Joachim Low cayeron con Serbia, aunque dibujaron un rombo agresivo con Mesut Özil en la conducción, Müller y Podolski abiertos, para Klose como punta definida. También entraron Cacau y Mario Gómez; quedó Stefan Kiessling como reposición y hasta Toni Kross como una variante para la conducción. En este caso, la abundancia no fue un atajo hacia el éxito. 

Claro que el mejor ejemplo de que copiosidad y brillo individual no siempre allanan los caminos es Francia. Al borde de la eliminación, el seleccionado del denostado Raymond Domenech ha movido las piezas entre Govou, el internamente resistido Yoann Gourcuff, Frank Ribery, Florent Malouda y Nico Anelka, pero jamás encontró sintonía. Y tampoco le ofreció muchos minutos a opciones como Cisse y, especialmente, Thierry Henry, casi condenado al banco junto con el menos conocido Gignac, delantero de Toulouse. Incluso Inglaterra, que no está disfrutando de la mejor versión de Rooney, todavía no pudo pasar del empate en el Mundial -y ante los Estados Unidos y Argelia- pese a apostar por Aronn Lennon y Heskey, como ayer, y apelar al gigante Crouch, Wright-Phillips y Jermain Defoe. El DT Fabio Capello tiró sobre la cancha todo lo que trajo, pero no escapó del cero. 

Si el atrevimiento nunca resultó un rasgo distintivo de Italia, este conjunto de Marcello Lippi tiene serios problemas para encontrar el arco rival. Sin generadores de juego cerebrales (De Rossi y, con cuentagotas, Montolivo), no cuenta con cantidad ni brillo. Apenas Iaquinta, quizá Gilardino, algo de Di Natale o Pazzini, por cierto, apellidos nada fulgurantes. Y hasta Brasil, un histórico derroche de habilidad, fantasía y contundencia, padece la baja forma de Kaká, espera los goles de Luis Fabiano y reclama los malabares de Robinho. ¿Y el plan B? Grafite, Nilmar, Julio Baptista que comienza desde más atrás. Pero sólo en la enumeración de nombres ya se advierte que nadie dispone de alternativas tan explosivas como las albicelestes. 

Por último España, una situación especial. El máximo candidato perdió en el debut con Suiza, hasta aquí el cachetazo más sonoro del certamen. El equipo de Del Bosque nunca intimidó por una metralla de goles y sí por un mediocampo rebosante de talento, que entre distracciones y sociedades, llega a la red casi por decantación. Con un solo intérprete definido: David Villa. En el estreno, el corazón volvió a funcionar, pero falló la puntería. Además de Villa están el Niño Torres, Pedrito, Llorente. y no mucho más, por eso cuanto antes deberá restaurar la eficacia. A España se la puede encontrar en la antítesis de la Argentina, con más elaboración que pólvora y, sin embargo, hoy no está relajada. Otra manera de entender cómo el capital pirotécnico, a veces, dispersa hasta los problemas. 

En números 
47 goles marcó Messi para Barcelona
30 tantos hizo Milito en Internazionale
29 goles anotó Higuaín en Real Madrid
29 tantos festejó Tevez en Manchester City
19 goles convirtió Agüero en Atlético de Madrid
16 tantos conquistó Palermo en Boca 

Dixit 

"Para la Argentina vale una máxima de Zeman, un director técnico que durante años dirigió en el calcio y que decía: «Lo importante es confiar en que tu equipo siempre va a hacer un gol más que el rival». La Argentina puede confiar en eso. Basta con sumar los goles que han convertido ellos en la última temporada para medirlos. ¿Cuántos suma: 170? Nadie puede acercarse a esa cifra". Andrea Paventi (Sky TV, de Italia)

"El mejor ataque del Mundial lo tiene la Argentina, incluso un poco por encima de Holanda. De las potencias históricas es la mejor, por encima de Brasil e Inglaterra". Stephan Kolher ( L'Equipe, de Francia)

"Sin dudas la Argentina tiene el ataque más poderoso. Le falta un concepto futbolístico más afirmado, pero tiene gol, y el gol soluciona muchos problemas. Puede fallar la propuesta, pero el gol siempre llegará". Jörg Wolfrum (Revista Kicker , de Alemania)

"No es sólo que tenga un par de atacantes fuertes: el plantel de atacantes es fuerte. Esa es la diferencia con los demás. Tiene a cinco delanteros de primer nivel, Palermo un poco menos, y se dio el lujo de dejar afuera a hombres como Lavezzi o Zárate, que en Italia marcan diferencia". Stefano Mattei (RAI, de Italia)

La Argentina tiene los mejores delanteros del Mundial, 5 futbolistas top que atraviesan por un momento magnífico. No tiene el mejor juego, pero es dueña del mejor ataque sin discusión. Juan Castro (Diario Marca , de España) 

(*) Información provista por Canchallena.com Copyright 2010, SA LA NACION

 

 

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10 de Diciembre de 2016|13:41
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