El nuevo juego colectivo: mirar

Entre la histeria y el voyeurismo: ¿qué pasa por la mente de las personas cuando se graban o fotografían con poca o ninguna ropa o teniendo sexo y compulsivamente lo "publican" en Internet?

Nuevas tecnologías, redes sociales y morbo colectivo: todo se confabula para que los videos y las fotos “calientes” circulen a máxima velocidad por Internet y por los meandros de las mentes de observados y observadores.

Todos quieren ver y ser vistos en una suerte de histeria y voyeurismo colectivos en los que se diluyen los límites entre lo público y lo privado.

Los ejemplos en Mendoza y en el resto del país son numerosos y tienen como colofón el dolor personal, la sanción social y, en un casos, la muerte. Recordamos, sumariamente, el reciente caso del video hot con escenas de sexo explícito protagonizado por una ex Reina de la Vendimia de General Alvear; las algo más que provocativas fotos de una candidata departamental de este año al trono de Las Heras y las fotos y el video de la reina de Luján del año pasado que circularon ampliamente por You Tube.

Hace poco más de un mes circuló a través de los celulares en la ciudad de General Villegas, Buenos Aires, el video de una menor de 14 años teniendo relaciones sexuales con tres hombres.  Estas imágenes llegaron a los vecinos de Las Heras, también en la provincia de Buenos Aires, de la misma manera que en el caso de Silvina Luna, que terminó con el asesinato de Carola Bruzzoni, imágenes en las que se observa a la victimaria realizándole sexo oral a un hombre.

En 2009, en Goya, Corrientes, una chica de 14 años fue filmada con un celular mientras se desnudaba en el aula de su escuela. Un año antes, dos adolescentes vestidos con el uniforme de un colegio privado de la ciudad de Paraná se grabaron con un celular teniendo sexo en el baño de una estación de servicio. Y en 2007 aparecieron en la red imágenes de seis maestras realizando sexo oral al chofer que todos los días las llevaba a su lugar de trabajo. En Chaco fue la “maestra hot de Castelli” quien se filmaba teniendo sexo con distintos hombres y luego subía los videos a la red.

Lo público y lo privado

¿Qué pasa por la mente de estas personas cuando se graban o fotografían con poca o ninguna ropa o teniendo sexo y compulsivamente lo “publican” en Internet? ¿Por qué lo hacen? ¿Tienen una dimensión real de lo que sucede? ¿Se detienen a pensar en lo que provocan en el otro?

“Lo que vemos es un cambio a nivel social de lo que son los límites entre lo privado y lo público. A principios del siglo XX todo era secreto y privado y no se podía hablar de ciertos temas que iban desde lo sexual a una historia de adopción en una familia”, explica la psicóloga Nancy Caballero.

La también psicopedagoga señala que “hoy hemos pasado al extremo en que todo debe mostrarse y el mostrarlo pasa a ser parte de un divertimento. Esto se da en lo sexual, en la violencia de los chicos y en casos como lo que estamos viendo en Salta. Es decir, una necesidad de aunarnos con una cantidad de personas no desde el vínculo que produce un objetivo, un valor, un motivo común, sino simplemente porque hay una red de comunicación y hay que estar en ella. No siquiera se lo plantean”.

Caballero destaca que “cuando se publican imágenes o videos que implican situaciones personales y privadas, como lo sexual, uno se plantea que en un adolescente es casi hasta entendible porque necesita registrarse frente a sus pares, tener entidad, ser alguien mencionado por sus pares”.

Para la orientadora familiar cuando un adulto sube el video de una relación sexual a Internet, de una situación completamente privada e íntima, el fenómeno es más complejo ya que “tiene que ver con la necesidad de exhibirse y con el voyeurismo pero sobre todo con una mirada muy poco humana sobre lo que es el sentimiento del otro, sobre cómo afecta al otro”.

“Nosotros trabajamos mucho con esto, con la alexitimia relacionada con cuánto siente el otro, qué le pasa al otro; es decir trabajamos sobre la no reflexión de lo que causa en el otro lo que uno hace o dice”, explica la terapeuta.

El ingrediente lúdico

El nuevo juego colectivo es mirar. “Antes veíamos en casa la televisión, ahora vemos videos en YouTube de personas completamente desconocidas que hacen algo que nos causa gracia, por ejemplo, y de eso hemos pasado a grabar un pelea entre adolescentes, a subirla a la red y a mostrarla como algo gracioso”, destaca Caballero.

Ante el caso del video de la ex reina de Alvear subido recientemente a la red, la profesional reflexiona: “Lo que hay que preguntarse es por qué alguien permite que se filme. La primera respuesta es que el hecho de filmar se ha tomado como un juego, como una acción lúdica para excitarse, para mirarlo después y no se está teniendo en cuenta qué consecuencias tiene esto en la vida de una persona”.

“Si nosotros nos pusiéramos un segundo en los zapatos de esa adolescente que pasa de video en video y de celular en celular, en los zapatos de esa chica que tuvo una relación íntima con una sola persona, a oscuras y en privado y que hoy ese momento está bajo la mirada de todo el mundo, tal vez nos detendríamos a reflexionar más”, opina la especialista.

Y suma otro ejemplo: “Lo que pasó en San Juan con los médicos que filmaron con el celular la operación de un paciente altera completamente las bases mínimas de confidencialidad que tiene cualquier profesional con su paciente”.

Caballero es categórica al afirmar: “Si nosotros no ponemos un límite entre lo privado y lo público perdemos de vista otros aspectos que tienen que ver con lo vincular, con lo humano y hasta con lo profesional”.

Exhibicionismo y voyeurismo

La necesidad de mostrarse es parte del ser humano porque todos necesitamos que alguien nos tenga en cuenta. “Si se le pregunta a un niño si prefiere que lo traten mal o que lo ignoren, va contestar que prefiere que no lo inviten porque no lo quieren a que no lo inviten porque se olvidaron de él. Todos necesitamos ser vistos, por nuestro entorno inmediato, por los otros”, desarrolla la columnista de El mirador de cine.

“Esto se ha exacerbado de tal manera que estamos en muchos casos frente a histéricos e histéricas de manual, estamos frente a personas que necesitan todo el tiempo tener la atención de todo el mundo centrado en ellas. Desde la psicología podríamos decir que estamos frente a una red histérica en donde cada uno siente que la única opinión que vale es la suya”, explica la profesional.

Y Caballero pone un ejemplo de esto que verifica en los comentarios de este diario. “En MDZ On Line, por ejemplo, me impacta mucho ver cómo la mayoría de los foristas, de las personas que comentan, en lugar de hablar sobre la nota en cuestión se pelean entre ellos y se descalifican mutuamente. Ustedes han puesto normas muy interesantes y adecuadas por esto mismo. La necesidad de exhibirse también se refleja en esos comentarios que en el fondo significan “estoy aquí, no importa lo que diga”. Y esto es semejante al hecho de exhibirse mostrándose desnudo, porque se trata de una exhibición a través del léxico para insultar a alguien”.

Para la psicóloga habría que preguntarse sobre por quiénes queremos ser vistos. “¿Necesito que me esté viendo todo el mundo todo el tiempo? ¿O necesito que me vean las personas que realmente me interesan y que tienen vínculos reales, afectivos en mi vida y para quienes lo que yo opine es interesante?”, formula.

La psicopedagoga indica que “las redes sociales han amplificado situaciones que eran chiste de un grupo o el chisme del barrio, es decir, el comentario entre pares. Pero no tenemos conciencia de la trascendencia de la llegada que tienen estas redes. Es lo mismo que pasaba en el barrio pero multiplicado por mil”.

Caballero señala que “el exhibicionismo en la red es fomentado por programas de televisión que después son replicados hasta por noticieros que se suponen serios”, y opina que se trata de un momento pasajero ya que “así como surgieron y se instalaron en los medios los talk show donde personas contaban su vida privada y luego desaparecieron, con esto va a ocurrir igual y que las redes van a empezar a usarse para lo positivo, es decir, comunicarse, sensaciones, transmitir saberes, siempre con miradas distintas, pero no ya el mostrarse por el mostrarse en sí porque eso sí está dentro de lo histérico”.

Mujeres, fotos y videos calientes

La psicóloga sostiene con alarma que no le parece muy lógico “que las mujeres hayamos luchado tanto para dejar de ser un objeto y para ser sujeto, y que estas chicas que, seguramente tienen muchas más habilidades para mostrarse, recurran al viejo estereotipo” y prácticas compensatorias.

Y aclara que en su “opinión absolutamente personal”, la Reina de la Vendimia es mucho más que un cuerpo bonito y una cara bonita; es alguien que nos representa como mendocinos en muchos lugares importantes del país y a nivel internacional. ¿Qué ocurre con una chica que no llega ese lugar de prestigio y que necesita mostrarse? Recurre a lo que los hombres han recurrido siempre: a mostrarse sólo como un objeto, como un cuerpo bello. Esto es una compensación”.

“La que llegó a partir de demostrar que era linda y capaz de desenvolverse como representante departamental y provincial tiene un perfil. Pero la no que no llegó, tiene la necesidad de mostrarse a como dé lugar y sin darse cuenta vuelve a ponerse en condición de objeto. Y se sirve de estas prácticas compensatorias”, destaca la psicóloga.

Patricia Rodón
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